05 septiembre 2011

Estudio Evangelio Mateo Caps. 1-6

EL MENSAJE DE MATEO: ¡HE AQUI VUESTRO REY!

por Ray C. Stedman

Con frecuencia la gente se pregunta por qué tenemos cuatro Evangelios, pero hay una buena razón para que sea así.

Estos cuatro Evangelios nos presentan cuatro aspectos del carácter y la persona del Señor, aunque no son, estrictamente hablando, biográficos. En realidad son bocetos acerca de la Persona de Cristo, son testimonios de aquellos que le conocieron personalmente, de aquellos que se relacionaron con él. En Mateo: el Evangelio del Rey, Marcos: el Evangelio del Siervo, Lucas: el Evangelio del Hijo del hombre y Juan: el Evangelio de Dios, la presentación del Hijo de Dios.

Mateo es el primer libro del Nuevo Testamento y aquí es donde la mayoría de las personas comienzan a leer la Biblia. Creo que son más las personas que empiezan leyendo el Nuevo que el Antiguo Testamento y, por lo tanto, eso haría de Mateo el libro más leído en el mundo. Pero también tiene sus críticos. Hay quienes afirman que este libro no contiene otra cosa que las leyendas primitivas de la iglesia que fue creciendo alrededor de Jesús y que estos relatos no son históricos, que este libro no fue realmente escrito hasta el siglo cuarto D.C. Otros críticos afirman que éste es solo uno de muchos evangelios que circularon.

Los críticos dicen que es pura casualidad que sobreviviesen estos evangelios y hay una leyenda que comenzó con un teólogo alemán llamado Pappas alrededor del siglo XVI, que dijo que los Evangelios fueron seleccionados en el Concilio de Niza en el año 325 D.C recogiendo los muchos evangelios que circulaban en esa época, tirándolos todos debajo de una mesa y luego metieron la mano y sacaron cuatro que resultaron ser los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Como sabe usted, este Evangelio fue escrito por Mateo, al que también se le conocía como Leví. Era un publicano, y los publicanos eran aquellos hombres que cobraban los impuestos al pueblo. Su nombre significa "el don de Dios” y el llamar a un cobrador de impuestos por ese nombre indica claramente que estaba convertido. Fue posiblemente nuestro Señor mismo el que le llamó Mateo, de la misma manera que a Simón le cambió el nombre por Pedro, y posiblemente los nombres de algunos otros de los discípulos. Según la tradición Mateo vivió y enseñó en Palestina durante 15 años después de la crucifixión, y luego comenzó a viajar como misionero, primero en Etiopía y luego en Macedonia, Siria y Persia. Finalmente falleció de muerte natural bien en Etiopía o en Macedonia, pero esto no es seguro. Es una de las leyendas o tradiciones que han llegado hasta nosotros acerca de Mateo.

Es evidente que este libro es de una fecha muy temprana. Incluso en el primer siglo mismo se escucharon voces judías que ya lo mencionaban, lo cual demuestra la existencia de Mateo. La fecha en que este Evangelio fue escrito debió ser alrededor del 45 ó 50 D.C. y probablemente fuese escrito primeramente en hebreo y posteriormente traducido al griego.

Son muchos los que consideran que el Evangelio de Mateo es uno de los libros del Nuevo Testamento más difíciles de compendiar. Estoy convencido de que no hay otro libro en la Biblia que se preste más fácilmente a compendiarlo que el Evangelio de Mateo. El motivo es que el Espíritu Santo mismo ha ofrecido el bosquejo correspondiente al libro. Esto sucede en varios de los libros de las Escrituras, y si es usted observador, podrá ver estas señales.

Las principales divisiones de Mateo se nos dan mediante la repetición de una frase muy concreta, que aparece dos veces y divide el libro en tres secciones. Primeramente, hay una sección a modo de introducción que va hasta el capítulo cuatro, donde aparece por primera vez esta frase, que dice (versículo 17):

"Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: ¡Arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado!"

Eso marca un punto de cambio en el argumento y la presentación de este libro. Luego hallamos una frase parecida que aparece en el capítulo 16, que introduce la tercera sección, en la que leemos (versículo 21):

"Desde entonces, Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que le era preciso ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día."

Esa es la primera mención que se hace en Mateo de la crucifixión. A partir de ese momento se convierte en el propósito y el desarrollo de este libro.

También hay subdivisiones que se nos ofrecen de la misma manera haciendo uso de otra clase de frase. Encontrará usted las subdivisiones marcadas por un versículo en el que aparece una misma frase repetida en cinco ocasiones diferentes. La primera ocasión es en el capítulo 7, al final del Sermón del Monte, donde leemos (versículos 28, 29):

"Y aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas."

En el capítulo 11, versículo 1, se encuentra otra división indicada así:

"Aconteció que, cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos."

Veamos lo que dice el capítulo 13, versículos 53 y 54, donde hallamos otra de estas subdivisiones:

"Aconteció que cuando Jesús terminó estas parábolas, partió de allí. Vino a su tierra y les enseñaba en su sinagoga, de manera que ellos estaban atónitos y decían: --¿De dónde tiene este su sabiduría y estos milagros? ¿No es este el hijo del carpintero?"

En el capítulo 19, leemos (versículos 1, 2):

"Aconteció que cuando Jesús acabó estas palabras, partió de Galilea y fue a las fronteras de Judea, al otro lado del Jordán. Grandes multitudes le siguieron y los sanó allí."

"Cuando Jesús hubo acabado de decir estas palabras, le dijo a sus discípulos: "Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua y el Hijo del hombre será entregado para ser crucificado."

Como se dará usted cuenta, cada una de ellas introduce un cambio completo de dirección, un nuevo tema, que marcan las divisiones de este libro.

La primera división es toda acerca de los preparativos que hace el Rey para llevar a cabo su ministerio. "...humilde y montado sobre un asno, sobre un borriquillo, hijo de asna. (Zac. 9:9) Mateo es, pues, el Evangelio del Rey y esa profecía se cumplió en la entrada triunfal, cuando el Señor entró en la ciudad de Jerusalén exactamente de la misma manera. Es labor de Mateo presentarle como Rey. Por lo tanto, el libro comienza con la genealogía del Rey porque todos los reyes tienen que tener una genealogía.

El primer capítulo nos cuenta también su nacimiento. El segundo describe los acontecimientos que siguieron, incluyendo su huida a Egipto. En el tercer capítulo leemos acerca del bautismo de nuestro Señor. Por lo tanto los dos primeros versículos le relacionan con la tierra. Su genealogía le une a la línea real terrenal de David, pero su bautismo le relaciona con el cielo y le concede sus credenciales celestiales, su autoridad celestial, porque los cielos se abrieron y de una manera asombrosa, se escuchó la voz del Padre hablando desde el cielo y diciendo: "Este es mi Hijo amado. Ahí se declara la línea real, según el nivel celestial.

En el cuarto capítulo tenemos las pruebas por las que tiene que pasar un Rey. Esta es su experiencia de la tentación en el desierto, donde se tiene que relacionar con los poderes de las tinieblas y donde el infierno queda libre contra él. Las pruebas de nuestro Señor son la clave del Evangelio de Mateo, que es puesto a prueba como hombre representativo.

El primer ministerio empieza en el capítulo cuatro, con la señal "arrepentíos, porque el reino de Dios se ha acercado. Luego viene el Sermón del Monte, donde tenemos la presentación del Rey y las leyes del reino. Esto abarca el resto de los capítulos cuatro, cinco hasta el siete.

Estos son los mensajes más penetrantes e incisivos que jamás han sido presentados a los seres humanos, pero se dirige a nosotros desde el punto de vista corriente, físico y material de nuestra vida. Se nos ofrece a Dios como Uno que se interesa y nos ama tanto que no tenemos necesidad de preocuparnos por el mañana, no tenemos qué preocuparnos por qué comeremos ni cómo nos vestiremos, es decir, las preocupaciones que tenemos a nivel físico. Nuestro Señor está diciendo: "Si me descubres y me recibes como Rey, descubrirás que soy la respuesta a vuestras necesidades físicas.

A esto sigue una sección sobre milagros y en los capítulos del 8 al 12, encontramos los milagros del reino. Estos son ejemplos de las ventajas que el Señor puede conceder en el aspecto físico. Aquí no hay ninguna manifestación espectacular, sino una representación del poder del Señor sobre todo lo que afecta al cuerpo: la enfermedad, los demonios y la muerte y su autoridad en este ámbito es la de Rey.

A su vez, esto va seguido de una sección de parábolas del reino, donde el rechazo del reino se declara de forma misteriosa. Es evidente, incluso antes de este tiempo, que la nación va a rechazar la oferta que hace el Señor de sí mismo como rey en el aspecto físico, por lo que aparece una palabra nueva. En el capítulo 11 comienza a pronunciar la palabra "ay, ¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! ¡Ay de los que no creyeron! Jesús juzga a la nación en este sentido. En el capítulo 13 aparecen los misterios del reino, en forma de parábolas que ocultan la verdad en forma de símbolo. A continuación tenemos una sección que es sencillamente instrucción para las personas, para las que deseaban creer y estaban dispuestas a recibirle en ese aspecto.

Por cierto que toda esta sección, empezando con el capítulo 13, versículo 54 hasta el capítulo 16, versículo 20, tiene que ver con el pan. Está la alimentación de los 5.000 en el capítulo 14, aquello que contamina al hombre en el capítulo 15 y luego el incidente de la mujer que vino y pidió las migajas de la mesa y él le dijo: "el pan pertenece a los hijos del reino. Luego está la alimentación de los 4.000 en el capítulo 15; la levadura de los fariseos y los saduceos en el capítulo 16 y finalmente, la revelación de la persona de nuestro Señor a Pedro en esa maravillosa ocasión en que Pedro tiene una primera visión de que allí había Uno que era capaz de llegar más allá del aspecto físico e incluso del alma, para adentrarse en la profundidad del espíritu del hombre.

Empezando por el capítulo 16, versículo 21 (ya hemos presentado esta que es una de las principales divisiones), tenemos el segundo ministerio de nuestro Señor a la nación, en esta ocasión en el aspecto del alma y se está ofreciendo precisamente en ese aspecto. Su primera revelación la hace solo a los discípulos y a continuación a la nación. Todo son parábolas que le presentan como el Rey que tiene derecho a mandar y determinar el carácter de las personas. En esta ocasión no se dice nada acerca de sus vidas físicas, sino más bien del alma de las personas. ¿Están dispuestos a seguirle, a dejar que él les moldee y a que de forma a sus vidas y sus personalidades?

A esto sigue una sección en los capítulos 24 y 25, en los que tenemos de nuevo instrucciones para las personas. Instrucciones para el remanente de los creyentes sobre qué hacer hasta que él venga. Revela como se va a desarrollar la historia mundial, qué fuerzas quedarán en libertad sobre la tierra, cómo las fuerzas de las tinieblas van a someter a pruebas que solamente se podrán soportar si se aprende a contar con el fortalecimiento interno del Espíritu Santo.

Llegamos por fin a la última sección, donde encontramos la traición, el juicio del Señor Jesús, la agonía, la crucifixión y la resurrección, cuando nuestro Señor, en el misterio de la oscuridad, se introduce en la oscuridad de la muerte. Allí solo y olvidado de sus amigos, tuvo una lucha a muerte con los poderes de las tinieblas. En el misterio de la cruz, se apoderó de las fuerzas que han dominado al espíritu humano y las destruyó allí.

En la historia de la crucifixión le vemos como un prisionero solitario en presencia de Pilato, siendo sometido a juicio, y a continuación en la oscuridad del jardín, y de allí es llevado a ser azotado y a continuación le llevan a la cruz, donde le clavaron hasta la muerte. En la agonía y lo abrumador de las terribles próximas seis horas, tuvo que luchar con las fuerzas de las tinieblas y las venció. Por lo tanto, la única corona que llevó como rey terrenal fue una corona de espinos y el único trono que ocupó fue la cruz sangrienta, el único cetro que jamás tuvo en su mano fue una caña cascada.

Pero a esto le sigue la resurrección, mediante la cual pudo atravesar y llegar hasta el ámbito del espíritu humano. Al conocer al Señor en nuestro espíritu, descubrimos que la adoración de nuestros corazones se la expresamos desde él porque el espíritu es la clave del dominio de todo el hombre. Cuando se somete el espíritu de un hombre, se tiene todo cuanto es. Por medio de la cruz y de la resurrección nuestro Señor hizo posible pasar al corazón del hombre y habitar en su interior.

Por lo tanto, el gran mensaje del Evangelio, es que Dios no se encuentra en un trono en alguna parte en el espacio, que no está esperando en una sala de juicios lejana para juzgarnos. Sino que está dispuesto y deseoso de entrar en el centro del corazón hambriento y sediento de la persona, con el fin de concedernos las bendiciones de su propia vida, su propio carácter, su propio ser, y derramarlas sobre nosotros. Cuando el Rey ocupa el trono de una vida, está presente el reino de Dios y ese es el mensaje de Mateo: "arrepentíos porque el reino de Dios se ha acercado (Mat.3:2; 4:17).

La gran interrogante a la que Mateo exige una respuesta es: "¿Es Jesucristo Rey de tu vida? ¿Le has recibido solo como Salvador del cuerpo o Salvador del alma? Entonces todavía no es Rey. La pregunta que Mateo nos hace es: "¿se ha convertido él en Rey? ¿Ha podido introducirse en tu espíritu? ¿Ha dominado tu corazón? ¿Se ha apoderado de tu adoración como persona individual, de tal manera que sea para ti la persona más importante de todo el universo? Es entonces cuando se convierte en Rey en tu vida y ese es el cumplimiento del primer mandamiento: no tendrás otros dioses delante de mi, porque amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu fuerza y con toda tu mente. El resultado será que amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Texto: Mateo Capítulo 1

Tema: Genealogía y nacimiento de Jesús

Título: Nacimiento de tu Rey

I.- INTRODUCCIÓN

El evangelio según Mateo, en su capítulo 1, tiene características diferentes a los demás evangelios y peculiaridades propias del propósito con el cual se escribió. Encontramos allí la misericordia de Dios, la individualidad espiritual, un hombre justo, una declaración divina y una relación matrimonial consumada.

Lucas presenta una genealogía también pero lo hace de presente a pasado, no tiene nombre de mujeres, la línea que sigue es diferente en cuanto a los nombres, entre otras características (Lucas 3:23-28). También es de notar en Mateo que Dios seleccionó la línea a través de un hijo de Jacob, Judá (1.2). Mateo traza la línea por David a través de Salomón y Lucas por Natán otro hijo de David (Lucas 3:31).

II.- DESARROLLO

1.- Origen de Cristo: (v. 1) Jesucristo significa “el Señor es Salvación”

a.- “Hijo de David”, se refiere a que Jesús era heredero legítimo al trono como Rey de Israel (Sal. 89:3,4; Isa. 9:6-7; Mat. 22:41-42). Otras referencias (Mat. 9:27; 12:23; 15:22; 20:30-31; 21:9,15).

b.- “Hijo de Abraham”, se cumple la promesa de que en Abraham serían benditas todas las naciones (Gén. 22:18; Gál. 3:16). Abraham no sólo era padre de la nación hebrea, sino que Dios le prometió que sería padre de naciones. Por medio de la fe en Cristo, todos los creyentes son descendientes espirituales de Abraham (Rom. 4:12,16).

2.- Misericordia de Dios: (vs. 3, 5, 6)

Aquí se muestra la misericordia y universalidad de la salvación cuando Dios escoge a mujeres de vida dudosa y hasta extranjeras para conformar la línea familiar de Jesús.

a. Tamar: (v. 3) Mujer cananita que se disfrazó de prostituta para seducir a Judá (Génesis 38:13-30).

b. Rahab: (v.5) Mujer gentil y prostituta (Josué 2:1).

c. Rut: (v. 5) Moabita adoradora de ídolos (Rut 1:3).

d. Betsabé: (v.6) Mujer de Urías que cometió adulterio con David (2 Samuel 11).

3.- Individualidad espiritual:

a. Reyes buenos: Salomón (2 Reyes 1:1-11:43); Asa (1 Reyes 15:9-24); Josafat (2 Crónicas 17-20)

b. Reyes malos: Roboam (1 Reyes 11:43ss); Abías (2 Crónicas 12:16ss); Joram (2 Reyes 8:21-24; 1 Crónicas 3:11)

4.- Nacimiento de Jesús:(vs. 18-25)

a) Desposada: (v. 18) El desposorio no era noviazgo, era tan comprometedor como el matrimonio moderno pero sin relación sexual y sólo podía romperse por causa de fornicación (v.19). El esposo burlado podía dar carta de divorcio en presencia de dos testigos, pero la mujer podia ser apedreada (Deuteronomio 22:23,24). Note que se dice de José que era justo, expresión hebraica que da a entender que José creía realmente en Dios y que era fiel observador de la Ley. Es bueno notar que otros además de José descubrieron el embarazo de María.

b) Revelación del Ángel: (v. 20)En Mateo se narran 5 revelaciones en sueños y esta es la primera. El ángel le dice a José que no tema recibir a María, que ella no ha adulterado y que la criatura en su vientre en producto de la obra del Espíritu Santo (18up).

Nota: Jesús no nació de José porque hubiera tenido la naturaleza pecaminosa en él. Recuerde que el pecado entró en el mundo por un hombre (Romanos 5:12).

c) El nombre JESÚS: (v. 21) La palabra Jesús significa Salvador. La razón del nombre es porque está ligado a su ministerio: salvar a su pueblo de sus pecados. (Salmos 130:7,8).

d) Cumplimiento profético: (vs. 22,23) Todo lo acontecido es cumplimiento de una profecía que aparece en Isaías 7:14. Esto nos habla de la deidad de Cristo y de la presencia de Dios mismo entre los hombres; habla aun de la Encarnación.

e) Un matrimonio consumado: (vs. 24,25) La justeza de José se muestra por su obediencia al mandato divino sin tomar en cuenta las burlas y difamación de los demás. El término “conocer” es un eufemismo para referirse a las relaciones sexuales (Génesis 4:1; Jueces 11:39).

Note además, que dice que fue hasta que dio a luz su hijo “primogénito”, el primero de dos o más. Los católicos intentan decir que María fue siempre virgen, pero eso es motivo de otro estudio.

III.- CONCLUSIÓN

Es bueno ver la misericordia de Dios, la individualidad de la salvación, como Dios arregla todas las cosas para al final cumplir sus propósitos, como Dios actuó en la historia de Israel y el mundo para el nacimiento de Jesucristo.

Eso nos lleva a pensar que Él tiene el control de todo y que al final todo se hará como Él diga. Tal hecho debe producir confianza y dependencia de Dios siempre.

Predicador: José Amado Silvestre Marte

Texto: Mateo Capítulo 2

Tema: Visita de los Magos y Matanza de los niños

Título: Obediencia vs. Crueldad

I.- INTRODUCCIÓN

La historia del nacimiento de Jesús sólo aparece en Mateo y Lucas, pero con contenido diferente por el propósito de Dios al inspirar el libro. En el capítulo 2 de Mateo encontramos un gran contraste: por un lado encontramos la adoración sincera de personas hacia Jesús y por el otro lado la crueldad de un hombre envidioso, usurpador y sanguinario. Encontramos la visita de unos magos y la matanza de unos niños.

II.- DESARROLLO

1.- Visita de los Magos: (vs. 1-12)

a.- Fue en los días de Herodes el Grande. Herodes El Grande fue un gran líder político, militar y constructor. Si bien su linaje era idumeo (pueblo descendiente de los antiguos edomitas) su pensamiento, educación y cosmogonía eran claramente griegas por lo cual podríamos calificarlo más como un rey extranjero que gobernó a Judea durante y a nombre del poder romano. El pueblo nunca lo consideró judío debido a su origen idumeo.

En el año 40 a. C. consiguió de Marco Antonio, triunviro de Roma y poseedor de la parte oriental del Imperio romano, el título de rey de Judea.

Intentó mejorar sin éxito su imagen ante el pueblo judío. Hizo ejecutar a toda la familia rival derrocada, incluyendo al abuelo (Aristóbulo II) y al hermano (Aristóbulo III, sumo sacerdote ahogado en unos baños) de Mariamna, su mujer. También a ella la mandó ejecutar en 29 a. C., y un año después a la madre de Mariamna. Asimismo eliminó a dos de sus propios hijos (Aristóbulo y Alejandro), atendiendo a rumores de conspiración contra su persona, levantados por otro hijo, Antípater, a quien también ejecutó años más tarde por intentar envenenarle.

b.- No dice de donde procedían los Magos, no dice el nombre, no dice la cantidad, no dice que eran reyes, no dice la raza. Posiblemente fueran eruditos y astrólogos, estudiosos de las escrituras hebreas. (v.1). Todo esto fue de manera milagrosa y ha habido muchas especulaciones sobre la estrella a la que se refieren, pero no podemos entrar nosotros en ello. Lo que sí reclamaron fue al “rey de los judíos”. (v. 2)

c.- Todo esto turbó, alteró y conmovió al Rey Herodes y a toda Jerusalén. Un hombre que vivía con temor de ser derrocado. Llamó a la dinastía sacerdotal y a los escribas y los cuestionó sobre el nacimiento de el Cristo y estos contestaron de acuerdo a una profecía de Miqueas 5:2. (vs. 3-6). Tal profecía habla de un guiador y en el original da la idea de fuerza, liderazgo, resolución; pero también dice que apacentará lo que nos da la idea de cuidado. Ambas cosas son parte del reinado de Jesucristo.

Herodes los cuestiona secretamente sobre el tiempo cuando apareció la estrella para él hacer sus cálculos con respecto a la edad del niño al que venían a adorar. Miente descaradamente diciendo que también él desea ir a adorarle. (vs. 7,8).

d.- Ellos ignorando las maquinaciones de Herodes se retiran y les aparece la estrella que habían visto. Esto no podía ser una supernova, un meteorito ni nada normal, fue algo preparado por Dios y más aun, al parecer sólo ellos lo veían y entendían o hubiera alarmado al pueblo y conducido a Herodes al mismo lugar. Se regocijan al ver la estrella porque regresarían al camino correcto. (vs. 9,10). Entran en una casa, no dice que entraron al establo donde nació Jesús, adoran al niño y le dan tres tipos de regalos; esto no implica que eran tres personas. Estos regalos eran los apropiados para un rey (Isaías 60:6). Los magos son avisados por sueño que no regresaran a Herodes y ellos obedecieron. Dios no les dijo lo que sucedía, pero ellos creyeron y obedecieron.

Este pasaje tiene varias lecciones: 1.- Dios ha estado abierto siempre a todo el mundo, incluyendo a los gentiles; 2.- El mucho saber de la Palabra de Dios no implica obediencia, los sacerdotes y escribas no acompañaron a los magos aunque sabían a quien se refería la profecía; 3.- Dios obra de manera milagrosa y muestra sus planes a quien a Él le parece; 4.- Estos magos se sacrificaron viajando mucho tiempo y larga distancia con tal de conocer al Rey de los Judíos y adorarle, tenían conocimiento de las profecías y la creyeron; 5.- Fueron obedientes hasta el fin.

Obedeces lo que sabes de la Biblia? Dios habla contigo por medio de su Palabra y las circunstancias? Estás dispuesto al sacrificio para acercarte a Jesús y adorarle? Eres obediente aunque Dios no te muestre el por qué de las cosas?

2.- Matanza de los niños: (vs. 13-23)

a.- Dios pide un sacrificio y un acto más de obediencia de parte de José, pero le muestra la razón de su pedido. Egipto fue lugar de refugio muchas veces para los judíos. Debía quedar allá hasta que Dios le dijera, no importaba lo que José sintiera o pensara. (v. 13) José obedeció, fue a Egipto y estuvo allí en obediencia a Dios hasta que el peligro pasara. Tuvo que dejar familia, trabajo, su tierra, posesiones si las tenían, vivir en un lugar desconocido, iniciar todo de nuevo, etc. (v. 14,15). Todo el viaje tenía un sentido profético (Oseas 11:1)

b.- Herodes el Grande, burlado por los Magos se enciende en ira y manda a matar a todo menor de dos años, según lo que indagó de los Magos. (v. 16) Esa era la forma de Herodes resolver sus conflictos y temores: matando. Pero allí hubo otro cumplimiento profético: Jeremías 31:15. Imagine el llanto en toda la comarca, la sangre, padres escondiendo hijos, soldados con obediencia ciega (v. 17,18).

c.- Muerto Herodes, José en sueños oye a un ángel que le dice que ya puede regresar a Israel, pero no le dice a cual ciudad (vs. 19,20) De nuevo se inicia el proceso de dejar algo para obedecer a Dios (v. 21).

d.- José obedeció, pero escuchó que Arquelao reinaba en lugar de su padre Herodes el Grande. Era natural su temor y con razón. (v.22).

Ahora bien, quién era Arquelao? Fue el rey de Samaria, Judea, y Edom, a partir del 4 a.C. al 6 d.C. Él era el hijo de Herodes el Grande. Arquelao recibió el reino de Judea por la última voluntad de su padre, a pesar de que una voluntad anterior lo había legado a su hermano Antipas. Fue proclamado rey por el ejército, pero se negó a asumir el título hasta que se había presentado sus reclamaciones a César Augusto en Roma. Antes de partir, sofocó con la crueldad extrema una sedición de los fariseos, matando a cerca de tres mil de ellos

La primera esposa de Arquelao se conocía simplemente como Mariamne, quizá Mariamna III de quien se divorció para casarse con Glaphyra a pesar de que su segundo marido, Juba, rey de Mauritania, estaba vivo. Esta violación de la ley de Moisés, junto con la crueldad continua de Arquelao, despertó la ira de los Judíos, que se quejaron a Augusto César que lo depuso del trono.

Dios le dijo a José que se fuera a la región de Galilea y así lo hizo, habitando en Nazaret. Jesús nació en Belén, pero terminó su crianza y desarrollo en Nazaret. (vs. 23). Las profecías a que se hace referencia no aparecen en la Biblia como tales sino con términos que se deduce hacen referencia a Nazaret.

Tú tienes la actitud de obedecer a Dios aunque ello implique sacrificio y no entiendas las razones de Dios? Qué estás dispuesto a abandonar con tal de hacer la voluntad de Dios? Estás dispuesto a obedecer mientras Dios no te pida abandonar tu comodidad, tu tranquilidad, tus gustos, tus placeres, amigos o familiares?

III.- CONCLUSIÓN

Aunque este capítulo habla de la crueldad de algunos hombres, también habla de la universalidad del evangelio, del cuidado de Dios, de la omnisciencia de Dios, de obediencia, sacrificio, de profecías cumplidas, de como Dios arregla todo para que su Palabra Santa se cumpla.

Quiera Dios que sirva para nuestra instrucción y para ejemplo de nosotros y nos motive a vivir como José y estar dispuestos a sacrificarnos como los magos, con tal de adorar a Cristo.

Predicador: José Amado Silvestre Marte

Texto: Mateo Capitulo 3

Tema: El mensaje evangélico original

Título: El predicador y su mensaje

I.- INTRODUCCIÓN

Como repaso del capítulo 2 podemos decir que vimos que ese capítulo habla de la crueldad de algunos hombres, también habla de la universalidad del evangelio, del cuidado de Dios, de la omnisciencia de Dios, de obediencia, sacrificio, de profecías cumplidas, de como Dios arregla todo para que su Palabra Santa se cumpla.

En el capítulo 3 del evangelio según Mateo aparece un personaje con características peculiares, con un mensaje nuevo para los judíos y con una forma nueva de hacer las cosas. También aparece un bautismo único, con dos personas extraordinarias como protagonistas.

II.- DESARROLLO

1.- Predicación de Juan el Bautista: (vs. 1-12)

Juan el Bautista aparece predicando en el desierto de Judea, un lugar que queda al Oeste del Mar Muerto y un desierto totalmente estéril. Posiblemente Juan predicaba en la parte cercana al Jordán de tal manera que podía bautizar también.

a.- El mensaje: (v. 2) El arrepentimiento, un verdadero cambio de pensamiento pero también de conducta. Siempre ha sido así.

Note la expresión “porque el reino de los cielos se ha acercado”. Eso es un hecho desde que Jesús vino al mundo, Él es el Rey y por lo tanto cuando viene a la vida de una persona comienza a reinar en su vida. El reino de los cielos está operando de manera espiritual en el corazón del cristiano, pero un día tendrá una manifestación física cuando sea establecido en la tierra.

De una manera especial, sólo Mateo usa esa expresión, en los evangelios aparece “el reino de Dios”. Pero es lo mismo sin importar la palabra que se use, el cielo es la morada de Jesucristo el Rey.

El mensaje del Evangelio siempre ha sido el mismo, no podemos cambiarlo ni es la voluntad de Dios que se cambie. Cualquier alteración es presunción y obra de Satanás.

b.- El predicador: (vs. 3,4) El versículo 3 es una referencia a Isaías 40:3 dando a entender que tal pasaje se refiere a Juan el Bautista. Él fue el último de los profetas del Antiguo Testamento, (Lc. 16:16). Por cuatrocientos años no se había oído de ningún profeta. Las últimas palabras proféticas pronunciadas por el penúltimo de los profetas del Antiguo Testamento hablaban de la venida de Juan el Bautista al que anuncia como Elías y que Cristo interpretó que se trataba de Juan el Bautista.

En el versículo 4 encontramos la vestimenta de Juan que era quizás calurosa y fuera de moda pero fuerte y resistente; apropiada para una faena diaria y el entrar y salir del agua.

Su comida de langostas y miel silvestre: saltamontes y grillos que estaban permitidos comerlos bajo la ley; algunos quieren decir que se refiere al Algarrobo. Era un insecto abundante en aquella región en la época en que Juan predicó y la miel era silvestre porque nadie la poseía, las abejas la producían sin tener dueño.

c.- Actidud de las personas: (vs. 5, 6) Las personas comunes del pueblo acudían a Juan haciendo un viaje largo desde Jerusalén y los alrededores del Jordán. No era común que se bautizara un Judío, ellos bautizaban a los que se hacían prosélitos de otras religiones o países. Estos judíos estaban reconociendo que se habían comportado como impíos y gentiles y confesaban sus pecados. Note que ese no es el bautismo cristiano, es un bautismo diferente.

d.- Actitud para con los religiosos: (vs. 7-10) Dice la escritura que estas gentes venían a su bautismo, no dice que venían para ser bautizados; la multitud común si venía para ser bautizada. Juan los trató con dureza como también lo haría Cristo más adelante en su ministerio.

¿Quiénes eran esos personajes? Los fariseos (perushim, de parash que significa "separar") eran una comunidad judía que existió hasta el segundo siglo de la era presente. El grupo atribuía su inicio al período de la cautividad babilónica .Algunos sitúan su origen durante la dominación persa o los consideraban sucesores de los hasidim (devotos). De ese grupo salieron los doctores de la ley - la Thora. Creían en la inmortalidad del alma, la resurrección de la carne y en los ángeles. Eran hombres exaltados y xenófobos. Los escribas eran adeptos de los fariseos.

Los saduceos eran los miembros de la clase alta de la sociedad judía de esa época, por lo que todos los conquistadores buscaron su apoyo para poder someter al pueblo. Esta era efectivamente la política de este grupo, es decir, eran los colaboracionistas que se sometían al poder extranjero, ya fueran griegos o romanos, y adoptaban sus modas y cultura. El sumo sacerdote era miembro de este grupo, así como la aristocracia y los principales propietarios de tierras. Los saduceos negaban la inmortalidad del alma y la resurrección. También negaban la existencia de espíritus o ángeles. Rechazaban la interpretación de la Torá de los rabíes, y se los presenta habiendo negado que nada de la Biblia Hebrea, aparte de la Torá, tenía autoridad.

En el versículo 8 Juan les dice que hagan “frutos dignos de arrepentimiento”. El arrepentimiento nunca ha sido pasivo, produce una vida cambiada, diferente. Eso era lo que Juan les estaba diciendo, que no fueran simples religiosos. Eso es lo que hoy se nos dice a ti y a mí. Debemos dar frutos porque ahora somos cristianos. Eso se le pedía a uno que recibía el bautismo de Juan, imagínese a un evangélico bautizado en Cristo.

En el versículo 9 Juan les dice que no se apeguen a su descendencia de Abraham pensando que ello les dará salvación y seguridad espiritual. Los verdaderos hijos de Abraham lo son espiritualmente: Romanos 4:16; Gálatas 3:7,29.

Ya en el versículo 10 Juan el Bautista hace una declaración que habla de juicio. La idea se repite en el versículo 12. Un aventador es un artilugio usado para separar la paja del grano al echarlos al viento, era una especie de pala. Así se aventará un día al hombre para separar al que es del que no es cristiano. Al falso se lo llevará el viento y será recogido para ser echado al fuego.

e.- Tres bautismos: (v. 11) Agua: El bautismo que Juan realizaba por ese tiempo era un llamado a la nación de Israel para que se arrepintiera de sus pecados, y tuviera un corazón puro para recibir al Rey. Los pobres y humildes obedecieron este llamado, no así la clase dirigente. Espíritu Santo: Este es el bautismo del cristiano, es más que el de agua. Sólo los cristianos reciben este bautismo, son unidos, sumergidos y llenados por el Espíritu Santo. Este texto es citado dos veces en Hechos de los Apóstoles. Primero, en 1:4, 5 (los apóstoles serían bautizados en el Espíritu Santo) y otra vez en 11:16 (la casa de Cornelio fue bautizada en el Espíritu Santo). Fuego: Un bautismo de juicio sobre los no arrepentidos. Sumergidos eternamente en fuego.

Note la humildad de Juan en el versículo 11. Diferente a la de algunos líderes religiosos hoy.

2.- El bautismo de Jesús: (vs. 13-17)

a.- Dos hombres humildes: (vs. 13,14) Jesús el Rey viene para ser bautizado por uno de sus subditos y Juan reconoce cual es su lugar verdadero en el plan de Dios. El sabe quien es Jesús y por lo tanto no trata de aplicar el bautismo al que quita los pecados del mundo, debía recibirlo más bien Juan.

Jesús convence a Juan con la declaración dada en el versículo 15 “así conviene que cumplamos toda justicia”. La palabra "cumplir" significa ejecutar plenamente. Lo que Jesús dice aquí sirve para confirmar aun más que el bautismo de Juan no era de los hombres, sino del cielo (Mat. 21:25); que era conforme a los designios de Dios (Luc. 7:30). El bautismo tuvo que ver con la "justicia" de Dios. Todo el pueblo -aun los publicanos- aceptaron el plan y las demandas de Dios. Admitieron que era justo y correcto que ellos se arrepintieran y se bautizaran para remisión de pecados. Dios era justo en lo que El requería, y cuando ellos aceptaron este plan de Dios se hicieron justos (perdonados).

Ahora bien, Jesús no tenía pecado, pero era muy importante que El apoyara la justicia de Dios (el plan de Dios para la salvación). Dice el Sal. 119:172 "todos sus mandamientos son justicia". Desde el tiempo de su niñez (Luc. 2:51) Jesús estaba sujeto. Aunque era Hijo de Dios, aprendió la obediencia. Guardó perfectamente la ley de Moisés, bajo la cual nació y bajo la cual vivió y murió. El bautismo de Juan no era parte de la ley de Moisés, pero era un precepto de Dios dado por su profeta.

El bautismo de Juan fue uno de los mandamientos positivos de Dios que para tanta gente no importan. Cristo estaba resuelto a obedecer este mandamiento positivo de Dios. Iba a mostrar la obediencia absoluta, aunque no tenía pecados. En lugar de buscar excusas para no bautizarse (como hacen millones ahora) El hizo caso omiso de la "salida" lógica que El tenia ("No tengo pecados; ¿por qué voy a bautizarme?"), como también de la oposición fuerte de Juan, insistiendo en que "conviene que cumplamos toda justicia". ¡Qué ejemplo tan glorioso nos ha dejado para nosotros!

b.- La Trinidad reunida: (vs. 16,17) El Hijo se bautiza, el Espíritu Santo viene sobre el en forma corpórea y el Padre habla y declara la autoridad y posición del hijo. Juan vio estas cosas porque le había sido anunciado en Juan 1:33. Todo ello era cumplimiento de profecías, las que faltan también se cumplirán.

III.- CONCLUSIÓN

Es bueno que meditemos en el mensaje que predicamos, siempre debe ser para arrepentimiento y decir a la gente que el reino de Dios y de los cielos viene a reinar en sus vidas.

Copiemos de la humildad de Jesús y de Juan. Ambos reconocieron la necesidad de cumplir lo establecido por Dios en obediencia.

Predicador: José Amado Silvestre M.

Texto: Mateo Capitulo 4

Tema: Tentacion e Inicio del Ministerio

Título: El Desierto de un ministro

I.- INTRODUCCIÓN

En Mateo Capítulo 4 encontramos a Jesús enfrentando el desierto, la tentación, allí encontramos el tema de su predicación y al Señor escogiendo a quienes le acompañarían en el ministerio.

II.- DESARROLLO

1.- Jesús tentado en el desierto: (4:1-11)

a. Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado (v. 1). Dios no tienta a nadie, pero Él puede usar las tentaciones del Diablo para sus propósitos soberanos (Stgo. 1:13). Jesús debía pasar por las mismas situaciones que pasa un ser humano normal y mostrar que no es obligatorio pecar, que se puede vencer (Heb. 4:15). Esto también nos indica que ser tentado no es pecado, pecado es ceder a la tentación. También nos enseña que debemos esperar la tentación también.

b. Tanto Moisés como Elías estuvieron 40 días en el desierto sin comer (v.2). (Deut. 9:9; 1Reyes 19:8) La reacción de Jesús fue natural, tener hambre. El era hombre físicamente, tenía las mismas necesidades que los humanos. Realmente Jesús no comió (Lucas 4:2)

c. Jesucristo es tentado por Satanás (vs. 3-11)

En todas las tentaciones el Diablo inicia con la expresión “si” que es una condicionante para poner en duda la deidad de Cristo, aunque el Diablo sabía bien quien era Jesús. Provoca una demostración de parte del tentado.

En la primera tentación el Diablo usa los deseos naturales de la carne: el hambre (vs. 3,4). Busca que Jesús satisfaga el deseo con despliegue de poder. El Señor le contesta con la Palabra de Dios: Deut. 8:3. Jesús no filosofó, no argumentó con teorías humanas; así lo hizo en cada tentación.

En la segunda tentación Satanás usa la vanagloria de la vida (vs. 5-7) Según el historiador Flavio Josefo, el pináculo era como el techo de un pórtico y tenía una altura de unos 117 metros. El tentador buscaba que Jesús hiciera uso de su poder para un acto de supuesta confianza en Dios, que lo hiciera en un lugar donde se aglomeraba mucha gente y que fuera sensacionalista. El Diablo uso una escritura torciéndola (Sal. 91:11,12) y sacándola de contexto. Cristo le contesta con las escrituras (Deut. 6:16) y le recuerda que es pecaminoso querer tentar a Dios.

En la tercera tentación el enemigo y acusador usa los deseos de los ojos unida a la vanagloria de la vida (vs. 8-10). Satanás le mostró a Jesucristo y le ofreció lo que de manera natural es posesión del Señor. Descaro de Satanás que quiere que Cristo los obtenga por adorarle. Si lo intentó con Cristo, tal cosa también hará con nosotros: tratar de que miremos, busquemos y obtengamos las cosas dejando de lado la adoración y obediencia a Dios y dándosela a Satanás. Jesucristo nuevamente apela a las Sagradas Escrituras (Deut. 6:13). El texto no se refiere a un lugar físico determinado sino a una posición que podríamos denominar “cósmica” o “global” o una dimensión diferente desde donde podría contemplar todos los reinos del mundo y la gloria de ellos.

Cuando Jesús obedeció las escrituras, entonces los ángeles vinieron y le sirvieron (v. 11) Pero Satanás no se apartó definitivamente de Jesucristo (Lucas 4:13).

RESUMÉN: Debemos esperar ser tentados y provocados al igual que Cristo, también tendremos nuestro desierto antes de tomar decisiones grandes, el Diablo usará los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, debemos siempre mantenernos apegados a la Palabra de Dios, al final seremos bendecidos si nos mantenemos fieles a Dios.

2.- El inicio y tema de su predicación: (vs. 12-17,23-25)

a.- Capernaúm era una población estratégicamente ubicada, con una importante sinagoga, y desde la cual se podía ir y venir con facilidad a toda Galilea e incluso a los territorios de la costa norte del Mediterráneo, era un poblado en una importante ruta comercial. Fue el hogar de varios de sus apóstoles y Galilea era el lugar usado por lo gentiles para entrar o salir de Israel.

El texto nos da una que es el cumplimiento de una profecía de Isaías 9 que señalaba esos territorios como el lugar de donde vendría el salvador. En este caso también hay cuestiones de estrategia. Jesús elige Galilea porque era una región lejana de la capital Jerusalén – y de Cesarea, capital romana de la provincia –, en consecuencia una zona menos vigilada y controlada. Si los primeros atisbos de predicación por Juan lo habían conducido a la cárcel, era necesario encontrar un lugar donde fuera posible diseminar el evangelio sin que lo acallaran de entrada.

b.- El tema de la predicación de Jesús fue el mismo que utilizó Juan el Bautista. (3:2; 4:17) El mensaje nunca debe cambiarse (Hech. 3:19); no caigamos en la tentación en que han caído muchas iglesias, ministros y ministerios (Lucas 24:47)

3.- Jesucristo escoge sus primeros discípulos: (vs. 18-22).

Aquí aprendemos varias cosas:

Jesús llama a quien le parece y no le importa su posición económica, social o intelectual. Estos primeros discípulos eran pescadores. La obra de Dios descansa en el poder de Dios y no en los hombres (1Ped. 4:11).

Jesús les dijo que ahora iban a pescar hombres (v. 19up). En lugar de sacar peces del mar ahora van a sacar hombres del mundo, del pecado. En lugar de llevar peces a las mesas ahora van a servir para llevar hombres al cielo. Jesucristo les cambió el oficio.

Jesús los llamó a ir en pos de Él (v. 19pp) El Señor no los llamó a seguir una iglesia, una creencia, una filosofía o un método, llamó a seguir su persona.

Cuando Cristo llama es definitivo y hay que dejarlo todo (vs. 20, 22) Hay que estar dispuestos a dejar negocio, familia, amigos, lo que sea (Luc. 14:26; Mar. 10:28-30) Uno puede llegar a pensar que este fue el primer encuentro y que fue algo muy espontáneo. Pero, la verdad es que, si leemos con atención los evangelios, vamos a descubrir que ellos ya tenían un relacionarse con el Señor desde hacía un tiempo. Iban y venían, se quedaban un tiempo y volvían a su oficio.

Cuando el Señor les habló estas palabras, ellos comprendieron que el llamamiento ahora era definitivo; que el Señor estaba ahora llamándolos a una nueva manera de caminar con él, más alta y de mucho mayor compromiso. Estaba pidiendo nada menos que una completa y total consagración de sus vidas a él. Y ellos entendieron claramente el mensaje, pues sabían que se trataba de eso.

Lo expresado en los versículos 23 a 25 fue el sello distintivo del ministerio de Jesús: Enseñar, predicar y sanar. Quizás no podamos sanar, pero sí podemos enseñar y predicar. Nunca perdamos de vista esta parte del ministerio del Señor o perderemos de vista nuestro propósito también.

III.- CONCLUSIÓN

Al igual que Cristo todos seremos tentados, debemos siempre apelar a la Palabra de Dios para vencer, siempre debemos mantener la pureza en la predicación evangelística, recordemos que Jesús llama a quién quiere para que descansemos en dependencia de Él y que debemos seguirle y estar dispuestos a dejarlo todo por Él.

IV.- APLICACIÓN

1. Cuando eres tentado apelas al razonamiento humano o al poder de la Palabra de Dios?

2. Cuando evangelizas acomodas el mensaje o predicas el verdadero evangelio?

3. Entiendes que Dios no te llamó porque lo mereces o por tus dotes, sino por su soberanía?

4. Estás dispuesto a abandonarlo todo por Jesús y seguirle fielmente de manera definitiva?

Predicador: José Amado Silvestre Marte

Texto: Mateo Capitulo 5:1-12

Tema: El Sermón del Monte

Título: El verdaderos carácter del cristiano

I.- INTRODUCCIÓN

Mateo capítulo 5 es parte de lo que se ha denominado el Sermón del Monte, que abarca también los capítulos 6 y 7. El Señor expone en estos tres capítulos una explicación sobre la Ley, su correcta interpretación y aplicación; los judíos tenían más una interpretación ceremonial y habían olvidado la parte ética y moral de la ley, el fondo. Estos capítulos tratan con actitudes: lo que pensamos en nuestros corazones, nuestra perspectiva de la vida.

Los versículos 1-3 nos dicen: 1) Le seguía una multitud; 2) Subió al Monte pero no dice cual; 3) Se sentó, que era la manera en que enseñaban los maestros en la época; 4) Les enseñaba, que es lo que también deben hacer los pastores hoy.

La palabra bienaventuranza significa bendición y procede de la palabra latina para bendito, dichoso y 3 veces felices en: 1-alma, 2-cuerpo, 3-espíritu. Bienaventuranzas: son las actitudes que deben estar en nuestras vidas si somos verdaderos cristianos.

II.- DESARROLLO

Las Bienaventuranzas individualmente (5.1–12)

A. «Pobres en espíritu» (v. 3).

Debemos vaciarnos antes de que nos llenen. Lo opuesto a esto es la autosuficiencia. Nuestra suficiencia no es de nosotros mismos (2 Co 3.5). El mundo promueve la autosuficiencia, sin embargo Dios mora con la persona cuyo corazón está quebrantado (Is 57.15). Esto no significa falsa humildad o cobardía; quiere decir una actitud apropiada hacia uno mismo, dándonos cuenta de cuán débiles y pecadores somos cuando estamos lejos de Cristo.

“DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS”

a. Están bajo el gobierno reinante de Dios

b. Están en un reino espiritual

1) Lo que involucra hoy estar en la “iglesia”, la manifestación presente del “reino de los cielos” 2) Lo que involucra los “nuevos cielos y nueva tierra” en la futura y eterna manifestación del reino. Lo que tomo para implicar que las bienaventuranzas se aplican a aquellos que están en el reino y que así como el reino es tanto presente y futuro, debemos observar que las bienaventuranzas descritas involucran tanto el presente como el futuro

B. «Lloran» (v. 4)

Esta es la tristeza sincera por el pecado: el nuestro y el de los demás. ¡Cuán descuidados somos respecto al pecado! Lo excusamos (Génesis 3) y, sin embargo, Dios lo aborrece y rompe su corazón. Cuídese de la tristeza de este mundo (2 Co 7 8–10). Pedro se lamentó con tristeza piadosa y fue perdonado; Judas y el rey Saúl sintieron remordimiento, y por la tristeza de este mundo, y se quitaron la vida.

“ELLOS SERÁN CONSOLADOS”

Ellos son ahora consolados (2 Cor 1:3-5) y ellos serán consolados en el futuro (Apoc 21:1-4)

C. «Mansos» (v. 5).

¡Mansedumbre no es debilidad! Jesús fue manso (Mt 11.29) y sin embargo echó fuera del templo a los cambistas. Moisés fue manso (Nm 12.3) y sin embargo juzgó a los pecadores, e incluso encaró a Aarón con su pecado. La mansedumbre significa no afirmar mis propios derechos, sino vivir para la gloria de Dios. Los cristianos deben mostrar mansedumbre (Ef 4.1-2).

Los mansos los que están sujetos a Dios. Tienen dominio propio, porque están bajo el control de Dios. Compárese la palabra "amansar" que significa "hacer manso a un animal, domesticarlo. (Fig. Sosegar, apaciguar, mitigar, domar el carácter" (Larousse). Es lo opuesto de orgulloso y arrogante.

“ELLOS HEREDARÁN LA TIERRA”

1. En un sentido, ellos la heredan ahora como un resultado de poner en primer lugar el reino de Dios (Mt 6:33) 2. Pero en otro sentido, ellos aún mantienen una promesa relacionada con la “nueva tierra” para aquellos que están ahora en el reino (2 Ped 3:10-13)

D. «Hambre y sed de Justicia» (v. 6)

Esta expresión sumamente gráfica, refleja más que un simple “apetito”, define una necesidad existencial y vital, describiendo la profundidad del deseo de vivir esta justicia que caracteriza al reino de Dios, es desfallecer de sed y hambre. Es un hambre y sed por vivir de acuerdo a la ética de Dios, conforme a la ética cristiana. La etica cristiana es la ciencia teologica que deternima cual es la manera recta de vivir para el hombre de acuerdo con las normas de la Palabra de Dios.

Aquí se expresa nuestra actitud hacia Dios; recibimos su justicia por fe por cuanto la pedimos. Un verdadero cristiano tiene apetito por las cosas espirituales. Pregúntele a las personas lo que desean y sabrá cómo son (Salmos 42:2). (Amós 8:11).

“ELLOS SERÁN SACIADOS”

1. Esto es, la justicia que están necesitando desesperadamente, es encontrada solamente en Cristo (Fil 3:8-9)

2. Recibida en el presente, por medio de la preciosa sangre de Cristo (Rom 5:9)

3. Recibida en plenitud cuando sea adornada con el lino blanco de la justicia en la preparación para la boda del cordero - Apoc 19:5-9

E. «Misericordiosos» (v. 7).

Tenemos un espíritu perdonador y amamos a los demás. Esto no es legalismo, sino sólo la obra del principio bíblico de la ley de siembra y la cosecha (Gálatas 6:7). Si mostramos misericordia, debido a que Cristo ha sido misericordioso con nosotros, se nos devolverá misericordia (Stg 2.13). No nos ganamos la misericordia, sino que debemos tener corazones preparados para recibirla. (Proverbios 16:6; Proverbios 14:22). Sobre todo, los misericordiosos perdonan las ofensas de otros, como Dios les ha perdonado a ellos (Mat. 6:12).

“ELLOS OBTENDRÁN MISERICORDIA”

1. Aquellos en el reino que disfrutan del perdón de los pecados por medio de la sangre de Jesús (Apoc 1:5-6)

2. También obtendrán la misericordia escapando de la justa ira de Dios en el día del juicio (Rom 5:9)

F. «Limpio corazón» (v. 8).

No significa exentos de pecado (1Jn 1.8) si no con la verdad por dentro (Sal 51.6). Significa tener un solo corazón, no dividido entre Dios y el mundo (Mateo 6:24). La palabra "corazón" abarca el intelecto, la voluntad, las emociones, y la conciencia. Es necesario que limpiemos nuestro corazón. El corazón es la fuente de nuestra conducta (los hechos y las palabras). El corazón impuro es la fuente de tentaciones (Sant. 1:14). ¿Cómo se purifica el corazón?. Por la renovación del entendimiento (Rom. 12:2; Efes. 4:23; por la obediencia a la verdad (1 Ped. 1:22) y por revestirnos del nuevo hombre (Col. 3:10).

“ELLOS VERÁN A DIOS”

1. En el presente, los ciudadanos del reino de Dios pueden ver a Dios por medio de su Señor Jesucristo (Jn 14:6-7)

2. Pero en el futuro, verán a Dios cara a cara (Apoc 21:3; 22:3-4).

G. «Pacificadores» (v. 9).

(Tito 3.3). Este verso describe que este mundo está en guerra. ¿Por qué hay guerras en el mundo? ¿Por qué hay esa tensión internacional constante? ¿Qué le pasa al mundo? ¿Por qué ha habido esas guerras mundiales en este siglo? ¿Por qué sigue habiendo peligro de guerra y por qué hay toda esa intranquilidad, desacuerdo y conflictos entre los hombres?

Según esta Bienaventuranza, hay una sola respuesta a estas preguntas —el pecado. Nada más; sólo el pecado. Nos volvemos a encontrar, pues, de inmediato con la doctrina del hombre y con la doctrina del pecado-teología, de hecho. El pacificador ya no es lo que era; esto es teología. La explicación de todos nuestros problemas es la concupiscencia, codicia, egoísmo, egocentrismo, humanos; es la causa de todos los problemas y disensiones, sea entre individuos o entre grupos en una misma nación, o entre naciones. Por ello no se puede comenzar a entender el problema del mundo moderno a no ser que uno acepte la doctrina del Nuevo Testamento respecto al hombre y al pecado, y en este pasaje se nos vuelve a inculcar.

O enfoquémoslo de este otro modo. ¿Por qué hay tantos problemas y dificultades en mantener la paz en el mundo? Pensemos en todas las interminables reuniones internacionales que se han celebrado en este siglo para tratar de conseguir la paz. ¿Por qué han fracasado todas ellas y por qué estamos llegando a un punto en que muy pocos tienen confianza en reuniones que los hombres celebren? ¿Cómo se explica esto? ¿Por qué fracasó la Liga de Naciones? ¿Por qué parece estar fracasando las Naciones Unidas? ¿Qué pasa?

Me parece que hay una sola respuesta adecuada para estas preguntas; y no es ni política, ni económica, ni social. La respuesta una vez más es esencial y primordialmente teológica y doctrinal. Y porque el mundo en su necedad y ceguera no lo reconoce, pierde tanto tiempo. El problema, según la Escritura, está en el corazón del hombre, y hasta que el corazón del hombre no cambie, nunca se resolverá su problema tratando de manipular la superficie.

Los cristianos tienen el evangelio de la paz en sus pies (Ef 6.15), de modo que por dondequiera deben llevar la paz. Esta no es «paz a cualquier costo» (Stg 3.17-18; Heb 12.14). El compromiso es paz, pero los cristianos no deben ser contenciosos al contender por la paz.

“SERÁN LLAMADOS HIJOS DE DIOS”

1. Aún ahora somos llamados hijos de Dios (1 Jn 3:1-2)

2. ¡Cuánto más en el futuro! (Apoc 21:5-7)

H. «Persecución» (v. 10-12).

(2 Timoteo 3.12; 1 Pedro 4.15-16). Note que debemos ser acusados «falsamente». Nunca debemos ser culpables de buscar de manera deliberada la persecución. Si viven vidas piadosas, ¡el sufrimiento vendrá! Note las recompensas: estamos en la misma compañía como Cristo y los profetas, y tendremos la recompensa en el cielo. (Apocalipsis 12:10).

1.- La persecución debe ser por causa de Cristo; 2.- Debe ser que hablen mintiendo; 3.- Tendremos un premio grande en los cielos; 4.- Somos comparados con los profetas.

Texto: Mateo Capitulo 5:13-48

Tema: El Cristianismo Práctico

Título: Obedeciendo al Maestro

I.- INTRODUCCIÓN

Muchas personas piensan que ser cristiano es pertenecer a una religión o a una secta o creer un conjunto de doctrinas. Ser cristiano es creer en la persona de Cristo, entregar la vida a Él y vivir a diario en obediencia a su Palabra.

En los versículos que siguen y durante varios capítulos, Cristo da una serie de enseñanzas sobre la vida que se espera que viva un cristiano, la práctica diaria del cristianismo y la vida de alguien que diariamente se sujeta y obedece al Señor Jesús.

II.- DESARROLLO

1.- Influencia y testimonio del cristiano: (vs. 13-16)

a.- Sal de tierra: (v. 13) La sal preserva de la putrefacción, sazona. Pero me parece que el Señor aquí habla de la influencia del cristiano para ser ente de control de la corrupción y depravación que mina al mundo. Con su vida y predicación el cristiano es instrumento de Dios para que muchos vengan de las tinieblas a la luz, es motivo de que personas detengan acciones malvadas por la presencia de hermano de buen testimonio.

Una persona que vive según los versos 1-12 obligatoriamente se hará sentir en un mundo caído y depravado. Pero Cristo también habla de la sal que pierde su sabor y que se hace inútil. Que triste que en lugar de un cristiano influir al mundo es el mundo quien le influye y cambia; esa persona ya es inútil como agente en las manos de Dios, como individuo que predica el evangelio puesto que ya se hizo insípido. (Lc. 14:34,35)

b.- Luz del mundo: (vs. 14-16) Esta porción nos habla del testimonio del cristiano en el mundo. Es imposible que una persona diga que es un cristiano de buen testimonio y que nadie lo sepa. Testificar es hablar lo que se vio y lo que se escuchó acerca de una persona o un hecho. El cristiano debe iluminar este mundo y mostrar la gracia de Dios que le ha cambiado y que vive ahora diferente al mundo. Sus palabras y vida deben ser un testimonio que motive a otros a glorificar a Dios. No existe el “cristiano de la secreta” (referencia al título de una película cómica). (1Pd. 2:12).

El cristiano debe también mostrar al mundo los peligros que existen como consecuencia del pecado.

2.- Jesús y la Ley (vs. 17-20)

Cristo dice que no vino a quitar la Ley o los profetas sino a cumplir con lo que ambos decían acerca de sí mismo. La Ley tiene una función que aun se cumple hoy: llevarnos las personas a Cristo (Gál. 3:24). Es imposible mirar atentamente a la Ley y no ver nuestra incapacidad para llenar la medida y exigencias de Dios, reconocer nuestra pecaminosidad y no buscar a Jesús; la Ley muestra nuestra pecaminosidad y dependencia de Dios.

Debemos seguir enseñando a nuestros hijos para que aprendan de memoria los Diez Mandamientos y explicárselos. Pero Cristo dice que nuestra vida debe ser superior a la de los religiosos de su época que era sólo formalidad pero perdían el fondo de la Palabra de Dios; Jesús está hablando de santidad. No está hablando de salvación por obras.

3.- El enojo y la ira: (vs. 21-26) Jesús hace referencia al 6to. Mandamiento. Pero el Señor va más lejos que el acto mismo, el enojarse contra un hermano ya constituye un pecado. La expresión Necio quiere decir cabeza hueca. Para Dios la violencia verbal es pecado y si somos honestos, en este instante todos debemos estar pidiendo perdón a Dios. Fatuo es alguien falto de entendimiento, estúpido.

Con respecto al enojo Cristo trazó algunas pautas: 1.- No se debe ofrendar a sabiendas de que alguien tiene algo contra nosotros, hay que reconciliarse primero (23,24); 2.- Hay que ponerse de acuerdo con cualquier adversario antes que ir a juicio, puede haber perjuicio personal (25,26); pero hay un perjuicio mayor y es traer vituperio al nombre de Cristo (1Cor. 6:4-8).

Señalar que cuando aquí dice hermano no se está refiriendo a otro evangélico, la iglesia aun no existía como tal, aquí está hablando de hermano en sentido religioso y aun nacional. El mandamiento es aun más abarcador.

4.- El Adulterio: (vs. 27-30) Jesús hace referencia al 7mo. Mandamiento. Otra vez el Señor hace énfasis en el carácter interno de la Ley, no es sólo cometer el hecho, es también la actitud del corazón.

Codiciar habla del deseo de poseer o apropiarse de algo que pertenece a otra persona, algo ajeno. La codicia es pecado y por lo tanto ya se pecó en el corazón, ya se cometió el pecado en nuestra mente.

Jesús no está llamando a la auto-mutilación porque eso es contrario a las sagradas escrituras y no tiene poder contra los deseos pecaminosos (Filip. 3:2), pienso más bien que Jesús apunta a lo que más adelante enseñaría por medio de Pablo (Ef. 4:22) y habla de lo serio que es el adulterio.

Hermanos, Dios es claro con respecto al pecado sexual, parte del corazón de la persona y debe ser atendido de manera drástica, sin excusas.

5.- El Divorcio: (vs. 31,32) Vea Mat. 19:9; Mr. 10:10-12; Lc. 16:18; 1Cor. 7:10,11.

Jesús aquí hace referencia a Deut. 24:1-4. Los rabinos judíos habían tomado como costumbre el pensar que lo importante de la Ley era el papeleo y olvidaban el fondo. Pensaban que la porción de Deuteronomio les daba libertad para divorciarse por cualquier razón, no había límites.

Otros piensan que lo que Cristo dice en los evangelios se refiere a la época del desposorio y no al matrimonio como tal. Si durante el desposorio se encontraba inmoralidad sexual de inmediato se daría por terminado.

Realmente aquí no dice nada de desposorio u otra circunstancia. Lo que dice Jesús es que la inmoralidad sexual es el único motivo reconocido por Dios para un divorcio. Tampoco dice que el divorcio es obligatorio, puede haber reconciliación.

También se establece que la inmoralidad debe preceder al divorcio. Si dos personas se divorcian por otra razón que no sea inmoralidad sexual deben quedarse sin casar, cualquiera que se case con ellos peca. El que una persona se divorcie por otra razón diferente y luego cometa inmoralidad sexual no justifica que el otro cónyuge se vuelva a casar. La inmoralidad debe ser antes del divorcio y no después del divorcio; si es al revés tal divorcio no es reconocido por Dios y el recasamiento que le sigue es pecaminoso.

Texto: Mateo Capitulo 5:33-48

Tema: El Cristianismo Práctico

Título: Los juramentos y los enemigos

I.- INTRODUCCIÓN

Hoy más que nunca parece necesario tratar de los temas que mencionan los versículos 33 hasta 48 de este capítulo 5 del Evangelio según Mateo. Vemos cómo la humanidad hoy en día trata sus palabras y aun sus acuerdos y contratos. Vemos el nivel de criminalidad, no necesariamente delincuencia, que se está instaurando en nuestro país en donde una persona es capaz de matar a otra por un huevo o un gallo.

En esta porción vemos el jurar, la venganza y el trato para con los enemigos desde la perspectiva o punto de vista de Dios y no de las tradiciones religiosas humanas.

II.- DESARROLLO

1.- Los juramentos: (vs. 33-37) El significado de jurar es: Afirmar o negar algo, poniendo por testigo a Dios, o en sí mismo o en sus criaturas. El término perjurar significa: Jurar en falso. Jurar mucho o por vicio, o por añadir fuerza al juramento.

Aquí el Señor Jesús está recordando Núm. 30:2 y Deut. 23:21,23 entre otros pasajes. Dios no estaba mandando que se hicieran juramentos, lo que estaba diciendo era que si una persona hacía el juramento entonces que lo cumpliera. No confundamos juramento con promesa o voto.

Pero de todas maneras, Cristo dice que no juremos en ninguna manera (v. 34). Cristo dice que nosotros no podemos jurar por cosas que no dependen de nosotros el que sucedan o que no son de nuestra propiedad sino de Dios (vs. 35-37.

Los juramentos eran, y aun son, utilizados para hacer creer que una palabra, promesa o compromiso se cumplirá porque la persona que habla ha dicho que de lo contrario algo malo le puede suceder. Los juramentos son utilizados por personas que saben que carecen de credibilidad, de integridad y que son mentirosas.

Jesús dice entonces cómo debe ser el habla de una persona íntegra, honesta, confiable: Sí, si; no, no (Stgo. 5:12). Añade Jesús que lo que es más de ahí procede de mal y por lo tanto es pecado. Si alguien le habla con juramentos, dude de lo que le diga; algo trama o sabe que usted no conoce.

II.- La venganza: (vs. 38-42) Jesús hace referencia a Éx. 21:23-25, Lev. 24:19,20 y Deut. 19:21. Aquí Dios no estaba motivando la venganza, estaba motivando la justicia, que el castigo nunca fuera mayor que la falta cometida. Es tan así, que Dios creó las ciudades de refugio para evitar que alguien matara a otro antes de que hubiera un juicio (Núm. 35:36, Jos. 20:2-4).

Tenemos dos razones para la no-violencia: Primera: No debemos reaccionar con violencia porque la violencia engendra más violencia. Segunda: El evangelio es el evangelio de la paz y aquellos que lo llevan deben identificarse con él. El precio de la paz es doloroso e incluye soportar un trato injusto.

El versículo 39 hay que entenderlo en el contexto de una ofensa personal o que alguien quiera violar tu derecho personal, habla de renunciar a nuestros derechos (vs. 40-42). Pero aquí no habla de dejar sin castigo al que viola la ley, al delincuente. Dios es claro de que la venganza no debe anidar en nosotros, hay que dejarle a Él que pelee por nosotros (Rom. 12:19).

Jesús presentó cuatro ejemplos de cómo debemos reaccionar ante los que nos ofenden:

1.- Ofrecerse para un segundo golpe. “Al que te hiera en una mejilla, vuélvele también la otra”. Antiguamente cuando se golpeaba con la palma de la mano sobre la mejilla de otra persona, ese hecho se consideraba una gran ofensa. Jesús nos enseñó a recibir ofensas haciéndonos aun más vulnerables. “Ofrecer la mejilla” significaba dejarse basurear. 2.- Evitar a toda costa el pleito, 3.- Hacer más de lo que se nos obliga hacer, 4. Desactivar la agresión con la entrega de lo que se nos pide.

III.- Los enemigos: (vs. 43-48) Cristo los lleva a Lev. 19:18. Pero note que lo de “aborrecer al enemigo” no está en el pasaje, fue un añadido de los líderes de Israel. El prójimo es cualquiera, sea amigo o enemigo, nos ame o no. Los líderes habían hecho una deducción que nunca estuvo en los planes de Dios.

El trato que Dios nos da para con los enemigos es totalmente contrario a la filosofía humana: bendecirles, hacerles bien y orar por ellos; eso abarca todo (Rom. 12:20). Aclaro que usted no debe ser enemigo de nadie, el enemigo aquí se refiere a que la otra persona tiene enemistad contra usted.

Cristo recuerda que si decimos ser hijos de Dios, debemos seguir sus pasos e imitarle en nuestra conducta diaria, Dios tiene amor incondicional para todos los humanos, él tiene favores comunes para la raza humana (v. 45; Sal. 145:9; Jn. 3:16; Ef. 2:3,4); no lo confundamos con la gracia para salvación que sólo aplica a los que se arrepienten y convierten.

El hacer bien a los que nos hacen bien o a nuestros amigos no tiene mérito, eso lo hace cualquier ser humano medianamente inteligente (vs. 46,47).

Pero Cristo va más allá y nos pide que seamos como Dios, algo inalcanzable para un ser humano, nuestro estándar es Dios, nuestra medida a llenar y nuestra meta a cumplir. No son nuestros sentimientos, la filosofía del mundo, lo que nos aconsejen personas pecadoras e inmaduras, es lo que nos compara con Dios (Stgo. 2:8,9).

Muchos conflictos se evitarían en la iglesia, en el trabajo, en todo el accionar humano si viviéramos conforme a los principios divinos y no a lo que nos parece que debe ser o sin acomodar lo que la Biblia dice.

III.- Conclusión

-Resumen

IV.- Aplicación

1.- ¿Cuándo hablas tienes que jurar para que los demás te crean? ¿Eres de fiar cuando hablas?

2.- ¿Tienes pensamientos de venganza en tu corazón? ¿Te has vengado alguna vez sea con un hecho concreto o con las palabras?

3.- ¿Eres capaz de renunciar a tus derechos personales? ¿Tienes la actitud de hacer bien a tus enemigos?

Texto: Mateo Capitulo 6:1-18

Tema: Sinceridad vs. Hipocresía

Título: A Dios le importan tus motivos

I.- INTRODUCCIÓN

A Dios le interesa en gran manera lo que hacemos, pero también le interesan nuestros motivos y actitudes. La porción de hoy presenta tres prácticas que son propias de la mayoría de las religiones, incluyendo la cristiana. Dios reconoce que sus hijos practican el dar limosna, el orar y el ayunar, pero también reconoce que hay maneras, motivos y actitudes pecaminosas e hipócritas a la hora de practicarlas. Estas tres actividades pertenecen al ejercicio o disciplina de una vida piadosa, pero que pueden ser usadas con fines no santos ni piadosos en algún momento o por algunos.

II.- DESARROLLO

1.- El dar limosna: (vs. 1-4) Aquí se habla de hacer justicia, hacer el bien, lo bueno, lo correcto.

a) La actitud incorrecta: (v.1) Hacer el bien para ser visto por los hombres. Cristo nos manda a cuidarnos de hacer lo correcto, el bien a otros, para que los demás tengan una buena opinión de nuestra persona. La advertencia del Señor es que quien tal cosa haga no será recompensado por el Padre, no puede esperar nada de los cielos por lo que haga. Ya recibió el aplauso que buscaba.

En los tiempos de Jesucristo, uno de los deberes religiosos más sagrados que debía realizar todo israelita era dar limosnas. A todo judío se le demandaba que sea justo y, para ser justo debía hacer justicia, y hacer justicia era dar limosna. En el libro de Tobías 12:8-9 dice “Buena es la oración con ayuno, y mejor es la limosna con justicia que la riqueza con iniquidad. Mejor es hacer limosna que atesorar oro. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los limosneros tendrán larga vida” (Biblia de Jerusalén).

LIMOSNA significa “Lo que se da por amor a Dios para socorrer una necesidad. En griego la palabra es (eleimosúne) que significa “tener compasión de, compadecerse, ayudar al necesitado”. Dice Cristo que al dar algo a una persona para suplir sus necesidades no debemos llamar la atención hacia nosotros o buscar el aplauso de los demás (v. 2). Esa es una motivación propia de los hipócritas, de alguien que usa una máscara y está representando un papel. Jesús recalca que no tendrán recompensa desde el cielo, su recompensa será el reconocimiento humano, que es pasajero y sin provecho eterno.

b) La actitud correcta:(v. 3,4a) Cuando des limosna que sea calladamente, en secreto, sin pregonarlo. Cuando ayudes a una persona necesitada, en lo posible, que no se den cuenta ni siquiera los que estén muy cerca, tan cerca como está la mano derecha de la mano izquierda.

Lo glorioso es que Dios es omnisciente y ve lo que has hecho en secreto y entonces Él te recompensará en público sin que tú tengas que buscarlo. Nunca tratemos de darnos o procurar a nuestra manera lo que Dios dice que Él nos dará.

(Leer Jn. 5:44; Prob. 25:27; Jer. 17:10; 23:24; Apoc. 22:12)

2.- La oración: (vs. 5-15) Jesús da por sentado que la gente ora y por lo tanto Él da directrices o regulaciones precisas sobre tal práctica piadosa.

a) Actitud incorrecta: (v. 5) Amar el orar pero para ser vistos de los hombres; amar el orar en lugares públicos. Cristo dice que esa es una motivación pecaminosa e hipócrita; es una motivación propia de alguien que desea aparentar que es espiritual pero no lo es. No oren para impresionar a los que escuchan la oración, porque esa oración no va dirigida a Dios.

El Señor dice que ya esa es su recompensa, ya esa es la repuesta a su oración: que la gente lo vea, le aplauda y le alabe. Si alguna respuesta recibe es por la misericordia de Dios que tiene beneficios comunes a todos los seres humanos sean cristianos o no.

b) Actitud correcta: (v. 6) Ir a tu aposento, cerrar la puerta y orar al Padre que está allí en secreto. No es que hay lugares especiales para orar y Dios sólo contesta si se ora desde allí, la enseñanza es el orar en secreto. La motivación es que Dios sea quien te vea y te recompense, es estar en su presencia sin el deseo de ser aplaudido o reconocido por los demás humanos. Otra vez recalca que Dios te recompensará en público sin que busques esa recompensa.

Algunas directrices:

1. No usar vanas repeticiones como los gentiles, paganos (v. 7). En el idioma griego se utiliza la palabra (battalogésete) que significa “repetir palabras sin sentido, parlar” “parlotear sin medida”. PALABRERIA significa “abundancia de palabras vanas y ociosas”. En griego esta palabra significa “mucho hablar” u “oraciones largas”.

2. A Dios no hay que decirle las cosas con lujo de detalles como si Él no entendiera y repetirle lo mismo en la misma oración como si Él no hubiera escuchado la primera vez. No se habla aquí de perseverar hasta tener la respuesta y tener peticiones constantes delante de Dios, es el hacerlo en una misma oración.

3. No pensemos que hay palabras especiales y que si no las usas Dios no te va a oir.

4. No usar oraciones memorizadas ya que debemos ser espontáneos con Dios, auténticos, originales.

5. A Dios no hay que vociferarle, Él no es sordo. En la Biblia quienes hacían eso eran los paganos, los adoradores de Baal porque pensaban que no les escuchaba. Observe que Cristo dijo que no fueran como los gentiles o paganos (v. 8). Aun una oración hecha en el pensamiento Dios la sabe, Él escudriña los corazones.

6. No hagas tu devocional privado en público. Cuando te digan que presentes el grupo en oración y la actividad que se va a realizar, circunscríbete a eso.

La oración modelo: (vs. 9-13) a) Reconocer quién es Dios y cuál es el lugar de su habitación; b) Pedir un trato correcto para su nombre, que los hombres sepan que el nombre de Dios no es igual a ningún otro (v. 9); c) Pedir por el establecimiento de su reino; d) Buscar su voluntad y no la nuestra (v. 10); e)Presentar nuestra necesidad material y física (v. 11); f) Pedir perdón por nuestro pecado diario al igual que perdonamos a otros (v. 12; ver Lc. 11:4) Hay una advertencia en los versículos 14 y 15. Aquí no habla de la salvación, es del perdón por los pecados cometidos a diario; g) Pedir que no nos deje caer en circunstancias que nos puedan llevar a pecar.

Al final hay un canto en el cual se reconoce la persona de Dios, se le alaba y adora. Eso es parte del contenido que debe tener nuestra oración diaria y privada.

3.- El Ayuno: (vs. 16-18) Jesús aquí también da por sentado que quienes creen en Dios y le temen también ayunan. La palabra ayuno significa “abstenerse de alimentos”. La Biblia presenta el ayuno como algo que es bueno, beneficioso y esperado. El libro de Hechos registra el ayuno de creyentes antes de hacer decisiones importantes (Hechos 13:4; 14:23). El ayuno con frecuencia va ligado a la oración (Lucas 2:37; 5:33). Creemos casi siempre que el objetivo del ayuno es la falta de alimento. En cambio, el propósito del ayuno debe ser quitar tus ojos de las cosas de este mundo y concentrarte en Dios. El ayuno es una manera de demostrar a Dios, y a ti mismo, que tomas en serio tu relación con Él.

a) Actitud incorrecta: (v. 16) Hacerlo para ser vistos por los hombres. Eso también es hipocresía, es teatro. Austero significa agrio, severo. Los hipócritas de entonces (“actores”) “demudaban su semblante”; es decir, “desfiguraban sus caras” para que todos se enteraran de que estaban ayunando. Por fuentes extrabíblicas sabemos que era costumbre echarse ceniza sobre el rostro para que ante los ojos de los demás no quedara ninguna duda de que quienes tal hacían estaban muy arrepentidos y en ayuno. También esa es su recompensa, que los hombres los vean, los alaben y aplaudan; que no esperen algo de Dios por ello.

b) Actitud correcta: (vs. 17,18). Jesús dice que se perfume y lave su rostro para que los demás no se den cuenta de que ayunan (v.17). El ayuno debe ser un secreto entre Dios y la persona que lo practica (v 18a). Nuevamente Jesucristo nos dice que todo lo que hacemos para buscar intimidad con Dios, su reconocimiento solamente y no alabanzas de los hombres tendrá una recompensa pública. Lo que Dios hará en público es su problema, no el nuestro. (Ver el verdadero ayuno: Is. 58:5-7)

III.- CONCLUSIÓN

-Recapitular

III.- APLICACIÓN

1. ¿Das limosna? ¿Lo pregonas o sólo lo saben tú y la persona a quien le has dado?

2. ¿Al orar cuáles son tus motivaciones? ¿Aplicas estos principios de Mateo 6?

3. ¿Cuáles cosas debes cambiar al orar?

4. ¿Ayunas? ¿Cuando ayunas lo dices a todos para que vean lo espiritual que eres?

5. Si no ayunas: ¿Cuándo comenzarás a hacerlo?

Texto: Mateo Capitulo 6:19-34

Tema: Las riquezas y el afán

Título: No te afanes por lo material

I.- INTRODUCCIÓN

Hay muchas cosas que pueden contribuir a que un cristiano se descarrié, que se rompa un matrimonio, que la relación con los hijos sea desastrosa o que se tomen decisiones fatales; pero hay dos elementos que de manera clara y sin lugar a dudas dan como resultado todo lo anterior. Tales elementos son: la búsqueda de riquezas materiales y el afán por conseguir cosas pasajeras.

Cristo tiene en el pasaje de hoy varias advertencias relacionadas una con las otras. El prestar atención a estas instrucciones y advertencias nos puede guardar de destruir las cosas verdaderamente importantes para Dios y nosotros.

II.- DESARROLLO

1.- Tesoros terrenales: (19-21; Luc. 12:32-34) El diccionario lo define como: Persona o cosa, o conjunto o suma de cosas, de mucho precio o muy dignas de estimación. Pero en el versículo 21 Cristo nos da una definición de tesoro: Es todo lo que conquista y ocupa tu corazón.

Cristo lo que nos enseña es a no poner las cosas materiales como lo más preciado y estimado por los que creen en Dios. Las cosas materiales y terrenales no deben ser lo más importante para nosotros. Lo material no debe conquistar nuestro corazón, no debe ser lo que más ocupe nuestro pensamiento, no debe ser lo que defina nuestro modo de vida.

Los tesoros materiales pueden ser dañados por la polilla, por el orín (herrumbre, óxido rojizo) y hurtado por los ladrones. (Minar: perforar la pared, abrir o entrar por la fuerza). No es sabio aplicar el corazón a ello, dedicarlo a lo material, en cualquier momento desaparece.

Jesús por el contrario dice que debemos hacer tesoros celestiales que son eternos: no pueden ser dañados, no se corrompen y tampoco pueden ser hurtados. Debes tener como prioridad las cosas celestiales, eso debe ser lo más preciado para ti, a ello debes dedicar tu corazón, lo celestial debe ser lo que conquiste tu corazón. Lo más preciado y estimado debe ser lo que pertenece al cielo, a la vida y a la piedad. Tus tesoros indican como anda tu corazón.

Si amamos a Dios y realmente valoramos nuestro depósito en el cielo, no cabe duda que trataremos de incrementarlo más y más. Si, por el contrario, valoramos más nuestras posesiones aquí en la tierra, haremos lo que hace todo el mundo: hacer tesoros aquí en la tierra.

2.- La lámpara del cuerpo: (vs. 22,23; Luc. 11:33-36) Los ojos funcionan en base a la luz, son los que le indican al cuerpo por dónde ir, qué evitar, qué obstáculo hay, cuál persona extraña debe evitar, qué posible accidente se puede producir y tomar otra vía. Pero si el ojo está dañado, el cuerpo no podrá evitar los peligros ni ver lo bueno que pueda haber.

La palabra que se traduce por “bueno” es (apolous) significa “sano, saludable, sin visión doble, generoso.” Pero Jesucristo está hablando de la visión espiritual. Cristo está hablando de la corrupción interna de la naturaleza caída y pecaminosa. Los ojos son como las ventanas por donde mira el alma. Si esas ventanas están limpias todo se verá luminoso pero si están oscuras o sucias todo se verá negro.

Si tu visión espiritual está empañada por la duda, el rencor, el chisme, por pecado no confesado y abandonado, por lo que pertenece a la vieja naturaleza entonces tu idea de las cosas que te rodean será equivocada. Es parecido al refrán “depende del color de los cristales con que se mire”. El color tiñe nuestra visión y aunque veamos lo mismo que ven los demás, interpretaremos los hechos de manera diferente.

3.- Los dos señores: (v. 24; Luc. 16:13) No se puede tener dos señores, dos amos, dos personas que controlen tu vida. Uno de los dos amos tendrá más control sobre ti que el otro. Uno será más estimado y apreciado que el otro, uno será amado y el otro aborrecido.

En el caso particular del pasaje, no es posible servir a Dios y a las riquezas. Siempre la riquezas saldrá ganando y Dios será sacrificado en el corazón. Vemos aquí que no se trata de tener o no más de un patrón, o más de un trabajo, sino que nadie puede tener dos lealtades. Por un lado Dios nos pide toda nuestra lealtad “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Pero por otro, nuestro deseo de poseer más y más nos consume la vida de tal manera que las cosas de Dios quedan en segundo lugar. Por eso Jesús le da un nombre a las riquezas: “Mammón” y significa “hacienda, objetos valorables en dinero, ganancia” e incluye emociones tales como “amor y aborrecimiento, estima y menosprecio”. El que ama a Mammón le cuesta ser generoso, dadivoso porque quiere tener más y más, sin embargo, el que ama a Dios, ama también a sus hermanos.

Hay una enseñanza clave en 1 Timoteo 6:6-10, 17-19. Aquí indica cuál debe ser nuestra riqueza y tesoro. Lo celestial debe ser siempre nuestro mayor deseo y prioridad.

4.- El afán y la ansiedad: (vs. 25-34; Lucas 12:22-31) Jesús nos manda a no afanarnos por las cosas de la vida (vs. 25,31) Afanarse viene de AFAN que significa: “Trabajo excesivo, solícito y con congoja. 2. Anhelo vehemente. (Griego: merimnao “preocuparse, afanarse, tener cuidado”. Significa también “estar dividido”).

Cristo pone de ejemplo las dos cosas que más ocupan la mente y el corazón de los humanos: el alimento y la vestimenta.

a) El alimento: (v. 25a) Cristo nos manda a no acongojarnos y a no tener un corazón cargado por lo que comeremos. El Señor no nos está diciendo que no trabajemos, está diciendo que no nos afanemos, que evitemos los excesos en la búsqueda del alimento.

Cristo pone de ejemplo lo que Dios hace por las aves (v. 26). Nos dice que valemos más que las aves para Dios y que si a ellas las alimenta a nosotros también (26b).

b) El vestido: (v. 25b) Tampoco debemos mortificarnos y dejar que nuestro corazón peque por causa del vestido.

Cristo pone de ejemplo lo que Dios hace por los lirios y la hierba (vs. 28-30). Si el Padre celestial hace tal cosa por una hierba o un lirio, a nosotros hará mucho más (v. 30up).

Hay varias cosas que debemos aprender:

1.- Dios nos atiende y trata mejor que a la naturaleza;

2.- La vida vale más que el alimento y el cuerpo más que la ropa (v. 25up);

3.- Hay cosas que no podemos controlar (v. 27);

4.- No debemos comportarnos igual que los incrédulos (v. 32a);

5.- Dios conoce todas nuestras necesidades (v. 32b);

6.- Busquemos primero el reino de Dios y su justicia (v. 33);

7.- Ocupemosnos de resolver hoy los problemas de hoy (v. 34). Aquí no se habla en contra de hacer planes, está hablando de vivir con anticipación y ansiedad, afanado por el futuro incierto que pertenece sólo a Dios.

III.- CONCLUSIÓN

No se haga tesoros en la tierra, hágalos en el cielo. Cuide su visión espiritual, límpiela con la Biblia. Haga de Dios su Señor, no a las riquezas. No se afane por las cosas materiales y terrenales.

IV.- APLICACIÓN

1.- ¿Dónde está tu tesoro? ¿A está tu corazón?

2.- ¿Tu visión espiritual está controlada por la Biblia o por el viejo hombre?

3.- ¿Quién es tu amo: Dios o las riquezas?

4.- ¿Vives afanado y controlado por las cosas de la vida? ¿Dependes de la provisión de Dios o de tus líos económicos?

19 julio 2011

¿USTED ES UN VERDADERO MIEMBRO DE LA IGLESIA?

(Pastor de la Iglesia Bautista Reformada Kabwata (KBC) en Lusaka, Zambia, África, desde 1987)

Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. (Colosenses 3.15)

Muchos creyentes van a la iglesia de la misma manera que van a la oficina de correos. No saben quién abrió la agencia o la limpió. No les interesa nadie más allí, excepto los funcionarios. Todo lo que desean es enviar su correspondencia para irse después. Ni siquiera se interesan en ojear rápidamente hacia las otras personas que están en la fila, a menos que alguien los llame por el nombre. Si esto sucede, entonces voltean y conversan un poco con aquella persona.

Esto es lo que les sucede a muchos creyentes. Todo lo que les interesa es disfrutar del culto, del pastor y de su mensaje. No saben quién abrió el templo, quién lo barrió, colocó los himnarios en las sillas, etc. Todo lo que desean es oír el sermón y desaparecer, volviendo a casa. Si alguien los saluda, entonces paran, conversan un poco antes de desaparecer, yéndose para la casa.

Con seguridad, eso está mal. Todo creyente debería ser un miembro activo de su iglesia. Si usted es culpable de este tipo de actitud en relación a la iglesia, debe parar. Necesita hacerse miembro de una iglesia local y hacer que su membresía sea significativa.

Hacerse miembro activo de una iglesia no es opcional para su crecimiento en la santidad.

Esto es lo que la Biblia enseña con la expresión “en un cuerpo”, que encontramos en el versículo que citamos al principio. En su conversión, usted fue unido espiritualmente al cuerpo de Cristo. Esto sucede porque la salvación se asemeja a un paquete. Incluye regeneración, justificación, adopción, habitación del Espíritu, etc. Uno de los elementos de este paquete es la unión con Cristo, o sea, el proceso por el cual el Espíritu Santo lo injerta en el cuerpo de Cristo, de modo que usted llega a ser un miembro orgánico de ese cuerpo (I Cor 12.12-13), en lugar de un miembro autónomo.

Es necesario que esta experiencia espiritual sea traducida a términos concretos por medio de su deliberada unión visible a un grupo de creyentes. Por causa de nuestra unión espiritual con Cristo, juntarse a un grupo de creyentes debe ser su deseo. En usted debe haber el deseo de pertenecer al pueblo de Dios, que es la familia de Dios. Esto es lo que significa ser miembro de una iglesia: es una expresión externa y objetiva de una experiencia subjetiva e íntima.

El Nuevo Testamento no menciona nada con respecto a creyentes que no se interesaban en la iglesia y vivían aisladamente la vida cristiana, andando de aquí para allá. Usted tiene que pertenecer a una iglesia local. Existen muchos creyentes que son semejantes a plantas acuáticas, viven fluctuando de iglesia en iglesia. No pertenecen a la membresía de ninguna, pero están presentes en todas las “poderosas” reuniones de la ciudad. Donde es abierta una nueva iglesia, allí los encontraremos. Y, si otra iglesia es establecida, tales creyentes cambiarán allí.

…su membresía en una iglesia no puede consistir simplemente en un registro formal de miembros. Necesita ser expresada en el involucramiento práctico en toda la vida de la iglesia.

Su crecimiento espiritual es el motivo por el cual Dios desea que usted se haga miembro de una iglesia. Hacerse miembro activo de una iglesia no es opcional para su crecimiento en la santidad. Las inevitables implicaciones de pertenecer a la membresía de una iglesia pueden ser resumidas en la palabra “responsabilidad”, siendo ésta una responsabilidad que tenemos indirectamente para con Dios y directamente los unos para con los otros. Considere el ejemplo de los discípulos presentado en el Nuevo Testamento (Hch 2.42-47; 4:32-35).

Éste es el motivo por el cual su membresía en una iglesia no puede consistir simplemente en un registro formal de miembros. Necesita ser expresada en el involucramiento práctico en toda la vida de la iglesia. Hágase semejante a un hijo que se involucra positivamente en las tareas del hogar.

¿Usted es un verdadero miembro de la iglesia? Si no, ¡termine con esa actitud inmediatamente! Si es miembro de una iglesia, ¿usted es responsable? ¿Existe una real diferencia entre usted y los visitantes? Piense acerca de los miembros de su iglesia, ¿los conoce? ¿Está orando y se interesa por ellos para ayudarlos en sus necesidades? ¡Hágase ahora un miembro responsable de la iglesia!

Es posible ser diligente en nuestra religión y distante en nuestro relacionamiento.

John Blanchard

Tomado de Fe Para Hoy

Traducción: Javier Martínez IBMLG

07 julio 2011

Santidad: 5. El costo – J. C. Ryle

Traducido por Erika Escobar

“¿Quién de ustedes, queriendo construir una torre, no se sienta primero y calcula el costo? (Luc 14:28).

La cita bíblica que encabeza esta página es una de gran importancia. Son pocas las personas que no se preguntan a sí mismas frecuentemente: “¿Cuál es el costo?”

Cuando se compra una propiedad, se construye una casa, se adquiere mobiliario, se arman planes, se cambian de casa, en la educación de los niños, es sabio y prudente mirar hacia adelante y considerar. Muchos se ahorrarían a sí mismos pesar y problemas si tan sólo recordaran la pregunta: “¿Cual es el costo?”

Sin embargo hay un tema en el cual es especialmente importante considerar el costo. Ese tema es la salvación de nuestras almas. ¿Cuánto cuesta ésta a un verdadero cristiano? ¿Cuál es el costo de ser realmente salvo? Después de todo, esta es la gran cuestión. Por falta de pensar miles, después de haber comenzado bien, vuelven sus espaldas al camino del cielo y se pierden para siempre en el infierno.

Vivimos tiempos extraños. Los eventos se producen con una rapidez abismante. Nunca sabemos “lo que el día nos traerá”, ¡y mucho menos sabemos lo que puede pasar en un año! Vivimos en días de gran profesión cristiana. Las estadísticas de cristianos profesantes en cada parte de la tierra están señalando el deseo de mayor santidad y un mayor grado de espiritualidad. No hay nada más común que ver a las personas recibiendo la Palabra con alegría y luego de dos o tres años, apartándose y cayendo nuevamente en sus pecados. No han considerado el costo de ser un creyente consistente y un cristiano santo. De seguro estos son tiempos en los cuales debemos sentarnos y contabilizar el costo y considerar el estado de nuestras almas. Debemos pensar en qué estamos. Si deseamos ser verdaderamente santos, es una buena señal. Podemos agradecer a Dios por poner este deseo en nuestros corazones, pero aun así el costo debe ser contabilizado. No hay duda que el camino de Cristo a la vida eterna es un camino de agrado, pero es locura cerrar nuestros ojos al hecho que Su camino es angosto y que la cruz antecede a la corona.

1. EL COSTO DE SER UN CRISTIANO VERDADERO

Que no haya malentendido en lo que digo. No estoy examinando lo que cuesta salvar el alma de un cristiano. Sé muy bien que eso cuesta nada menos que la sangre del Hijo de Dios para dar expiación y redimir al hombre del infierno. El precio pagado por nuestra redención no es nada menos que la muerte de Jesucristo en el Calvario. “Somos comprados por un precio”. “Cristo se dio a Sí Mismo en rescate de todos” (1 Cr. 6:20, 1 Tim. 2:6). Pero todo esto queda fuera del tema. El punto que quiero considerar es otro absolutamente distinto. Es aquel que un hombre debe estar listo a pagar si desea ser salvado; es la cantidad de sacrificio que un hombre debe ofrecer si pretende servir a Cristo. Ese es el sentido por el cual formulé la pregunta: ¿Cuál es el costo? Y creo firmemente que es una pregunta de mucha importancia.

Concedo que cuesta poco ser un cristiano de palabra. Un hombre solo tiene que ir a un lugar de adoración dos veces el domingo y ser moralmente tolerante durante la semana y ya ha ido en religión tan lejos como los miles alrededor suyo que nunca irán. Todo esto es un trabajo barato y fácil; no involucra abnegación ni sacrificio. Si esto es cristianidad salvadora y nos llevara al cielo cuando muramos debemos entonces alterar la descripción de la forma de vida y escribir “¡Ancha es la puerta y amplio el camino que lleva al cielo!”

Sin embargo, de acuerdo a los estándares de la Biblia, cuesta “algo” ser realmente un cristiano. Hay enemigos que vencer, batallas que pelear, sacrificios que hacer, un Egipto que abandonar, un desierto por el cual atravesar, una cruz que cargar, una carrera que correr. La conversión no es poner a un hombre en una silla de ruedas y conducirlo fácilmente al cielo. Es el comienzo de un conflicto poderoso, en el cual cuesta mucho ganar la victoria. De ahí que nace la importancia indescriptible de “saber el costo”.

Déjenme intentar mostrarles en forma precisa y particular cuánto cuesta ser un verdadero cristiano. Supongamos que un hombre está dispuesto a enrolarse con Cristo y se siente impelido e inclinado a seguirlo. Supongamos que algunas aflicciones, una muerte inesperada o un sermón iluminador han removido su consciencia y le hace sentir el valor de su alma y desea ser un verdadero cristiano. Todo lo alienta, sus pecados pueden ser perdonados gratis, no importa cuán grandes o muchos sean; su corazón puede ser completamente cambiado, sin importar cuán frio y duro sea. Cristo y el Espíritu Santo, misericordia y gracia, están ahí preparados para el… aun así debe considerar los costos. Veamos en detalle, una por una, las cosas que su religión le costará.

1. Ser verdadero cristiano costará dejar el propio concepto de justicia y rectitud. Se debe dejar todo el orgullo y buenos pensamientos y conceptos de la propia bondad. Se debe estar contento de ir al cielo como pobres pecadores salvados por la gracia gratuita y debiendo todo el mérito y rectitud a otro. Se debe sentir realmente como lo dice el libro de oraciones que señala que ha “errado y se ha descarriado como una oveja perdida”, que ha “dejado sin hacer las cosas que debió haber hecho y que no hay sanidad en él”. El debe estar deseoso de abandonar toda su confianza en su propia moralidad, respetabilidad, oración, lectura bíblica, concurrencia al templo, la recepción de sacramentos, y confiar en nada más que en Jesucristo.

2. Ser verdadero cristiano le costará al hombre sus pecados. Debe estar deseoso de abandonar cada hábito y práctica que es mala a los ojos de Dios. Debe encararlos, reñir contra ellos, romper con ellos, pelear con ellos, crucificarlos y trabajar para controlarlos, sin importar lo que el mundo alrededor suyo pueda decir o pensar. Debe hacerlo de manera honesta y equitativa. No puede dar ninguna tregua a cualquier pecado especial que ame. Debe contabilizar todos los pecados como sus enemigos de muerte y aborrecer cualquier camino falso. Sea pequeño o grande, sea público o secreto; debe renunciar por completo a todos sus pecados. Estos podrán contender diariamente con él y algunas veces casi se enseñorean, sin embargo, nunca debe dar espacio a ellos. Debe mantener una perpetua batalla con sus pecados. Está escrito: “Se llevó todas sus transgresiones”. “Apártense de sus pecados… e iniquidades”. “Dejen de hacer el mal” (Eze. 18:31, Dan 4:27, Isa 1:16).

Esto suena difícil, no lo dudo. Nuestros pecados son, a menudo, tan queridos para nosotros como lo son nuestros hijos: los amamos, los abrazamos, somos fieles a ellos y nos complacemos en ellos. Apartarse de ellos es tan difícil como cortarse la mano derecha o arrancarse el ojo derecho, pero debe hacerse. El abandono debe producirse. “Aunque el mal sea dulce en la boca del pecador, aunque lo oculte debajo de su lengua, aunque no prescinda de él y no lo abandone”, aun así debe ser abandonado si desea ser salvo (Job 20:12,13). El y el pecado deben pelar si él y Dios van a ser amigos. Cristo está ansioso de recibir a cualquier pecador, pero no lo recibirá si pegan a sus pecados.

El cristianismo le cuesta al hombre su amor por lo cómodo. Debe tomar los dolores y problemas si quiere correr una carrera exitosa al cielo. Diariamente debe vigilar y mantenerse en guardia, como un soldado en territorio del enemigo. Debe prestar atención a su comportamiento en cada hora del día, en cualquier compañía y lugar, en público como en privado, tanto entre extraños como en su propia casa. Debe ser cuidadoso con su tiempo, su lengua, su temperamento, sus pensamientos, su imaginación, sus motivos, su conducta en cada relación de vida. Debe ser diligente en sus oraciones, en la lectura de su Biblia, en el uso del domingo, con todos sus medios de gracia. Al considerar estas cosas, logrará pronto alcanzar perfección pero no debe descuidarse ni confiarse. “El alma del holgazán desea y no tiene nada, mas el alma del diligente será prosperada” (Prov. 13:4)

Esto también es difícil. Naturalmente, no existe nada que nos disguste tanto como “los problemas” de nuestra religión. Odiamos los problemas. Secretamente deseamos que pudiéramos tener una cristianidad indirecta y pudiéramos ser buenos por poder y que todo estuviera hecho para nosotros. Cualquiera cosa que requiera esfuerzo y trabajo es contra los principios de nuestros corazones. No obstante, el alma no puede tener “ganancias sin dolores”.

4. Finalmente, la verdadera cristianidad le costará al hombre el favor del mundo. Debe estar contento de ser considerado insano si agrada a Dios. No debe extrañarse si se mofan, si es ridiculizado, calumniado, perseguido y aún odiado. No debe sorprenderse que sus opiniones y prácticas religiosas sean despreciadas y desdeñadas. Debe rendirse a ser llamado un tonto, un entusiasta y un fanático; a que sus palabras sean malinterpretadas y sus acciones tergiversadas. De hecho no debe maravillarse si alguien lo llama loco. El Maestro dice: “Recuerden la palabra que les dije: ´El sirviente no es mayor que su Señor´. Si ellos me han perseguido, también los perseguirán a ustedes. Si ellos guardan Mi palabra, también guardarán la de ustedes” (Jn 15:20)

Me atrevo a decir que esto es también duro. En forma natural nos disgusta el trato injusto y las falsas acusaciones, y pensamos que es muy difícil ser imputado sin causa. No seríamos de carne y sangre si no deseáramos que nuestros vecinos tuvieran buena opinión de nosotros. Siempre es desagradable que se hable contra nosotros, nos abandonen y se nos mienta y que nos deje solos. Nada se puede hacer contra esto. La copa que nuestro Maestro bebió debe ser bebida por Sus discípulos. Ellos deben ser “despreciados y desechados entre los hombres” (Isa 53:3). Pongamos este ítem en el último lugar de nuestra cuenta. Ser un cristiano, le costará a un hombre el favor del mundo.

¡Considerando el peso de este gran costo, descarado en realidad es el hombre que se atreve a decir que podemos mantener nuestra propia justicia, nuestros pecados, nuestra flojera y nuestro amor por el mundo y aún así ser salvos!

Más aún, concedo que cuesta mucho ser un cristiano verdadero. Sin embargo ¿puede un hombre o mujer sano dudar si vale tal costo salvar su alma? Cuando el barco está en peligro de naufragar, la tripulación no duda en tirar por la borda la preciosa carga. Cuando un miembro es mortificado, un hombre se somete a cualquier operación severa, incluso una amputación, para salvar su vida. Es seguro que un cristiano estará gustoso de dejar cualquier cosa que se interponga entre él y el cielo. Una religión que nada cuesta, nada vale. Una cristianidad barata, sin una cruz, probará en el final ser inútil, sin una corona.

2. LA IMPORTANCIA DE HACER LA CUENTA

Sería fácil establecer este tema indicando el principio que ningún deber impuesto por Cristo puede alguna vez ser rechazado sin daño. Podría mostrar cuántos, a lo largo de su vida, cierran sus ojos a la naturaleza de la religión salvadora y rechazan considerar lo que realmente cuesta ser un cristiano. Podría describir como, al final, cuando la vida se desvanece, despiertan y hacen unos pocos esfuerzos espasmódicos para volverse a Dios. Podría decir como ellos encuentran, con asombro, que el arrepentimiento y la conversión no son asuntos fáciles como supusieron y que cuesta “una gran suma” ser un cristiano verdadero. Ellos descubren que los hábitos de orgullo, indulgencia pecaminosa y el amor por lo cómodo y la mundanería no son fáciles de poner a un lado como soñaron que sería. Y así, después de una débil batalla, ¡ellos abandonan con desesperación, y dejan el mundo sin esperanza, sin gracia y no aptos para encontrarse con Dios! Todos los días, se habían ilusionado a sí mismos con que la religión sería un trabajo llevadero desde el momento en que la asumieron seriamente la primera vez. Sin embargo, abren sus ojos demasiado tarde y descubren por primera vez que ellos están arruinados porque nunca contabilizaron el costo.

Hay, sin embargo, un cierto grupo de personas para quienes deseo especialmente dirigirme en esta parte del tema. Forman una clase grande, que crece y una que, particularmente estos días, está en riesgo especial. Déjenme en unas pocas palabras directas describir esta clase. Merece nuestra mejor atención.

Las personas a las que me refiero no están despreocupadas acerca de la religión; ellos piensan mucho en ella. No son ignorantes; ellos conocen muy bien el perfil de ella, pero su gran defecto es que ellos no están “enraizados y plantados” en su fe. Muy a menudo ellos han tomado su conocimiento de segunda mano, son parte de familias religiosas, tienen entrenamiento en los usos religiosos pero nunca han trabajado en ella por medio de su propia experiencia interior. Demasiado a menudo ellos han hecho apresuradamente una profesión religiosa bajo presión de las circunstancias, de los sentimientos, de la excitación animal o de un vago deseo de hacer lo que otros hacen a su alrededor, pero sin un trabajo sólido de la gracia en sus corazones Personas como estas están en una posición de inmenso peligro. Ello son precisamente aquellos, si los ejemplos bíblicos valen en algo, que necesitan ser exhortados a considerar el costo.

Por no considerar el costo, millares de hijos de Israel perecieron miserablemente en el desierto entre Egipto y Canaán. Ellos dejaron Egipto llenos del celo y fervor, como si nada pudiera detenerlos. Sin embargo cuando se enfrentaron a los peligros y dificultades del camino, su coraje pronto se enfrió. Nunca consideraron los problemas. Ellos habían pensado que la tierra prometida estaría ante ellos en unos pocos días. Y cuando su enemigos, las privaciones, el hambre y la sed comenzaron a apoderase de ellos, murmuraron contra Moisés y Dios y sinceramente habrían vuelto de regreso a Egipto. En una palabra, ellos no habían considerado el costo y así perdieron todo y murieron en sus pecados.

Por no considerar el costo, muchos de los oyentes de nuestro Señor Jesucristo se devolvieron luego de un tiempo, y “no caminaron con El” (Jn. 6:66). Al principio, cuando vieron Sus milagros y escucharon Su prédica, pensaron “que el reino de Dios se establecería de inmediato”. Ellos se unieron con Sus apóstoles y Lo siguieron sin pensar en las consecuencias. Pero cuando descubrieron que había doctrinas difíciles de creer y trabajo duro que hacer y maltrato que soportar, su fe se esfumó enteramente probando no ser nada en absoluto. En una palabra, ellos no habían considerado el costo e hicieron que su profesión naufragara.

Por no considerar el costo, el Rey Herodes volvió a sus antiguos pecados y destruyó su alma. Le gustaba escuchar a Juan El Bautista. Lo observaba y lo honraba como un hombre justo y santo. Incluso “hizo muchas cosas” que eran correctas y buenas, pero cuando vio que debía dejar a su querida Herodías, su religión sucumbió por completo. No había considerado esto. No había considerado el costo (Mar. 6:20).

Por no considerar el costo, Demas abandonó la compañía de Pablo, abandonó el evangelio, abandonó a Cristo, abandonó el cielo. Por un largo tiempo viajó junto al gran apóstol de los gentiles y fue realmente su “colaborador”, pero cuando se dio cuenta que no podía tener la amistad del mundo como la de Dios, abandonó su cristianidad y partió al mundo. “Demas me ha abandonado”, dice Pablo, “por amor el mundo” (2 Tim 4:10). No “había considerado el costo”

Por no considerar el costo, los oyentes de los predicadores evangélicos llenos de poder a menudo van a finales miserables. Ellos se conmocionan y excitan y hacen profesión de lo que no experimentan en realidad. Reciben la Palabra con una “alegría” tan extravagante que casi sobresalta a los viejos cristianos. Por un tiempo, corren con tal celo y fervor que parecen probablemente sobrepasar a todos los otros. Hablan y trabajan por objetivos espirituales con tal entusiasmo que hacen que los creyentes antiguos se sientan avergonzados. Sin embargo, cuando la novedad y la frescura de sus sentimientos se han ido, les sobreviene un cambio. Ellos prueban no haber sido más que oidores de pedregales. La descripción que el gran Maestro da en la parábola del sembrador es exactamente ejemplificadora. “Tentación o persecución por causa de la Palabra, los ofende” (Mat 13:21). Poco a poco su celo se derrite y su amor se vuelve frío. Uno a uno sus asientos en la asamblea del pueblo de Dios se van vaciando y no son escuchados nunca más entre los cristianos. ¿Y por qué? Nunca habían considerado el costo.

Por la falta de considerar el costo, cientos de convertidos profesantes, bajo reavivamientos religiosos, vuelven al mundo después de un tiempo y traen desgracia a la religión. Ellos comienzan con una noción tristemente equivocada de lo que es la verdadera cristianidad. Ellos fantasean que ella consiste sólo y nada más que la tan llamada “venida de Cristo” y tienen fuertes sentimientos interiores de alegría y paz, y cuando encuentran, después de un tiempo, que hay una cruz que cargar, que nuestros corazones son embusteros, y que hay un demonio ocupado siempre cerca nuestro, se enfrían en disgusto y regresan a sus viejos pecados. ¿Y por qué? Porque nunca supieron realmente lo que es la cristianidad bíblica. Nunca aprendieron que debemos considerar el costo.

Por no considerar el costo, los hijos de padres religiosos a menudo se vuelcan en lo malo y traen desgracia a la cristianidad. Son familiarizados desde pequeños con las forma y la teoría del evangelio, se les enseña desde pequeños a repetir los textos claves, cada semana son instruidos en ella o instruyen a otros en las escuelas dominicales, crecen a menudo profesando una religión sin saber por qué o sin haber nunca pensado seriamente acerca de ella. Y luego cuando las realidades de la vida de un adulto los presionan, a menudo asombran a otros alejándose de su religión y sumergiéndose derecho en el mundo. ¿Y por qué? Nunca entendiendo completamente los sacrificios que involucra ser cristiano. Nunca se les enseñó a considerar el costo de ello.

Estas son verdades solemnes y dolorosas, pero son verdades. Ellas ayudan a mostrar la inmensa importancia del tema que estoy considerando. Ellas puntualizan la absoluta necesidad de machacar el tema de este mensaje en todos aquellos que tienen el deseo de ser santos y de exclamar alto en todas las iglesias “CONSIDEREN EL COSTO”.

Soy atrevido al decir que sería bueno que el deber de considerar el costo se enseñara más frecuentemente. Urgencia impaciente es la orden del Qué día en muchos religiosos. Conversiones instantáneas y una paz sensible inmediata son los únicos resultados de los cuales ellos se preocupan al comunicar el evangelio. Comparadas con ellas todas las otras cosas quedan destinadas a las sombras. Aparentemente, producirlas es el gran fin y objeto de sus trabajos. Digo sin vacilación que una enseñanza desnuda, de un modo parcial es en extremo maliciosa.

Que ninguno se equivoque con esto. Apruebo a conciencia que se ofrezca a los hombres una salvación en Cristo Jesus completa, libre, en el momento e inmediata. Apruebo a conciencia urgir en un hombre la posibilidad y el deber de una conversión inmediata. En estas materias no le doy orden a nadie, sin embargo, digo que estas verdades no deben ser puestas delante de los hombres desnudas, en forma simple y por sí mismas. Deben exponerse en forma honesta, indicando a lo que ellos se están enfrentando al profesar su deseo de salir del mundo y servir a Cristo. No puede ofrecérseles ser parte del ejercito de Cristo, en cualquiera de sus rangos, sin indicarles las batallas que ello involucra. En una palabra, se les debe decir honestamente que deben considerar el costo.

Si alguna persona se pregunta cuál fue la práctica del Señor Jesucristo en este tema, que lea el evangelio de Lucas. El nos dice que, en una cierta ocasión: “Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. (Luc 14:25-27). Debo decir abiertamente que no puedo reconciliar este pasaje con las conductas de muchos maestros religiosos modernos. Y aún más, en mi opinión, la doctrina de esta es clara como la luz del mediodía. Nos muestra que no debemos apresurar a los hombres a un discipulado de profesión sin advertirles claramente sobre considerar el costo.

Si alguno se pregunta cuál fue la práctica de los eminentes y mejores predicadores del evangelio en el pasado, soy preciso en decirles que todos ellos tenían en sus bocas el testimonio de la sabiduría de nuestro Señor en manejar multitudes de la forma en que me he referido anteriormente. Luther, Latimer, Baxter, Wesley, Whitefield, Berridge y Rowland Hill estaban de modo penetrante apercibidos del engaño que habita en el corazón del hombre. Ellos sabían muy bien que todo lo que brilla no es oro; que la convicción no es conversión, que el sentimiento no es fe, que el sentimiento no es gracia, que no todos los retoños vienen con fruto. “No se engañen” era su constante grito. “Consideren bien lo que hacen. No corran antes de ser llamados. Consideren el costo”.

Si deseamos hacer bien, nunca tengamos vergüenza de caminar los pasos de nuestro Señor Jesucristo. Trabaje duro si usted desea, y tiene la oportunidad, de cuidar las almas de los otros. Presiónelos a considerar sus caminos. Compélalos con violencia santa a venir, bajar sus armas y someterse a Dios. Ofrézcales salvación, lista, libre, completa e inmediata. Hágales que acepten a Cristo y Sus beneficios, pero en todo su trabajo dígales la verdad y toda la verdad. Avergüéncese de usar las artes vulgares para reclutar contingente. No hable sólo del uniforme, la paga y la gloria, hable también de los enemigos, la batalla, la armadura, la vigilia, la marcha y el ejercicio. No presente tan solo un lado de la cristianidad. No guarde la cruz de la abnegación que debe ser llevada cuando usted hable de la cruz en la cual Cristo murió por nuestra redención. Explique en su todo lo que la cristianidad involucra. Ruegue a los hombres para que se arrepientan y vengan a Cristo pero decláreles al mismo tiempo que deben considerar el costo.

3. ALGUNOS CONSEJOS

Apenado de verdad debiera estar si no dijera algo en esta etapa del tema. No tengo deseos de desanimar a ninguno o que alguno se desista del servicio a Cristo. Es el deseo de mi corazón impeler a todos de continuar adelante y tomar la cruz. Consideremos el costo por todos los medios y considerémoslo cuidadosamente. Recordemos que si lo consideramos correctamente y miramos todas las aristas no habrá nada que nos provoque temor.

Déjenme mencionar algunas cosas de que deben estar siempre dentro de nuestros cálculos al considerar el costo de la verdadera cristianidad. Pongamos honesta y justamente lo que usted deberá dejar y pasar si usted se convierte en un discípulo de Cristo. No omitamos nada. Pongamoslo todo. Pongamos de lado a lado las sumas que le voy a dar. Hago esto limpia y correctamente y no tengo miedo de los resultados.

a. Cuente y compare las ganancias y las perdidas, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. Usted posiblemente puede perder algo en este mundo pero usted ganará la salvación de su alma inmortal. Esta escrito: “¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mar 8:36).

b. Cuente y compare la alabanza y la culpa, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. Usted posiblemente puede ser culpado por el hombre pero tendrá la alabanza de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Su culpa vendrá de los labios de unos pocos hombres y mujeres pecaminosas, ciegas y falibles. Su alabanza vendrá del Rey de reyes y el Juez de toda la tierra. Es sólo aquellos que El bendice los que serán realmente bendecidos. Esta escrito “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mat. 5:11,12).

c. Cuente y compare los amigos y los enemigos, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. A un lado suyo están la enemistad del demonio y de los perversos. Al otro, usted tiene el favor y la amistad del Señor Jesucristo. Sus enemigos, a lo sumo, pueden magullarle el talón. Ellos pueden expresar su rabia voz en cuello y acompasar el mar y la tierra para trabajar por su ruina pero no pueden destruirlo. Su Amigo es capaz de salvar hasta lo máximo a todos aquellos que vienen a Dios a través de Él. Ninguno podrá jamás arrebatar a Su oveja de Su mano. Esta escrito: “No tengan miedo de aquellos que pueden matar el cuerpo y que después de eso no pueden nada mas, pero les advierto de aquel a quien deben temer, temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed” (Lucas 12:5).

d. Cuente y compare la vida que ahora es y la vida que vendrá, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. El tiempo actual, sin ninguna duda, es un tiempo difícil. Es un tiempo de vigilia y oración, pelea y lucha, de creer y trabajar. Pero es sólo por unos pocos años. El tiempo futuro es un tiempo de descanso y estimulando. El pecado será eliminado. Satanás será atado. Y, lo mejor de todo, será un descanso eterno. Esta escrito: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4:17,18).

e. Cuente y compare los placeres del pecado y la felicidad del Servicio a Dios, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. Los placeres que el hombre mundano se da a sí mismo por sus propios medios son vanos, irreales e insatisfactorios. Ellos son como fuego de espinas, chispeantes y crujientes por unos pocos minutos pero que luego se sofocan para siempre. La felicidad que Cristo da a su Pueblo es algo sólido, duradero y sustancial. No depende de la salud o las circunstancias. Nunca abandona al hombre, ni aún en su muerte. Concluye en la corona de gloria que no se desvanece. Está escrito: “Que la alegría de los hipócritas es breve.” “Porque la risa del necio es como el estrépito de los espinos debajo de la olla” (Job 20:5, Ecl 7:6). También está escrito: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn 14:27).

f. Cuente y compare los problemas que la verdadera cristianidad conlleva y los problemas que se almacenan para los malvados más allá de la tumba. Conceda por un momento que la lectura de la Biblia, orar, arrepentirse, creer y vivir santamente requiere dolor y abnegación. Todo esto es nada comparado a la ira que vendrá que está almacenada por los impenitentes y no creyentes. Un solo día en el infierno será peor que una vida entera llevando la cruz. El “gusano que nunca muere y el fuego que no se sofoca” son cosas que sobrepasan el poder humano de concebir o describir completamente. Esta escrito: “Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes a lo largo de tu vida, y de la misma forma Lázaro, males; pero ahora él es consolado y tú atormentado”. (Luc 16:25).

g. Cuente y compare el número de aquellos quienes se vuelven de sus pecados y del mundo y que sirven a Cristo, y el número de aquellos que abandonan a Cristo y retornan al mundo. En un lado usted encontrará miles; en el otro, ninguno. Multitudes están cada año saliendo del camino ancho y entrando al angosto. Ninguno que realmente entra al camino angosto se cansa de él y retorna al ancho. Las huellas en el camino de bajada se ven menudo saliéndose de éste. Las huellas en el camino al cielo son de una vía. Está escrito: “El camino de los impíos es como la oscuridad”. “El camino de los transgresores es duro” (Prov. 4:19, 13:15). Pero está también escrito: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”. (Prov. 4:18)

Sumas como estas, sin duda, no se hacen regularmente en forma correcta. Estoy bien apercibido de que no pocos están siempre “vacilando entre dos opiniones”. No pueden decidirse de cuan valioso es servir a Cristo. Las pérdidas y ganancias, las ventajas y desventajas, las penas y las alegrías, las ayudas y los obstáculos a ellos les parece que están balanceadas y no pueden decidirse por Dios. Ellos no pueden hacer esta gran suma correctamente. Ellos no pueden obtener el resultado tan claro como debe ser. Ellos no cuentan bien.

¿Pero por qué ellos yerran tan grandemente? No tienen fe. Pablo nos aconseja de cómo llegar a la conclusión correcta en lo que se refiere a nuestras almas en Hebreros 11, revelando el poderoso principio que opera en los negocios cuando hacemos la cuenta. Ese es el mismo principio que Noé entendió y que yo aclararé ahora.

¿Cómo fue que Noé perseveró en construir el arca? Permaneció solo en medio de un mundo de pecadores y no creyentes. Tuvo que soportar el desdeño, que lo ridiculizaran y las mofas. ¿Qué era lo que mantenía su brazo y lo hizo trabajar pacientemente y encararlo todo? Fue su fe. El creyó en la ira por venir. El creyó que no había seguridad alguna, excepto en el arca que él estaba preparando. Creyendo, no dio crédito a la opinión del mundo. El consideró el costo por la fe y no tuvo dudas que construir el arca era ganancia.

¿Cómo fue que Moisés abandonó los placeres de la casa de Faraón y rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón? ¿Cómo fue que dejó su todo por gente despreciada como los Hebreos y arriesgó todo en este mundo por llevar adelante el gran trabajo de su liberación de la esclavitud? En el sentido práctico “estaba perdiendo todo a cambio de nada”. ¿Qué lo movió? Fue su fe. Creyó que la “compensación del premio” era mayor que todos los honores en Egipto. Consideró el costo por fe, viendo a “Aquel es invisible”, y fue persuadido que abandonar Egipto e ir hacia el desierto era ganancia.

¿Cómo fue que Saulo, el fariseo, pudo decidirse a ser un cristiano? El costo y el sacrificio del cambio eran temerosamente grandes. El abandonó todas sus brillantes posibilidades entre su propia gente. Se puso a sí mismo, en lugar de obtener el favor de los hombres, en ser un hombre odiado, considerado enemigo y perseguido aún hasta la muerte. ¿Qué fue lo que lo posibilitó a enfrentar todo esto? Fue su fe. El creyó que Jesús, quien lo encontró en el camino a Damasco, podría darle cien veces más de lo que debía abandonar y, en el mundo por venir, una vida eterna. Por fe consideró el costo y vio claramente el lado en que la balanza se inclinaba. El creyó firmemente que llevar la cruz de Cristo era ganancia.

Señalemos bien estas cosas. La fe que hizo a Noé, Moisés y Pablo hacer lo que ellos hicieron, esa fe es el gran secreto de llegar a la conclusión correcta cuando hablamos de nuestras almas. Esa misma fe debe ser nuestra ayudadora y rápida calculadora cuando nos sentemos a considerar el costo de ser un verdadero cristiano, es la misma fe con que pedimos “Danos más gracia”. Armados con esa fe pondremos las cosas en su verdadero lugar. Llenos de fe, ni agregaremos nada a la cruz ni sacaremos nada de la corona. Nuestras conclusiones serán todas correctas. Nuestra suma final no tendrá errores.

1. Hagamos ahora una pregunta seria: ¿Cuánto le cuesta a usted su cristianidad? Es muy probable que no le cueste nada. Es probable que no le cueste problemas, tiempo, pensamientos, cuidado, dolor, lectura, oraciones, abnegación, conflictos, trabajo, ninguna obra. Ahora note lo que digo: Tal religión nunca salvará su alma. Nunca le dará paz mientras viva ni esperanza mientras muera. No lo sustentará en el día de la aflicción, no lo alegrará en la hora de la muerte. Una religión que no cuesta nada no vale nada. Despierte antes de que sea demasiado tarde. Despierte y arrepiéntase. Despierte y conviertase. Despierte y crea. Despierte y ore. No descanse hasta que pueda dar una respuesta satisfactoria a mi pregunta: ¿Cuánto le cuesta?

Piense, si usted desea motivos conmovedores para servir a Dios, en lo que cuesta entregarle salvación a su alma. Piense como el Hijo de Dios dejó el cielo y se volvió Hombre, sufrió en la cruz y permaneció en la tumba para pagar su deuda con Dios y trabajar por su completa redención. Piense en todo esto y aprenda que no es materia simple poseer un alma inmortal. Vale la pena hacerse problemas por el alma de uno.

Ah, hombre y mujer floja, hemos llegado realmente a esto. ¿Usted se perderá el cielo por no hacerse problemas? ¿Está realmente determinado a un naufragio sólo por el simple disgusto del esfuerzo? Fuera con el pensamiento vano y cobarde. Levántese sea un hombre / mujer. Dígase a usted mismo “Cualquiera sea el costo, yo, me esforzaré por entrar por la puerta estrecha”. Mire a la cruz de Cristo y tome nuevo coraje. Mire la muerte, el juicio y la eternidad y sea serio. Ser un cristiano puede costar mucho pero puede estar seguro que paga.

Si algún lector de este mensaje realmente siente que ha considerado el costo y ha tomado su cruz, lo conmino a perseverar y continuar. Me atrevo a decirles que aun cuando a menudo sientan su corazón débil y sean profundamente tentados a abandonar en desesperación; cuando sus enemigos parecen ser muchos, sus pecados arremetan fuerte; sus amigos sean tan pocos, el camino tan empinado y angosto, y ustedes puedan saber apenas qué hacer, les digo, perseveren y continúen.

El tiempo es breve. Unos pocos años más vigilando y orando, unos pocos más zarandeos en el mar de este mundo, un poco de muertes y cambios, un poco más de inviernos y veranos y todo acabará. Habremos peleado nuestra última batalla y no necesitaremos pelear más.

La presencia y compañía de Cristo nos compensará por todo lo que sufrimos aquí abajo. Cuando veamos cómo hemos sido vistos y miremos atrás el viaje de la vida, nos asombraremos de nuestra propia debilidad de corazón. Nos maravillaremos de cuánto hicimos por nuestra cruz y de lo poco que pensamos en nuestra corona. Nos maravillaremos que al considerar el costo no podríamos haber dudado de cual lado la balanza ganadora se inclina. Tomemos coraje. No estamos lejos de casa. Puede costar mucho ser un verdadero cristiano y un hombre consistentemente santo, pero paga.

Fuente original

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31 mayo 2011

Tu Dios es Soberano

I.- INTRODUCCIÓN: En los versículos del 20 hasta el 24 Jesús ha estado reconviniendo, amonestando y profetizando contra varias ciudades. Tales ciudades, siendo parte de la nación de Israel, no se arrepintieron de sus pecados a pesar de las señales y obras de poder que Dios hizo en ellas; sin embargo, ciudades gentiles Dios las usó de ejemplo para hacerles ver que las tales eran más receptivas a las cosas divinas.

Luego de estas amonestaciones, Jesús entra a una parte más refrescante pero llena de una gran enseñanza, de una gran riqueza doctrinal. Veamos los versículos del 25 hasta el 30. Aquí podemos ver la soberanía de Dios actuando en la revelación del evangelio, en la revelación de Sí mismo y en el descanso del cristiano.

El término Soberanía de Dios significa: su absoluta independencia para hacer lo que le satisface y su total control sobre las acciones de todas sus criaturas.

II.- DESARROLLO

1.- En la revelación del evangelio: (vs. 25,26) El evangelio es de una naturaleza tal, que aun su comprensión depende de Dios.

i. No depende del nivel intelectual: (v. 25) El sabio y el entendido, de manera natural no lo pueden entender. No importa que sea rabino, teólogo, seminarista, físico, químico, etc., el evangelio escapa a su entendimiento y por eso hacen películas, libros, canciones, predicaciones, etc. con torceduras, burlas y un total desvío del sentido real del texto bíblico.

Note que Dios es quien ha obrado para que el sabio y el entendido no entiendan: porque escondiste estas cosas...

ii. No depende de la edad: (v. 25) El niño, por su corto conocimiento y su corta experiencia de vida, no está impedido de entender el plan de salvación. No importa el grado de inmadurez de la persona.

Así como la comprensión del evangelio no depende del nivel de estudios de la persona, tampoco depende de la edad. Dios en su soberanía es quien decide revelar, dar a conocer el significado del evangelio: ...y las revelaste a los niños. (Mateo 21:15,16)

No se pueden esgrimir excusas por la edad, pero tampoco vanagloriarse del nivel intelectual.

El versículo 26 sella la idea que hemos desarrollado: Sí, Padre, porque así te agradó. A Dios le pareció bien y le agradó, le satisfizo que no hubiera desequilibrio ni ventajas injustas a la hora de alguien comprender y entender las buenas nuevas de salvación.

2.- En la revelación de Sí mismo: (v. 27)

No sólo es imposible para el ser humano entender el plan de salvación apelando a su intelectualidad y/o desarrollo cronológico, también le es imposible de manera natural conocer y entender a Dios mismo, su persona.

Sólo el hijo, por compartir su misma naturaleza, conoce al Padre de manera íntima y profunda. (Juan 10:30;

Cualquier persona que deseé conocer al Padre de manera personal e íntima, debe hacerlo por medio del Hijo. Pero es el Hijo quien decide: “a quien el Hijo lo quiera revelar.” Todo esto lo hace por medio del Espíritu Santo (Juan 15:26).

3.- En el descanso del cristiano: (vs. 28-30)

a. La invitación: (v. 28) Cristo en su soberanía hace un llamado que se extiende a todos, Venid a mí; esto nos recuerda el amoroso llamado de un Padre cuando el hijo comienza a caminar o cuando el hijo necesita de su amoroso contacto. Es una fuerte súplica sobre la voluntad de los otros. Expresa el deseo y el compasivo corazón del Salvador y su súplica para que la gente venga a Él como un descanso de su opresión. Es una llamada a volverse de cualquier cosa de la que al presente este dependiendo y depender de Él.

Pero este llamado sólo lo apreciarán y aceptarán los que cumplen dos condiciones:

i. Trabajados: (kopiao) Significa “trabajar, agotarse, gastar gran esfuerzo en un trabajo duro y desagradable,” “cansarse, exhausto; trabajar al punto de quedar exhausto” Esta en el tiempo presente continuo, e indudablemente describe los esfuerzos sin fruto del hombre de tratar con su pecado, su culpa, y su miseria personal por medio de alguna forma de legalismo religioso, o por cualquier método o estrategia humana con la que él trata de tratar con el vació y las frustraciones de su alma (Col. 2:16-23)

ii. Cargados: (phortizo) Significa “colocar una carga sobre; cargar como cuando se coloca una carga en el lomo de un buey. Entonces vino a significar “oprimidos por cargas legales.” Compare los siguientes versículos de Lucas 11:46.

El tiempo de la oración llama nuestra atención al hecho de que tenemos resultados permanentes, la opresiva carga sobre las espaldas de los hombres. El Salvador nos muestra a todos bajo el pecado, su culpa, y su muerte, y de este modo también, la carga y la frustración de cualquier solución por medio de la cual los hombres buscan negociar con su pecado y su vacío sin Cristo.

b. El resultado: Cristo promete que Él los hará descansar. (anapauo) Significa “refrescar, descansar,” pero también “dejar de trabajar.”

Esto sólo es posible viniendo a Cristo y reconociendo la persona su real condición espiritual y moral. Sin Cristo y ocultando o negando la propia miseria en que se vive no es posible el descanso. Únicamente una persona agotada y agobiada busca el descanso.

c. La paradoja: (v. 29) La última parte de este versículo ratifica y reafirma lo que ya se ha dicho sobre el descanso en el versículo anterior.

Pero aquí aparece la paradoja. Una paradoja es: Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas. / Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción.

El verdadero descanso del cristiano está en llevar el yugo de Cristo: “Llevad mi yugo sobre vosotros...” Cristo te quita el trabajo y las cargas del pecado, pero pone en ti su yugo. La expresión hace referencia al artilugio de madera colocado en el cuello de los bueyes para guiarlos o para amarrar en ellos las cargas.

El yugo da la idea de sometimiento, de dependencia, de dejarse guiar por Cristo. Así lo podemos comparar con la cruz (Mateo 10:38).

Note la expresión “aprended de mí” que da la idea de “discípulo”. Significa “aprender por investigación, pero también por el uso y por la practica, para adquirir el hábito de, estar acostumbrado a, apropiarse por uno mismo menos por instrucción que por la experiencia y la practica.” La idea clave es adquirir una costumbre o un habito a través de la practica.

Todo eso lo contiene la idea de tomar el yugo y la cruz. Cristo no dijo que la vida cristiana sería una vida de vivir a las anchas, echándose fresco.

d. El amo: (v. 29) Cristo nos dice aquí que podemos tomar su yugo con toda confianza porque “soy manso y humilde de corazón.” Él nos dice: No teman mi yugo porque no soy como sus anteriores amos. Soy apacible y humilde, compasivo y preocupado por ustedes. Ustedes sufren ahora porque sus amos presentes (los sistemas del mundo, Satanás, y su propia naturaleza pecadora) son arrogantes, orgullosos y dominantes.

A diferencia de Satanás, el mundo y la carne, Cristo nos da un yugo fácil y una carga ligera (v. 30). Muchos amos maltratan a sus bueyes, les ponen pesados yugos que les raspan el cuello y producen llagas, los lastiman; pero también les colocan pesadas cargas que los fatigan y les hacen doblar las rodillas y caer.

i. Fácil (chrestos) Viene de un verbo que significa “provechoso, manejable, útil, aquel que llena una necesidad y lo hace bien.” En otras palabras, Cristo nos da un yugo hecho a la medida, que no nos lastima y que nos permite llevar su carga de manera ligera.

ii. Ligero (elaphros) “ligero de peso, ágil, no gravoso, o dominante.”

III.- CONCLUSIÓN: Estos versículos nos hablan de la soberanía de Dios, que Él es quien controla y decide a quién le da entendimiento de su evangelio, de su plan de salvación; también en su soberanía Dios decide a quién le da el poder de conocerlo como persona por medio de Cristo.

Su soberanía también hace posible que podamos ir a Él con todas nuestras cargas, Él nos llama por medio de Cristo, nos da descanso de la opresión de Satanás, el pecado, el mundo y nuestra naturaleza pecaminosa y miserable.

Pero en su soberanía Dios ha decidido que debemos tomar el yugo de Cristo para que verdaderamente estemos descargados, frescos y con vitalidad espiritual. En Cristo, el Padre nos quita el yugo que nos lleva a la condenación eterna y nos da el yugo de Cristo que nos dirige, es fácil y ligero.

IV.- APLICACIÓN:

Crees que Dios es soberano y que lo controla todo?

Te ha dado Dios entendimiento y comprensión de su evangelio?

Conoces a Dios personalmente por medio de Cristo?

Cristo ha quitado el yugo del pecado de sobre ti?

Estás descansando en Cristo?

Has venido a Cristo y tomado su yugo fácil y ligero?

Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es No, entonces tienes que arrepentirte y convertirte. Debes entregar tu vida a Cristo Jesús en este momento.

Predicador: José Amado Silvestre M.

Bibliografía:

La Biblia de Estudio MacArthur

La Llamada al Discipulado: Una Invitación a Descansar (Mateo 11:28-30) por J. Hampton Keathley III

Texto Bíblico de amen-amen.net

Texto Bíblico de biblegateway.com

Diccionario de la Real Academia Española

Confiando en Dios aunque la vida duela (Jerry Bridges, Editorial CLC)

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¡No demos por sentado el evangelio!

Aquellos que están familiarizados con las epístolas de Pablo, se habrán dado cuenta que normalmente comienzan con el remitente, los destinatarios y unas palabras de salutación; para luego expresar  su gratitud a Dios por lo que Él está haciendo en las distintas iglesias.

Pero eso no es lo que encontramos en la carta escrita a los Gálatas. En vez de expresar encomio y gratitud, Pablo inicia esta epístola con una fuerte reprensión:

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gal. 1:6-9).

Estos creyentes de Galacia se estaban colocando a sí mismos en una situación en extremo por peligrosa, al prestar oídos a diferentes doctrinas que tergiversaban el corazón del evangelio.

Exponiendo este pasaje, dice Calvino: “Hay un solo evangelio puro, como hay también un solo Jesucristo sobre el cual ese evangelio ha sido fundado… Si procuramos añadir cualquier cosa a esa simiente pura que hemos recibido de nuestro Señor Jesucristo, estamos destruyendo aquello que Dios ha establecido”.

Y más adelante añade: “Hay tesoros inestimables contenidos en el evangelio. Dios es reconciliado con el hombre; las puertas de los cielos son abiertas para nosotros; nuestro Señor Jesucristo nos es dado como nuestra herencia; somos hechos partícipes de todos los buenos dones que Él ha derramado sobre nosotros; y somos asegurados de nuestra salvación eterna”.

Todo eso, únicamente por medio del evangelio. Por eso Calvino continúa diciendo: “Sería mejor que todo el mundo pereciera y fuera consumido, (y no) que este evangelio sea pervertido”.

Al igual que el apóstol Pablo en el primer siglo, Calvino está plenamente consciente del peligro que encierra cualquier distorsión del evangelio.

Hace algunos años alguien provocó un daño enorme al adulterar con cianuro algunas cápsulas de un calmante. Pero el peligro de abrazar un evangelio adulterado es infinitamente mayor, porque lo que está juego aquí es la gloria de Cristo y el destino eterno de nuestras almas.

No se puede ser demasiado enfático cuando lo que está en juego es la pureza del evangelio; de ahí las palabras tan duras que Pablo pronuncia en los vers. 8-9: “Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”.

Ni el arcángel Gabriel en persona tendría derecho a predicar un evangelio diferente de aquel que Cristo nos entregó por medio de Sus apóstoles.

Y ¿cuál es la esencia de ese mensaje que debemos proclamar y defender? En Gal. 2:15-16 el mismo Pablo nos da la respuesta: “Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”.

Algo es evidente en esto que Pablo dice aquí, y es que el mensaje del evangelio gira en torno a la doctrina de la justificación por la fe. Si nos extraviamos en ese punto del camino, inevitablemente perderemos el rumbo.

Por eso no es extraño que el diablo arremeta con tanta saña contra ese aspecto del evangelio. Así fue en el primer siglo de la era cristiana, y así continúa haciéndolo en el día de hoy. No son pocos los púlpitos que han sustituido el mensaje del evangelio por una especie de religión de auto ayuda que tiene más de terapia sicológica que de cristianismo.

Y eso no es algo que ocurre de la noche a la mañana. Alguien decía que el proceso a través del cual las iglesias pierden el evangelio usualmente ocurre en cuatro generaciones: La primera generación recibe y acepta el mensaje; la segunda generación lo da por sentado; la tercera generación lo confunde; y la cuarta generación lo pierde.

De manera que el punto crítico ocurre con esa segunda generación que da por sentado el evangelio, tal vez porque piensan que el evangelio es el ABC de la vida cristiana, el cual debemos dejar atrás luego de la conversión, para avanzar hacia doctrinas más profundas.

Pero como bien señala Tim Keller, el evangelio no es el ABC del cristianismo, sino su A hasta la Z. No podremos crecer y madurar en nuestras vidas cristianas a menos que tengamos un claro entendimiento del evangelio y nos apropiemos de él cada día por medio de la fe.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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Huye de la carne

I.- INTRODUCCIÓN: La epístola a los Gálatas se dirige a una iglesia que se había apartado del verdadero evangelio de Jesús a un evangelio inventado por los hombres (1:6,7).

Los gálatas habían dejado de confiar en la obra que hace internamente el Espíritu Santo para confiar en las obras de la Ley (3:1-5).

Habían sido libertados de la esclavitud del pecado, de la Ley y del querer salvarse por obras, pero habían regresado a la esclavitud espiritual de la que habían huido (4:4-7).

Al parecer la iglesia en Galacia había mal interpretado lo que es la libertad cristiana y la usaban para vivir como bien les parecía y además, parece que habían entrado en conflictos personales producto de tal situación (5:13-15).

En los versículos a partir del 5:16 el apóstol Pablo, inspirado por Dios, inicia un análisis comparativo de lo que es vivir en la carne (el viejo hombre, la naturaleza caída, depravada y malvada) y lo que es vivir por el Espíritu Santo. Veamos tal comparación:

II.- DESARROLLO:

1.- Andar en el Espíritu y no en la Carne: (5:16) El cristiano verdadero tiene el Espíritu Santo morando en su interior y da la capacidad para vivir de manera agradable a Dios, en obediencia a Él.

La palabra andad indica un estilo de vida habitual, progreso y crecimiento (Romanos 8:14; Efesios 5:18)

El versículo 16 también dice que no debemos satisfacer, complacer, dar gusto a los deseos de la carne, no debemos dar gusto a los deseos de la carne. Carne aquí se refiere a la naturaleza pecaminosa y abarca el cuerpo, la mente, la voluntad y las emociones porque están sujetas por igual al pecado (Romanos 8:1,12,13).

2.- Existe una batalla interna en el creyente: (5:17) Hay una batalla constante entre lo que desea la Carne y lo que desea el Espíritu Santo (Romanos 7:14-24).

Nunca habrá acuerdo y concesiones entre uno y otro, son totalmente contrarios. No debemos engañarnos pensando que podemos sacar bandera blanca y que la carne la aceptará, no creen en treguas y amnistías; cada uno busca destruir al otro.

La oposición es necesaria porque de lo contrario el cristiano, motivado por la carne, se vería empujado y movido a conductas y actitudes pecaminosas: “para que no hagáis lo que quisiéreis”. Uno produce muerte y el otro la vida (Romanos 8:13).

3.- Condición excluyente: (5:18) Todo el que es guiado, conducido por el Espíritu Santo no está bajo la ley, está bajo la gracia de Dios (Gálatas 3:10-13).

Por deducción, los que guardan la ley y quieren vivir conforme a ella, aun están bajo su maldición y por lo tanto no son salvos. Confían en lo que la carne puede lograr y no en el poder de Dios, no entienden el propósito de la Ley (Gálatas 3:23-27). Quizás usted sea uno de ellos sin pensar que sigue la Ley, pero al querer obrar para conseguir el favor de Dios se convierte de hecho en un seguidor de la Ley.

Un ayo era un sirviente que se encargaba de llevar el hijo del amo, mientras era niño, a la escuela y asegurarse que llegara a salvo y lo esperaba para regresarlo a la casa. No permitía que el niño se desviara hacia otro lugar. Eso hace la ley, llevarnos a Cristo al reconocer nuestra imposibilidad de cumplirla y salvarnos por nuestras fuerzas y medios.

4.- Lo que obra la carne: (5:19-21) Lo primero es que dice “manifiestas” que significa que son evidentes, palpables. Se manifiesta de maneras obvias y definidas.

Aquellos que quieren confiar en la Ley y en sus esfuerzos propios, creyendo un evangelio hedonista y humanista, deben darse cuenta que la carne siempre producirá lo mismo. No toda persona presenta los mismos pecados, no todos estos pecados estarán en una sola persona y la lista que presenta Pablo aquí no es la única (Romanos 1:24-32; 1 Corintios 6:9,10). Note que hay pecados que se repiten en las diferentes listas.

Las obras de la Ley que se presentan en 6:19-21 se pueden dividir en tres áreas: sexuales, espirituales y relaciones humanas.

i.- Lo sexual:

a. Adulterio: Relación sexual con una persona que no es su esposo o esposa.

b. Fornicación: Toda actividad sexual ilícita y contraria a la moral divina. Incluye adulterio, sexo fuera del matrimonio, homosexualidad, bestialidad, incesto, prostitución, pedofilia, etc. (Hebreos 13:4)

c. Inmundicia: Suciedad física o espiritual. Impureza. (Efesios 4:19; Col. 3:5; 1 Tes. 4:7)

d. Lascivia: Toda conducta excesiva o falta de moderación, dar rienda suelta a las pasiones sexuales más bajas.

Hermanos, los pecados sexuales están carcomiendo las iglesias evangélicas: matrimonios que aun permanecen juntos por la vergüenza o por los hijos pero que el adulterio hace tiempo que los tiene desechos; fornicación entre los jóvenes y los adultos de manera descarada sin que las iglesias resuelvan el problema; lascivia de tal manera que algunos sólo están esperando que una niña crezca para desgraciarla, viejos en las iglesias molestando a las jovencitas con reclamos hasta ridículos, falta de moderación al vestir y al hablar. Hay problemas aun en la forma como algunos miran a las hermanas y viceversa.

La mayoría de las iglesias están improductivas, sin crecimiento y en proceso de destrucción que sólo pasa por desapercibido a los que están envueltos en tales prácticas sexuales o son incrédulos. Falta discernimiento.

ii.- Lo espiritual:

a. Idolatría: (5:20) Poner algo en el lugar que le corresponde a Dios. Dar a una persona, animal o cosa la adoración, alabanza, servicio o gloria que sólo pertenece a Dios. Los ídolos pueden ser materiales o en el corazón.

b. Hechicerías: Viene de la palabra griega pharmakeia de la que se deriva la palabra farmacia. Su uso se refiere a drogas que alteran la mente, la práctica del ocultismo, la brujería y la magia. Los que usaban tales drogas hacían invocaciones para impresionar al paciente y supuestamente protegerlo de los demonios. Muchas iglesias hoy usan prácticas que rondan el ocultismo y la brujería.

c. Disensiones: (5:20up) Discordia. Es como poner un dique para dividir, una pared. Es la inclinación a crear grupos que dividen la iglesia. El propósito no es el crecimiento, sino apoyarse unos a otros en sus ideas personales. Dios las permite con un gran propósito (1 Corintios 11:19).

d. Herejías: Que toma el lugar del sometimiento al poder de la verdad y crea sectas. Mentiras religiosas de fabricación humana y demoníaca que conducen a divisiones y partidismos (2 Pedro 2:1). Destructoras se usa para referirse a la condenación eterna y definitiva. Es trágico cuando una iglesia trata como virtud la tolerancia de enseñanzas e idea ajenas a la Biblia en nombre “del amor y la verdad” (2 Tesalonicenses 3:14; Tito 3:9-11).

iii.- Las Relaciones Humanas:

a. Enemistades: (5:20) Hostilidad hacia alguien. Los que quieren agradar a la carne, los que quieren vivir según la Ley y los que se apoyan en su propia opinión tienden a enemistarse con los que les amonestan y corrigen.

b. Pleitos: Es un ánimo inclinado a la guerra, belicosidad. Rivalidad, riña. Provienen de la condición interna del corazón (Santiago 4:1).

c. Celos: Resentimiento odioso hacia los demás. Deseo de poseer lo de otro. Es un compañero del egoísmo (1 Cor. 3:3; Stgo. 3:14)

d. Iras: Explosiones súbitas e incontroladas de hostilidad. Respirar fuerte indignado interiormente. Resentimiento y rechazo profundos en el interior contra algo o alguien (Santiago 1:20).

e. Contiendas: Ambición egoísta. Intriga. Actitud que produce divisiones, rivalidades y sectarismos. Es el orgullo que lleva a las personas a coaccionar y hacer las cosas a su manera. (Filipenses 2:3)

f. Envidias: (5:21) La envidia es celo y codicia del bien ajeno, no para poseerlo, sino para que el otro no lo tenga. El envidioso se siente mal cuando ve el progreso de los demás. Desea el bienestar del otro pero no en base a la disciplina del otro.

g. Homicidios: Asesinatos, muertes. El odio es la semilla que conduce al homicidio. Para Dios la actitud es igual al acto con respecto al homicidio, por lo tanto el que odia o aborrece es un homicida (1 Juan 3:15).

h. Borracheras: Desenfreno en el consumo de bebidas embriagantes de manera continua. Intoxicación. (Romanos 13:13)

i. Orgías: Conducta revoltosa, escandalosa y desenfrenada. En ocasiones se relaciona con cultos paganos. Puede ser un derivado de la embriaguez y borrachera. Muchas veces implica actos sexuales en grupo.

Note la expresión cosas “semejantes a estas”. La lista no es exhaustiva, existen otros pecados de la misma calaña que estos y que son también producto del andar en la carne.

También es interesante que noten que dice la Biblia “que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Los que de manera continua y habitual y cuyo carácter básico se define por la práctica de estos pecados sin interrupción ni arrepentimiento, no pueden pertenecer a Dios.

No pertenecen al reino y señorío de Cristo en el corazón de los que creen en Él, sino que tampoco tendrán herencia en el reino eterno de Dios cuando sea establecido de manera visible.

III.- CONCLUSIÓN: Vimos hasta que punto descendió la condición espiritual de la iglesia en Galacia, que regresó a la Ley, a los rudimentos del mundo confiando en las obras; también vimos que Dios quiere que andemos en el Espíritu y no en la carne, que haya crecimiento y progreso espiritual en cada creyente; aprendimos que hay una batalla interna en el cristiano: carne vs. Espíritu; aprendimos que la carne y la Ley se excluyen mutuamente, o se es de uno o de otro y que si se es de la Ley la persona está bajo maldición; también aprendimos que el querer vivir en la carne, no apoyados en el Espíritu lo que produce son obras pecaminosas que impiden que la persona herede el reino de Dios.

IV.- APLICACIÓN: Quiero dejarte algunas interrogantes:

- Estás bajo la ley o bajo la Gracia?

- Andas en el Espíritu y se nota tu avance y crecimiento?

- Quién está ganando cada día la batalla en tu corazón?

- Eres de los que están viviendo por el Espíritu o bajo la maldición de la ley?

- Cuáles de las obras de la carne se ven en tu vida?

- Qué harás con el conocimiento que Dios te ha dado sobre estos hechos y verdades?

Predicador: José Amado Silvestre M.

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Las 7 copas de la ira de Dios

I.- INTRODUCCIÓN: En Apocalipsis aparecen varios grupos de 7 cosas que Dios usa para anunciar la ira que viene sobre la tierra: 7 Sellos, 7 Trompetas, 7 Copas (tazones). Lo que se describe con cada una de estas cosas son hechos que suceden al mismo tiempo, pero que al leer parecería que se suceden uno luego del otro; lo que sucede con un sello es al mismo tiempo que la trompeta y la copa, pero nosotros leemos en una dimensión, no podríamos entender si Dios lo describe al mismo tiempo.

En Apocalipsis 15:1 leemos de siete ángeles que tienen siete plagas postreras que son la consumación de la ira de Dios. Esta será la expresión final de su ira, todas estas siete cosas serán el cumplimiento de la ira de Dios; no inicia su ira aquí, inicia en el capítulo 6, aquí la expresa en grado sumo.

Hay que aclarar que la Iglesia ya no estará, habrá sido llevada por el Señor antes de lo narrado a partir del capítulo 6.

En 15:7 un ser viviente entrega a los siete ángeles los tazones o copas conteniendo la ira de Dios. Observe que Juan escribe inspirado por el Espíritu Santo en tiempo presente porque él estaba viendo todo como que estaba sucediendo, pero recuerde que esto es futuro para nosotros, aunque creo que no muy lejano ya.

II.- DESARROLLO:

1.- Úlcera maligna: (6:1,2) Dios hizo una advertencia en 14:9,10. No sólo sufrirán esta úlcera, luego les seguirá fuego y azufre.

2.- Destruida la vida marina: (6:3) El mar ya había sido afectado y quedaba muy poco de él, ahora lo poco que quedaba será destruido.

Hermano esto habla de una contaminación ambiental en grado mayúsculo; imagine morir toda la vida marina, la pestilencia, hambre, comercio y transporte marítimo detenido, etc.

3.- Agua dulce convertida en sangre: (6:4-7) Ya las aguas dulces habían sido afectadas en 8:11 y se habían convertido en amargas, no se podían beber. Ahora son convertidas en sangre lo que hace imposible la vida en ellas y el consumo por parte de los seres vivos, no sirven ni para reguío. La sangre tiene un olor que produce una reacción física en algunos, imagine todas las aguas convertidas en sangre.

Dios está juzgando la sangre de sus santos que los impíos derramaron (vs. 6,7; 6:9,10). Sus juicios son verdaderos y justos, Dios les da lo que se merecen.

4.- El Sol quema a los hombres: (6:8,9) Esto podrá ser con una explosión solar que lance enorme radiación sobre la tierra, enormes lenguas de fuego que calienten de manera mayor que la usual.

Podría ser que la capa de ozono termine por ser destruida por Dios. No se cuál método usará Dios, lo cierto es que el calor abrazador será tal que las personas literalmente se quemarán al exponerse directamente al Sol. Imagine el calor sofocante que habrá aun a la sombra, aun de noche. Lo cierto es hermanos que cada año hace más calor y aumentará hasta llegar a Apocalipsis 16.

Observe la maldad humana que en lugar de buscar al que tiene poder sobre las plagas, lo que hace es blasfemar, maldecir, hablar mal y no se arrepienten para darle gloria.

Imagine ese gran calor evaporando el agua convertida en sangre y todo ese olor subiendo a las narices de los seres humanos y los animales.

5.- Oscuridad en el dominio de la bestia: (6:10,11) El ataque ahora es personal contra la bestia, contra uno de los miembros de la trilogía maligna. La bestia, el anticristo y el falso profeta traen oscuridad espiritual, Dios les trae oscuridad física.

La oscuridad será tan densa que ningún artículo que ilumine servirá contra ella. Imagine dolor, llagas, sed y pestilencia en medio de la oscuridad más densa que pueda existir. Recuerden lo sucedido en Egipto cuando no quiso dejar salir a Israel (Éxodo 10:21).

Las personas tienen tanto dolor que muerden sus lenguas y aun así encuentran tiempo para blasfemar el nombre de Dios. Se mantienen fieles a la trilogía diabólica.

6.- Dios seca el río Eufrates: (6:12-16)

Desciende desde el Monte Ararat hasta el Golfo Pérsico. Es la frontera oriental de la tierra prometida por Dios a Israel. Se supone que por el calor intenso del Sol los hielos del mundo se derretirán y que el caudal de los rios aumentará, aunque a su vez el mismo calor evaporará una gran cantidad de agua; sin embargo de manera sobrenatural Dios secará el Eufrates.

Al estar seco, será utilizado por unos reyes del oriente que, inclinados por demonios enviados por la trilogía diabólica (vs. 13,14), cruzan el cauce seco y se reunen todos en Armagedón (v. 16) (Har Meguido=Monte de Meguido). Napoleón dijo que ese era el campo de batalla por excelencia debido a su ubicación y tamaño.

Será allí la reunión para la batalla final por el planeta y contra Israel, pero en verdad es el gran día del Dios Todopoderoso. Absortos en pelear contra otros seres humanos, estos reyes del oriente no se dan cuenta de que el verdadero guerrero desciende contra ellos (v. 15)

En el versículo 15 se exhorta a los creyentes durante la Tribulación a mantenerse vigilantes y firmes para no ser avergonzados. Recuerde que todo lo dicho en estos capítulos no se aplica a la Iglesia.

7.- El gran terremoto y el granizo: (6:17-21)

Aquí se escucha una voz desde el trono que dice: Hecho está (v. 17up) Dios hace unos juicios como nunca se han visto, sólo su poder evitó la destrucción total del planeta.

Dios envía un terremoto cual nunca se ha visto, enorme, mundial y no limitado a una área geográfica determinada. Nunca la humanidad ha visto un terremoto de tal magnitud (v. 18).

Este terremoto afecta a todas las ciudades de las naciones, no quedará nación y ciudad sin tocar (v. 19). No quedará monumento en pie, ni Las Vegas, ni Venecia, ni cataratas, ni el parque de Hato Mayor, ni Faro a Colón, nada quedará sin tocar.

Para mí es triste lo que dice el versículo 20: Y toda isla huyó... La Isla de Santo Domingo no aparecerá en su lugar, me imagino que ni las Antillas Mayores. Lloré cuando leí esto y al preparar esta predicación al pensar en mi país y mi pueblo.

Imagino el gran tsunami que arrasará las islas y costas de todo el planeta. Si el de Japón penetró 9 kilómetros tierra adentro y llegaron inundaciones hasta la costa oeste de los EE.UU.A, imagine con un terremoto que mueva el globo terráqueo.

Habrá un inmenso cambio geográfico, las capas tectónicas que componen la tierra se moverán de tal manera que los montes desaparecerán. No habrá el Cañón del Colorado, el Everest, etc. “...y los montes no fueron hallados” (v. 20)

Pero además de todas las plagas y de la gran destrucción geográfica, vendrá algo final: un enorme granizo de unos 34 a 40 kilogramos de peso. Imagine la destrucción de casas, seres humanos aplastados, cubiertos por el granizo. El castigo bíblico por la blasfemia es la muerte a pedradas (Levítico 24:10-16). El anticristo y los moradores de la tierra han estado blasfemando el Nombre de Dios desde el comienzo. Y ahora viene la fase del castigo. En lugar de piedras Dios envía granizo de manera sobrenatural, el enorme calor del Sol evapora las aguas y Dios las solidifica para convertirlas en granizo. ¡Oh la sabiduría de Dios!

III.- CONCLUSIÓN: Hemos visto lo que Dios tiene preparado para la humanidad al final de los tiempos en la época de la Tribulación, todo el dolor que habrá en la tierra luego de la partida de la Iglesia, toda la destrucción. Lo que describe Apocalipsis 16 no se ha visto nunca ni se verá después. Pienso que es importante que medites en lo que describe Dios allí por medio de Juan.

IV.- APLICACIÓN:

- ¿Estás seguro o segura de tu salvación?

- ¿Tienes plena seguridad de que no pasarás por la Tribulación?

- Si Cristo viene hoy por los suyos: ¿Te llevará también con Él?

- ¿Estás predicando el evangelio para que más gente se vaya con el Señor?

- Si no eres cristiano debes arrepentirte y convertirte en este momento, hoy. Debes tener plena seguridad de que tienes vida eterna. Si Cristo viene hoy y te encuentra sin arrepentir, siendo simple religioso te quedarás y pasarás por todo lo descrito en Apocalipsis.

Predicador: José Amado Silvestre Marte.

Fecha: 22 de mayo de 2011

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Verdaderos o Falsos cristianos

I.- INTRODUCCIÓN: Dios siempre ha querido que tengamos el conocimiento correcto, que sepamos distinguir entre lo bueno y lo malo, lo santo y lo profano, lo falso de lo verdadero, entre lo limpio y lo no limpio. Algo por lo que Él recriminó a los sacerdotes de Israel (Ezequiel 22:26).

En el Nuevo Testamento Jesús hizo advertencias claras sobre los falsos profetas y encontramos en las epístolas advertencias contra los falsos maestros. Antes de la Iglesia se conocía el término falsos profetas pero ya en la Iglesia encontramos la frase falsos maestros. Vamos a ver las advertencias de Jesús sobre los falsos profetas:

II.- DESARROLLO:

Al hablar de los falsos profetas debemos tomar en cuenta varias cosas: (vs. 15-20; Lucas 6:43,44)

1.- Son falsos: (v. 15) Falso es algo que no es original, no auténtico, engañoso, simulado, contrario a la verdad. No importa lo que digan o hagan, Dios no los envía ni les da mensaje. Son el producto de sus propios deseos e instrumentos de Satanás.

2.- Debemos guardarnos de ellos: (v. 15) La idea es “cuidarse del mal que nos pueden hacer, recelar y precaverse del riesgo, advertir y avisar a alguien para que se guarde del peligro que amenaza.”

El cristiano debe cuidarse, recelar, precaverse y estar advertido y avisado sobre los falsos profetas para no caer en sus trampas. Nunca debemos pensar que son inofensivos, son perjudiciales.

La expresión “lobos rapaces” nos indica que son inclinados o dados al robo, hurto o rapiña, animal de presa.

Exactamente así son los falsos profetas: inclinados al robo de almas y posesiones materiales, son aves de presa que viven de atacar a los indefensos y fáciles de atrapar, se alimentan de muertos.

3.- Se reconocen por sus frutos: (v. 16,20; Lucas 6:44) Note que son frutos, el resultado de un trabajo interno de la savia en un vegetal y que da resultados visibles. El fruto del que Dios habla es interno, el carácter (Gálatas 5:22,23).

La gente confunde fruto con obra; la obra es algo externo que hace el hombre producto de su ingenio, habilidad y capacidad natural o adquirida tratando de influenciar en lo interno.

En la creación no hay confusiones, cada planta da fruto según su especie (Génesis 1:24). El Higo produce un fruto comestible blando y dulce, pero el Abrojo es una planta que produce un fruto casi redondo con fuertes púas y que es perjudicial para los sembrados.

Las personas se dejan influenciar por lo que ven hacer a los demás y no se fijan en el carácter, en sus cualidades morales y espirituales, que se manifiestan por las actitudes que asumen al enfrentar diversas situaciones. Sin importar lo que alguien haga, su carácter indica quien es, no hay confusiones. Debemos observar el resultado de la vida de una persona, si nos muestra que el Espíritu Santo está trabajando en ella o no; es lo que sucede de adentro hacia afuera (7:17,18; Lucas 6:43).

Si la savia está dañada el fruto resultante será malo y si la savia está buena el fruto resultante será bueno. Si el Espíritu Santo no está en una persona, la persona será mala, si el Espíritu Santo está trabajando en un cristiano, el resultado será santidad, sujeción y obediencia. Si el corazón es malo todo el hombre será malo; si el corazón es bueno todo el hombre será bueno (Lucas 6:45).

4.- No son cristianos: (vs. 21-23; Lucas 13:25-27)

Sabemos que no entrarán al Reino de los Cielos por ser falsos y por lo que dice el versículo 21. La expresión Señor da la idea de que la persona a la que se dirige la palabra es el dueño, que tiene dominio, amo, que tiene potestad sobre la vida, el superior, el que tiene el control y toma las decisiones.

La idea está aclarada en Lucas 6:46 con la pregunta que el Señor hace allí: Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

Note que en ambos versículos está destacada la obediencia como una característica propia de los que verdaderamente son herederos del Reino de los Cielos (v. 21, Lucas 6:46) Note que dice que sólo entrará “el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” y en Lucas pregunta “y no hacéis lo que yo digo?”

Si no hay obediencia a Dios no importa todo lo que la persona pueda hacer o decir: (v. 22)

a.- Profetizar: Note que ellos decían hablar en el nombre de Dios y en especial lo dicen de Cristo.

b.- Echar demonios: Aun aparentarán luchar contra Satanás y sus demonios.

c.- Hacer milagros: El versículo dice muchos milagros, obras de poder. Aun los harán mencionando a Cristo, supuestamente para su honra y gloria.

d.- Asistir a cultos: (Lucas 13:26) No importa cuantos mensajes hayan escuchado, si estuvieron en una cena ofrecida a Cristo, si estuvieron en la multiplicación de los panes y los peces. Hoy diríamos que no importa a cuantos cultos hayan asistido, a cuantas conferencias o retiros, cuantas vigilias o sociales.

Ninguna de esas cosas es requisito o garantía de que la persona que las hace sea cristiana. Ellos alegarán aun que estuvieron compartiendo con Cristo; le reclamarán en el día del juicio mencionando las cosas que hicieron y dijeron (v. 22; Lucas 13:25)

Lo triste es la respuesta de Cristo:

a.- Nunca os conocí: (v. 23) No importa lo que les digan en la iglesia, lo que les prediquen algunos, Cristo no los identificará como parte de los suyos (Lucas 13:25up, 27).

b.- Serán apartados: (v. 23) Serán separados eternamente de Cristo, estarán eternamente destituidos de la presencia de Dios sin esperanza (Lucas 13:25,27)

Lo triste también es la expresión: “hacedores de maldad” y en Lucas 13:27up agrega “todos vosotros.” Dios no hace distinción, no importa quién sea, lo que haga o lo que diga, el que no vive en obediencia a Él es un hacedor de maldad.

Una persona puede hacer la cosa más grande que el ser humano considere como muestra de cristianismo: profetizar, echar fuera demonios, hacer milagros y asistir a actividades cristianas y aun así ser falso, engañoso, mentiroso, dañino.

No nos dejemos engañar por lo externo, miremos al carácter, al resultado de su vida, la vida propia cambiada, como bendice a otros, como los motiva a la obediencia a Dios y como él o ella obedecen.

III.- CONCLUSIÓN:

No te dejes engañar por la apariencia y ten mucho cuidado de tu propia vida y de las personas a quienes sigues, de quienes te llevas, de lo que ves y escuchas. Desde los inicios mismos de la Iglesia de Cristo han entrado en ella lobos rapaces, carroñeros, que quieren hacer presa de ti y robarte.

No importa cuanto predique alguien, si asiste a los cultos, si va a retiros y conferencias, si memoriza mucho, si hace obras grandes y de poder, si tiene ministerios maravillosos, si ora mucho o lo que sea que diga y haga.

Dios quiere personas que le obedezcan y hagan su voluntad sin discutir, sin rebeldía, que no vivan de las apariencias mientras ellos mismos van al infierno.

IV.- APLICACIÓN:

De verdad eres cristiano o cristiana?

Es Dios tu Señor o vives según tu voluntad y capricho?

Cuando debes tomar una decisión: cuál es tu guía?

Lo que haces está de acuerdo con el carácter de un verdadero cristiano?

Cuando tienes un conflicto con otra persona: muestras que haces la voluntad de Dios o la tuya?

Cuando ves u oyes un predicador: lo evalúas a la luz de la verdad o no te importa?

Predicador: José Amado Silvestre Marte

08 de Mayo de 2011

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11 abril 2011

Trayectoria de un pueblo necio y rebelde

I.- INTRODUCCIÓN:

Los judíos habían sido conquistados por los caldeos o babilonios al mando del rey Nabucodonosor, quien había dejado a algunos para que gobernaran la tierra y rindieran cuentas al rey babilonio. En el capítulo 41 vemos un enfrentamiento entre los fieles a Babilonia y un grupo que era contrario; al final el grupo fiel a Babilonia es asesinado y los conspiradores, por temor, desean pasarse a Egipto y buscar refugio allí. Egipto es símbolo del mundo y de la falsa seguridad, de la falta de confianza en Dios.

Antes de tomar una decisión, ese grupo conspirador hace algo que parece bueno, pero que al examinarlo en las escrituras notamos que no es lo que parece:

II.- DESARROLLO:

1.- El pueblo busca al profeta por dirección de Dios: (42:1-6)

a.- Piden oración: v. 2

b.- Buscan dirección divina: v. 3

c.- El profeta les promete orar por ellos y hablar todo el consejo de Dios: v. 4

d.- Se comprometen a obedecer sin reservas: vs. 5,6

2.- Dios les da dirección: (vs. 7-18)

Jeremías no habló lo que quiso o le pareció bien, él esperó Palabra de Dios (v. 7)

a.- Dios les dice que se queden en su tierra y no teman al rey de Babilonia pues Jehová los protegerá.

b.- Ellos no entendían que el mal les había venido precisamente por poner su seguridad fuera de Jehová, la buscaban en las cosas materiales y del mundo (v. 14).

c.- Dios les dice que si le desobedecen y van a Egipto perecerán por la espada que temen, serán castigados. El mal siempre alcanza a los que desobedecen a Dios.

3.- La omnisciencia de Dios y la actitud del pueblo: (vs. 19-22)

a.- El mandato reafirmado: v. 19

b.- La hipocresía señalada: v. 20,21

Por su omnisciencia Dios conoce lo que hay en el corazón de ellos, sabe que no le obedecerán, harán lo que sus corazones le dicten.

Note la expresión “hicisteis errar vuestras almas” la cual denota que a Dios no lo estaban engañando, se engañaban a sí mismos.

c.- El castigo anunciado: v. 22

4.- Rebeldía de los judíos: (43:1-4)

a.- Se rebelan contra el varón de Dios: vs. 1,2

Vea la expresión “soberbios” que denota el orgullo que habita en los desobedientes.

Ahora Jeremías para ellos ya no habla enviado por Dios y ya no es un hombre íntegro, diferente a la actitud mostrada en 42:2,6.

b.- Comienzan a acusar a otros de querer el mal para el pueblo: v. 3

Lamentable que no ven que el mal les viene precisamente por su soberbia y ceguera, lo cual es una característica del que no quiere escuchar la voz de Dios.

c.- No obedecen a la voz de Jehová: v. 4

Hacen exactamente lo que Dios en su omnisciencia había adelantado en 42:21.

5.- Consuman el pecado: (vs. 5-7)

No sólo los conspiradores y jefes del pueblo desobedecieron, sino que obligaron al mismo Jeremías y a su escribiente a ir con ellos a Egipto (v. 7up)

Además de ir a Egipto (símbolo del mundo), avanzaron dentro de él.

6.- Jehová da profecía a Jeremías: (vs. 8-13)

Dios les anuncia que ese del que huyen buscando seguridad en Egipto, no sólo los alcanzará allí, también conquistará a Egipto, pondrá su trono en él y lo destruirá.

Los judíos no habían entendido que Nabucodonosor es instrumento en las manos de Dios para castigarles por sus desobediencias (v. 10)

7.- Jehová recuerda por qué destruyó Judá: (44:1-6)

Es bueno notar como ya los judíos habían avanzado más adentro de Egipto: v. 1

a.- Destruyó su tierra natal por su idolatría: vs. 2,3

b.- Les advirtió con los profetas pero no obedecieron y fueron destruidos: vs. 4-6

8.- El remanente que huyó a Egipto hace las mismas maldades que sus padres: (vs. 7-14)

a.- Hacen mal contra ellos mismos para ser destruidos por sus idolatrías: vs. 7,8

Dios les advierte que serán destruidos y serían por maldición y oprobio a todas las naciones de la tierra. Al parecer habían olvidado el pecado de sus reyes y sus mujeres (v.9).

b.- No cambiaban de actitud: No se han humillado, no tienen temor, no han caminado en la Palabra de Dios (v. 10)

c.- Dios dice todo el castigo que vendrá sobre ellos: vs. 11-14

9.- El pueblo vuelve a rebelarse contra Dios: (vs. 15-19)

a.- Se niegan a oír la Palabra de Dios dada por el profeta: vs. 15,16

b.- Afirman que seguirán en sus idolatrías por el favor de parte del ídolo: vs. 17, 18

De manera impía atribuyen las bendiciones de Dios al ídolo. No ven que sus calamidades les vienen como castigo de Dios para que se vuelvan a Él. En su ignorancia pecaminosa el ser humano atribuye al ídolo ciego, sordo, mudo y muerto lo que Dios en su misericordia provee.

c.- Las mujeres acusan de complicidad a sus maridos, quienes como cabeza debieron haber detenido la práctica pecaminosa: v. 19

10.- Dios les habla de su paciencia frente a su pecado: (vs. 20-23)

Fue por su paciencia que Él no los destruyó antes, sino que esperó y les habló para que abandonarán su idolatría, pero su santidad exige castigo frente a sus abominaciones (v. 22).

11.- Por sus palabras y hechos serán castigados: (vs. 24-30)

Las palabras que hablaron sus propias mujeres y sus hechos muestran lo que hay en sus corazones (vs. 24,25)

Por lo anterior, todo el remanente que habita en Egipto no regresará vivo, sólo unos pocos regresarán (vs. 26-30)

III.- CONCLUSIÓN:

Dios advierte en su Palabra que el que le escucha debe asumir la actitud correcta (Hebreos 3:7-9); no endurezcáis el corazón. Quien tal hace será el único que descansará y reposará en Dios. (vs. 10,11).

Debemos mantenernos creyendo en Dios y creyendo a Dios y mantenernos exhortándonos unos a otros (vs. 12,13)

Debemos mantener hasta el fin la misma confianza que desde el principio y no estar fluctuando, ello demuestra que realmente somos participantes de Cristo (vs. 14,15)

IV.- APLICACIÓN:

¿Cuándo oras buscas a Dios con corazón sincero?

¿Te acercas a la Biblia para obedecer todo lo que ella dice o ya tienes tu conclusión tomada?

¿Eres de los rebeldes o de los que se someten a Dios?

¿Das gracias por el siervo que Dios usa para enseñarte su Palabra o eres de los que les discutes?

¿Eres nacido de nuevo?

¿Eres de los que aun están en los ídolos o sigues sólo al Dios vivo?

José Amado Silvestre Mar

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