02 diciembre 2019

La necesidad de un religioso

Texto: Juan 3:1-18
Tema: Una vida de religiosidad no puede salvar al pecador y darle vida eterna.



I.- INTRODUCCIÓN
La sección 3:1–21 del Evangelio de Juan es una ilustración del profundo discernimiento que tiene Cristo de los secretos del alma humana; ya se ha hecho referencia a tal discernimiento en 2:24, 25.
Una noche, mientras que desarrollaba su obra en Jerusalén, el Señor recibió una visita. Sabemos el nombre de aquel visitante, así como su afiliación religiosa y su posición. Su situación económica parece hallarse implicada en 19:39 con los caros elementos que trajo para ungir el cuerpo de Jesús. Algunos comentaristas creen que en 3:4 se dice algo acerca de su edad, pero posiblemente esto no es más que un ejemplo de querer sacar demasiado de un versículo.
Su nombre era Nicodemo (que significa: vencedor del pueblo). Es un nombre griego, pero esto no quiere decir que el hombre fuera griego. Se debe tener en cuenta que, a partir de la época de los reyes macabeos que sucedieron a Simón, se puede esperar una mezcla de nombres propios griegos con hebreos.

II.- DESARROLLO
1.- Características de Nicodemo:
a.- Fariseo: (3:1) Aceptaban la llamada “ley oral”, en adición a la Torá, como fundamento de su fe. Creían en la resurrección, y en que Dios daba recompensas en esta vida y en la posterior. Aceptaban la predestinación como compatible con el libre albedrío del hombre y hacían esfuerzos por adaptar a los tiempos recientes las viejas ordenanzas, haciendo para ello sus propias interpretaciones de la ley. Su meta en la vida era conseguir la santidad por medio de una estricta observancia de la ley. En general, representaban las creencias de la mayoría del pueblo, que les tenía gran respeto y cuya vida religiosa casi controlaban.
Los fariseos se consideraban “los separados”, especialmente con el sentido de “los que se apartan para no contaminarse”. Los fariseos creían en un Dios omnipotente, omnipresente, todo justicia y misericordia, que amaba sus criaturas y exigía que los hombres anduvieran en sus caminos. Dios no podía ser concebido en forma antropomórfica. Cuando tenían que mencionarlo, preferían usar los términos el Creador del mundo o la Divina Presencia (Shekkinah).
Los fariseos llegaron a añadir mandamientos a la Palabra de Dios, de tal manera que se hacía imposible obedecerlos todos y se creían superiores a los demás.  Vivían apegados al aspecto externo de la religión y no en un cambio de corazón, interno.
Algunas de sus creencias: 1.- ¿Está bien mirarse en un espejo en sábado? No, porque si veías un cabello gris, podías estar tentado a sacártelo, y eso sería cosechar, lo que implicaba violar el sábado. 2.- ¿Está bien escupir en sábado? Puedes escupir sobre una roca, pero no sobre el suelo, porque eso sería hacer barro (que solía usarse en las construcciones).

b.- Principal entre los judíos: (3:1) Se puede traducir magistrado, doctor, gobernante. Posiblemente fuera miembro del grupo de ancianos conocido como Sanedrín, representante de la religión judía ortodoxa que, como grupo, se opuso tenazmente a Jesús durante todo su ministerio, jugando un papel decisivo en su crucifixión. Posiblemente se sentaba a la puerta de la ciudad a juzgar y ayudar en la solución de problemas del pueblo.

c.- Admiraba a Jesús: (3:2) Le llamó Rabí, maestro. Alabó las obras de Jesús. Aquí aparece un hombre que había visto las señales y está dispuesto a hacer preguntas. Nicodemo estaba convencido de que Jesús debía tener una relación muy estrecha con Dios para ser capaz de realizar aquellas señales. Sin embargo, es claro que el criterio de Nicodemo sobre Jesús no iba más allá de ver a un maestro con el sello de Dios sobre él. Por lo menos, aquello era un principio, pero muy lejos de una real comprensión de quién es Jesús.

d.- El maestro de Israel: (3:10) Tenía conocimiento de la Palabra de Dios como para ser reconocido como maestro. Posiblemente Nicodemo era también escriba: es decir que su profesión era estudiar, interpretar y enseñar la ley. Tanto Israel como maestro van precedidos del artículo definido, de forma que esta exclamación se podría parafrasear del siguiente modo: ¿Y tú, el tan conocido e importante maestro del muy favorecido pueblo de Israel...?

2.- La necesidad de Nicodemo:
a.- Necesitaba nacer de nuevo, nacer de arriba: (3:3-9) Debía ser engendrado por el Espíritu Santo. En 3:6 se insiste mucho en el hecho de que el nacimiento físico no da a nadie prerrogativas en la esfera de la salvación. Por esta misma razón Jesús prosigue: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. Este versículo se podría parafrasear del siguiente modo: La naturaleza humana pecadora produce naturaleza humana pecadora.
            Cuando Jesús dice: “Os es necesario nacer de nuevo”, no significa, “Haced todo lo posible para nacer de nuevo”. Por el contrario, lo que quiere decir es: “Algo tiene que sucederos: el Espíritu Santo debe poner en vuestro corazón la vida de lo alto”. La expresión puede leerse: Es necesario que seas parido de arriba. Y Nicodemo debía haber tenido un conocimiento lo suficientemente profundo de su propia incapacidad y corrupción para comprender esto inmediatamente.
           
            Tanto Israel como maestro, en el versículo 10 van precedidos del artículo definido, de forma que esta exclamación se podría parafrasear del siguiente modo: ¿Y tú, el tan conocido e importante maestro del muy favorecido pueblo de Israel, quieres realmente decir que tú eres ignorante en cuanto a estos asuntos? Nicodemo disponía del Antiguo Testamento, de las enseñanzas del Bautista, y de las palabras de Jesús dadas en 3:3–8; pero hasta ahora la verdad no parece haber penetrado en su mente.
Nicodemo debía recibir el testimonio que Jesús le estaba dando, puesto que el único que procedía de arriba, de Dios, del cielo, es Jesús. Cualquier otro habla suposiciones e imaginaciones (3:10-13).

b.- Necesitaba mirar a Jesús y creer en Él: (3:14-18) Aquí Jesús usa la historia de Israel para ilustrar una verdad espiritual referente a Él (Números 21:4-9). En Juan 3:14 las palabras “… como Moisés … así es necesario que el Hijo del Hombre”, indican claramente que el acontecimiento narrado en Números 21 es un tipo del levantamiento del Hijo del Hombre, su crucifixión. La serpiente aquí mencionada apuntaba a Jesús, fue una ilustración visual de lo que sucedería con el salvador.
            Quizás Dios escogió la serpiente porque era el símbolo de poder de Egipto, sus bastones, báculos y coronas tenían la figura y forma de una Cobra. También podía ser una referencia a Satanás la serpiente antigua. Dios le dice a Israel: ¿Ustedes quieren volver a la serpiente, al mundo y a Satanás? pues esas serpientes los matarán. Eso es lo que hace el pecado, el mundo y Satanás.
Note que el mirar a la serpiente era curativo, no preventivo. El mirar a la serpiente surtía efecto cuando el veneno estaba dentro de la persona. Cristo también vino a causa del pecado que está en cada uno de nosotros, en cada ser humano. Cristo es la cura del pecado que aqueja a la humanidad.
El pecador debe mirar a Cristo, creer en Él, en su persona, su obra, su sacrificio y su necesidad de Él como el único que puede darle vida eterna, salvación del pecado y la serpiente que es el mundo y Satanás.
Es necesario que la persona nazca de nuevo, que sea engendrada por la obra del Espíritu Santo en su vida, un nacimiento del cielo.

III.- CONCLUSIÓN
            Al igual que con Nicodemo, el grupo religioso al que perteneces no te puede salvar, tu posición social, tu admiración por y hacia Jesús y tu conocimiento bíblico no pueden darte vida eterna.
            Es necesario que vuelvas a nacer de arriba, que el Espíritu Santo obre en ti el nacimiento del cielo. Debes mirar a Jesús con fe salvadora, no sólo admirarlo como un simple mortal iluminado. Debes creer en Jesús, su persona, su obra en la cruz y que es el único medio para salvación y vida eterna. Todo lo otro es inútil e ineficaz.


Predicador: José Amado Silvestre Marte
Fecha: Culto dominical nocturno, 01 de diciembre de 2019


Nota: Muchos datos son tomados de predicaciones escuchadas y leídas. Además de comentarios leídos.

21 octubre 2019

El culto que agrada a Dios 03


Texto: Hechos 2:42
Tema: El culto y los ofertantes que bíblicamente agradan a Dios
 

I.- INTRODUCCIÓN
            En el primer estudio vimos que el culto puede entenderse fundamentalmente como un acto comunitario de servicio y ofrenda a Dios en acción voluntaria, en respuesta agradecida a lo que Él ya hizo por nosotros. También hemos visto que la palabra adoración se define como un servicio a Dios, y nunca el servicio de una persona a otra persona. Además, adoración quiere decir inclinarse, rendir homenaje, honrar el valor de otro; en la adoración honramos a uno superior a nosotros mismos y no a un igual o a un inferior. A Dios le debemos un honor único, no compartido, exclusivo. En el centro de toda adoración está Dios mismo.
            Por otro lado, vimos dos verdades en cuanto al culto y la adoración: que debemos estar seguros de que lo principal para Dios no es el lugar de culto y adoración y que la adoración puede ser producto de la ignorancia, sin conocer a quién adoramos y cómo le agrada que se le adore y rinda culto.
            En el segundo mensaje estudiamos que existen los falsos adoradores, son simple apariencia y boca, pero que también existen los verdaderos adoradores que lo hacen en espíritu y en verdad, con corazones sinceros.
            También vimos que Dios es espíritu y debemos adorarle con esa conciencia y no buscar maneras de representarlo o de usar formas carnales para rendirle culto y adoración.
            Además, hemos visto en ese mensaje que el culto que agrada a Dios debe ser hecho en el nombre y la autoridad de Jesús, allí Cristo promete la bendición de su presencia. El culto debe ser el producto de una vida sacrificada y entregada a Dios en la vida diaria y no sólo en el templo o lugar de adoración. El culto debe rendirse de manera sabia, con el entendimiento dirigido por el Espíritu Santo, pero no controlado por el sentimentalismo y el emocionalismo. Por último, vimos hoy que el culto debe ser gozoso pero reverente, nunca vulgar, si no con decencia y orden.

            En la predicación de hoy, con la dirección del Espíritu Santo, veremos los componentes del culto que agrada a Dios, cuáles cosas deben ser parte de ese culto, qué debemos hacer en un culto dedicado a Dios. Veremos esos componentes a la luz de la Biblia y que practicaban los primeros cristianos o iglesia primitiva.

II.- DESARROLLO
El culto en la iglesia primitiva: (Hechos 2:42)
            Es bueno notar que el versículo inicia diciendo que perseveraban en hacer estas cosas. No era algo ocasional. La palabra que se tradujo perseveraban es proskarteréo que significa anhelar una cosa, constantemente diligente, asistir asiduamente a todos los ejercicios, o adherirse estrechamente a, persistir, listo, atender, constante. “Perseverar” significa afirmarse fuertemente para no resbalar o persistir en aferrarse a algo por su valor o importancia. No era que los primeros cristianos realizaban un culto cuando terminaban sus compromisos sociales o les quedaba algún tiempo, el contenido del culto era algo constante y que hacían de manera voluntaria e intencional.

a.- Enseñanza apostólica: (didaque) instrucción. La frase “y continuamente se dedicaban a la enseñanza de los apóstoles” apunta al fervor y dedicación de estos primeros convertidos al cristianismo. Con toda decisión y firmeza buscaron a los apóstoles para que les instruyeran en el evangelio de Cristo, porque Jesús había ordenado a su grupo de seguidores a ser maestros de estos aprendices (Mt. 28:20).
Alguien dijo que una iglesia es lo que su púlpito es. La instrucción de la Palabra de Dios es primordial en una iglesia, ella es la base de toda práctica y creencia. Las convicciones bíblicas guiarán la visión y la misión de una iglesia; pero primero influirá en las vidas y convicciones de los individuos. Por medio de ella conocemos a Dios y su voluntad general y particular. Una iglesia sin una sana instrucción y enseñanza bíblica va a la deriva. Pero note que no era la doctrina de cualquiera, era gente con autoridad delegada directamente por Cristo, eran apóstoles de verdad. La Palabra de Dios tiene poder limpiador en la Iglesia (Efesios 5:26).
b.- Compañerismo o comunión: (koinonia) participación, o interacción, contribución. Denota: (a) la parte que uno tiene en cualquier cosa, participación, un compañerismo reconocido y gozado; así, se usa de las experiencias e intereses comunes de los cristianos. (b) la comunión manifestada en los hechos, los efectos prácticos de la comunión con Dios, producidos por el Espíritu Santo en las vidas de los creyentes como resultado de la fe. comunión, describe el entusiasmo que los creyentes demostraron en una adoración unida, en las comidas, y en el compartir de sus bienes materiales (Hechos 2:44). Los cristianos demostraron en forma visible su unidad en Jesucristo, en los servicios de adoración, donde se llamaban unos a otros hermanos y hermanas.
La comunión en el culto no es algo pasivo, es participativa y colaborativa, cada uno contribuye al hacer su parte en el culto. No es una mera costumbre, es un encuentro de colaboración para darle gloria a Dios y adorarle.
c.- Partir el pan, Santa Cena: Significa una hogaza o torta pequeña, compuesta de harina y agua, cocida, de forma oblonga (más largo que ancho) o redonda, y de un grosor como del pulgar. Estas tortas no se cortaban, sino que se partían y se consagraban al Señor cada día de reposo, recibiendo el nombre de pan (u hogazas) de la presentación: «pan de la proposición». el partimiento del pan llegó a ser el nombre de esta institución (Hechos 20:7; 1Corintios 10:16; 1 Corintios 11:20-26).
            Algunas iglesias efectúan la Santa Cena cada semana, otras quincenal y algunos mensual. Pero debe hacerse siempre para anunciar la muerte del Señor Jesús y recordar el sacrificio que hizo por nosotros al dar su vida como pago por nuestro rescate y reconciliarnos con Dios.
d.- Oraciones: (proseujé) Oración a Dios como acto de adoración. Da la idea de orar fervientemente (entusiasmo, ardor). No eran oraciones por repetir palabras, por costumbre, sin vida. El culto de oración debe ser una oportunidad para de manera conjunta demostrar nuestra adoración a Dios y nuestra dependencia de Él. Deben ser con fervor, entusiastas, con ardor y no venir al culto de oración como si nos estuvieran obligando o no quedara otro remedio. Debemos dar gracias que podemos juntos orar al Señor, es un privilegio conversar con el Rey de reyes y Señor de señores. No debería ser el culto con menos personas asistiendo. Pero debemos entender que la oración no es para manipular a Dios, si no para comunicación con Dios y que Él es quien controla todo.
e.- Bautismo: (baptízo) Mateo 28:19. Dejar completamente mojado. La idea es siempre entrar algo en un líquido. La palabra no habla de rociar. Esta palabra se usaba cuando se teñía una tela o se entraba un vaso en vino para sacar de él.
El bautismo ordenado por Cristo debía ser asumido por creyentes, dando así testimonio de su identificación con él en muerte, sepultura y resurrección (Colosenses 2:12). El bautizar no se hace en cada culto, pero sí debe hacerse como parte de un culto cada vez que se lleve a cabo, como parte de una actividad en comunidad.
f.- Predicación del evangelio: (euangelízo) (Hechos 5:42) anunciar buenas nuevas, dar noticias. Es bueno notar que esto se hacía a diario, no era algo de vez en cuando o sólo el domingo. Este era un esfuerzo consciente (Romanos 15:20). En un culto no sólo debe haber instrucción, debe haber predicación del evangelio, todo está dentro del evangelio, pero no todo es evangelizar. En la enseñanza debe haber evangelización, pero enseñar no necesariamente evangeliza. Hoy muchos quieren sacar el evangelio de los cultos porque incomoda a muchos, pero esa es la palabra que necesitan, aunque pueda ser dolorosa para muchos.

III.- CONCLUSIÓN
En el primer estudio vimos que el culto puede entenderse fundamentalmente como un acto comunitario de servicio y ofrenda a Dios en acción voluntaria, en respuesta agradecida a lo que Él ya hizo por nosotros. También hemos visto que la palabra adoración se define como un servicio a Dios, y nunca el servicio de una persona a otra persona. Además, adoración quiere decir inclinarse, rendir homenaje, honrar el valor de otro; en la adoración honramos a uno superior a nosotros mismos y no a un igual o a un inferior. A Dios le debemos un honor único, no compartido, exclusivo. En el centro de toda adoración está Dios mismo.
            Por otro lado, vimos dos verdades en cuanto al culto y la adoración: que debemos estar seguros de que lo principal para Dios no es el lugar de culto y adoración y que la adoración puede ser producto de la ignorancia, sin conocer a quién adoramos y cómo le agrada que se le adore y rinda culto.
            En el segundo mensaje estudiamos que existen los falsos adoradores, son simple apariencia y boca, pero que también existen los verdaderos adoradores que lo hacen en espíritu y en verdad, con corazones sinceros.
            También vimos que Dios es espíritu y debemos adorarle con esa conciencia y no buscar maneras de representarlo o de usar formas carnales para rendirle culto y adoración.
            Además, hemos visto en ese mensaje que el culto que agrada a Dios debe ser hecho en el nombre y la autoridad de Jesús, allí Cristo promete la bendición de su presencia. El culto debe ser el producto de una vida sacrificada y entregada a Dios en la vida diaria y no sólo en el templo o lugar de adoración. El culto debe rendirse de manera sabia, con el entendimiento dirigido por el Espíritu Santo, pero no controlado por el sentimentalismo y el emocionalismo. Por último, vimos hoy que el culto debe ser gozoso pero reverente, nunca vulgar, si no con decencia y orden.
            En la predicación de hoy, con la dirección del Espíritu Santo, vimos los componentes del culto que agrada a Dios, los cuales son: a.- Perseverar en la enseñanza de los apóstoles escrita en la Palabra de Dios; b.- Compañerismo o comunión con y entre los hermanos como familia; c.- Celebrar la Santa Cena como recordatorio de la muerte del Señor y lo que Él hizo por nosotros; d.- Oraciones fervientes y ardorosas; e.- Bautismo por inmersión bajo agua entendiendo todo el simbolismo visual que contiene y f.- Predicación específica del evangelio para diferenciarlo de la predicación doctrinal o de enseñanza general de la Palabra de Dios.

            Es mi deseo que Dios use estas predicaciones para despertar tu interés por aprender qué es el culto cristiano que agrada a Dios. Debemos celebrar un culto conforme al corazón de Dios y para Dios con las bendiciones espirituales que de tal culto se derivan. Necesitamos un despertar y un avivamiento en tal sentido para volver a la forma bíblica cuando nos reunimos como iglesia en adoración y homenaje a Dios.


Predicador: José Amado Silvestre Marte

El mandato misionero de Jesús

Texto: Mateo 28:16-20 Tema: La gran comisión de Jesús a los once I.- INTRODUCCIÓN El texto que estudiaremos en esta ocasió...