14 agosto 2010

EL PECADO NO SE ENSEÑOREARÁ DE VOSOTROS

INTRODUCCIÓN

Para poder evangelizar de manera adecuada, el cristiano debe entender su propia realidad espiritual y deshacerse de mitos, suposiciones, malas interpretaciones y así evitar una práctica de vida errónea y una evangelización equivocada.

En el versículo 1 el apóstol Pablo hace una pregunta interesante, porque al parecer algunos decían que si se pecaba mucho, la gracia de Dios abundaría mucho también; para sentir la gracia de Dios entonces pecar mucho.

En el versículo 2 el apóstol hace una declaración contundente que describe toda una realidad espiritual y que debe producir gozo y seguridad: De ninguna manera, hemos muerto al pecado. Pero también se hace una pregunta que todo cristiano debe hacerse: ¿Cómo viviremos aun en el pecado?

DESARROLLO

Se hacen varias declaraciones para contestar esta interrogante:

1.- Hemos sido sumergidos en Cristo y por lo tanto su muerte es nuestra muerte. Vs. 3,4,5

· Al estar sumergidos en El, esta unión hizo que cuando murió también nosotros morimos. V.3

· Este hecho es ejemplificado con el bautismo: v.4

o Fuimos sepultados con El

o Resucitamos con El v.5

o La vida diaria debe ser la de una nueva creación

2.- El viejo hombre ha sido crucificado con El. v.6

· La naturaleza carnal fue crucificada con El, cuando llevó nuestros pecados sobre el madero

· La naturaleza carnal ha sido inutilizada (aunque aparente que no)

· Ya no tenemos que ser siervos, esclavos del pecado (no tiene autoridad sobre nosotros)

3.- El que ha muerto ha sido justificado del pecado. v.7

· Cuando una persona muere, ya no puede obrar el mal, el pecado; está libre de él.

4.- Así como participamos de la muerte de Cristo, participamos también de su vida. V.8

· Cristo ya no puede volver a morir, la muerte ya no tiene nada que hacer con Él. V.9

· Murió al pecado de una vez por todas. V.10

· Vive para Dios

5.- Al igual que Cristo, debemos considerarnos (estimarnos, tenernos por) muertos al pecado pero vivos para Dios. V.11

· El pecado no debe gobernarnos y llevarnos obedientes a usar nuestros cuerpos en concupiscencias (codicias, pasiones). V.12

· No presentar (poner, exhibir, dar, ayudar) nuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad. V.13

· Presentar el cuerpo como instrumento de justicia (para hacer lo correcto, lo bueno)

CONCLUSIÓN

La Palabra de Dios nos dice que por estar bajo la Gracia, el pecado ya no tiene autoridad o poder sobre el cristiano. (v.14)

El pecado no tiene por qué dominarnos como cuando estábamos sin Cristo. No estamos obligados a pecar, ya podemos hacer lo bueno.

Antes de Cristo sólo podíamos hacer lo malo, pero ahora en Cristo podemos escoger hacer lo bueno.

José Amado Silvestre M.

13-08-2010