19 julio 2011

¿USTED ES UN VERDADERO MIEMBRO DE LA IGLESIA?

(Pastor de la Iglesia Bautista Reformada Kabwata (KBC) en Lusaka, Zambia, África, desde 1987)

Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. (Colosenses 3.15)

Muchos creyentes van a la iglesia de la misma manera que van a la oficina de correos. No saben quién abrió la agencia o la limpió. No les interesa nadie más allí, excepto los funcionarios. Todo lo que desean es enviar su correspondencia para irse después. Ni siquiera se interesan en ojear rápidamente hacia las otras personas que están en la fila, a menos que alguien los llame por el nombre. Si esto sucede, entonces voltean y conversan un poco con aquella persona.

Esto es lo que les sucede a muchos creyentes. Todo lo que les interesa es disfrutar del culto, del pastor y de su mensaje. No saben quién abrió el templo, quién lo barrió, colocó los himnarios en las sillas, etc. Todo lo que desean es oír el sermón y desaparecer, volviendo a casa. Si alguien los saluda, entonces paran, conversan un poco antes de desaparecer, yéndose para la casa.

Con seguridad, eso está mal. Todo creyente debería ser un miembro activo de su iglesia. Si usted es culpable de este tipo de actitud en relación a la iglesia, debe parar. Necesita hacerse miembro de una iglesia local y hacer que su membresía sea significativa.

Hacerse miembro activo de una iglesia no es opcional para su crecimiento en la santidad.

Esto es lo que la Biblia enseña con la expresión “en un cuerpo”, que encontramos en el versículo que citamos al principio. En su conversión, usted fue unido espiritualmente al cuerpo de Cristo. Esto sucede porque la salvación se asemeja a un paquete. Incluye regeneración, justificación, adopción, habitación del Espíritu, etc. Uno de los elementos de este paquete es la unión con Cristo, o sea, el proceso por el cual el Espíritu Santo lo injerta en el cuerpo de Cristo, de modo que usted llega a ser un miembro orgánico de ese cuerpo (I Cor 12.12-13), en lugar de un miembro autónomo.

Es necesario que esta experiencia espiritual sea traducida a términos concretos por medio de su deliberada unión visible a un grupo de creyentes. Por causa de nuestra unión espiritual con Cristo, juntarse a un grupo de creyentes debe ser su deseo. En usted debe haber el deseo de pertenecer al pueblo de Dios, que es la familia de Dios. Esto es lo que significa ser miembro de una iglesia: es una expresión externa y objetiva de una experiencia subjetiva e íntima.

El Nuevo Testamento no menciona nada con respecto a creyentes que no se interesaban en la iglesia y vivían aisladamente la vida cristiana, andando de aquí para allá. Usted tiene que pertenecer a una iglesia local. Existen muchos creyentes que son semejantes a plantas acuáticas, viven fluctuando de iglesia en iglesia. No pertenecen a la membresía de ninguna, pero están presentes en todas las “poderosas” reuniones de la ciudad. Donde es abierta una nueva iglesia, allí los encontraremos. Y, si otra iglesia es establecida, tales creyentes cambiarán allí.

…su membresía en una iglesia no puede consistir simplemente en un registro formal de miembros. Necesita ser expresada en el involucramiento práctico en toda la vida de la iglesia.

Su crecimiento espiritual es el motivo por el cual Dios desea que usted se haga miembro de una iglesia. Hacerse miembro activo de una iglesia no es opcional para su crecimiento en la santidad. Las inevitables implicaciones de pertenecer a la membresía de una iglesia pueden ser resumidas en la palabra “responsabilidad”, siendo ésta una responsabilidad que tenemos indirectamente para con Dios y directamente los unos para con los otros. Considere el ejemplo de los discípulos presentado en el Nuevo Testamento (Hch 2.42-47; 4:32-35).

Éste es el motivo por el cual su membresía en una iglesia no puede consistir simplemente en un registro formal de miembros. Necesita ser expresada en el involucramiento práctico en toda la vida de la iglesia. Hágase semejante a un hijo que se involucra positivamente en las tareas del hogar.

¿Usted es un verdadero miembro de la iglesia? Si no, ¡termine con esa actitud inmediatamente! Si es miembro de una iglesia, ¿usted es responsable? ¿Existe una real diferencia entre usted y los visitantes? Piense acerca de los miembros de su iglesia, ¿los conoce? ¿Está orando y se interesa por ellos para ayudarlos en sus necesidades? ¡Hágase ahora un miembro responsable de la iglesia!

Es posible ser diligente en nuestra religión y distante en nuestro relacionamiento.

John Blanchard

Tomado de Fe Para Hoy

Traducción: Javier Martínez IBMLG

07 julio 2011

Santidad: 5. El costo – J. C. Ryle

Traducido por Erika Escobar

“¿Quién de ustedes, queriendo construir una torre, no se sienta primero y calcula el costo? (Luc 14:28).

La cita bíblica que encabeza esta página es una de gran importancia. Son pocas las personas que no se preguntan a sí mismas frecuentemente: “¿Cuál es el costo?”

Cuando se compra una propiedad, se construye una casa, se adquiere mobiliario, se arman planes, se cambian de casa, en la educación de los niños, es sabio y prudente mirar hacia adelante y considerar. Muchos se ahorrarían a sí mismos pesar y problemas si tan sólo recordaran la pregunta: “¿Cual es el costo?”

Sin embargo hay un tema en el cual es especialmente importante considerar el costo. Ese tema es la salvación de nuestras almas. ¿Cuánto cuesta ésta a un verdadero cristiano? ¿Cuál es el costo de ser realmente salvo? Después de todo, esta es la gran cuestión. Por falta de pensar miles, después de haber comenzado bien, vuelven sus espaldas al camino del cielo y se pierden para siempre en el infierno.

Vivimos tiempos extraños. Los eventos se producen con una rapidez abismante. Nunca sabemos “lo que el día nos traerá”, ¡y mucho menos sabemos lo que puede pasar en un año! Vivimos en días de gran profesión cristiana. Las estadísticas de cristianos profesantes en cada parte de la tierra están señalando el deseo de mayor santidad y un mayor grado de espiritualidad. No hay nada más común que ver a las personas recibiendo la Palabra con alegría y luego de dos o tres años, apartándose y cayendo nuevamente en sus pecados. No han considerado el costo de ser un creyente consistente y un cristiano santo. De seguro estos son tiempos en los cuales debemos sentarnos y contabilizar el costo y considerar el estado de nuestras almas. Debemos pensar en qué estamos. Si deseamos ser verdaderamente santos, es una buena señal. Podemos agradecer a Dios por poner este deseo en nuestros corazones, pero aun así el costo debe ser contabilizado. No hay duda que el camino de Cristo a la vida eterna es un camino de agrado, pero es locura cerrar nuestros ojos al hecho que Su camino es angosto y que la cruz antecede a la corona.

1. EL COSTO DE SER UN CRISTIANO VERDADERO

Que no haya malentendido en lo que digo. No estoy examinando lo que cuesta salvar el alma de un cristiano. Sé muy bien que eso cuesta nada menos que la sangre del Hijo de Dios para dar expiación y redimir al hombre del infierno. El precio pagado por nuestra redención no es nada menos que la muerte de Jesucristo en el Calvario. “Somos comprados por un precio”. “Cristo se dio a Sí Mismo en rescate de todos” (1 Cr. 6:20, 1 Tim. 2:6). Pero todo esto queda fuera del tema. El punto que quiero considerar es otro absolutamente distinto. Es aquel que un hombre debe estar listo a pagar si desea ser salvado; es la cantidad de sacrificio que un hombre debe ofrecer si pretende servir a Cristo. Ese es el sentido por el cual formulé la pregunta: ¿Cuál es el costo? Y creo firmemente que es una pregunta de mucha importancia.

Concedo que cuesta poco ser un cristiano de palabra. Un hombre solo tiene que ir a un lugar de adoración dos veces el domingo y ser moralmente tolerante durante la semana y ya ha ido en religión tan lejos como los miles alrededor suyo que nunca irán. Todo esto es un trabajo barato y fácil; no involucra abnegación ni sacrificio. Si esto es cristianidad salvadora y nos llevara al cielo cuando muramos debemos entonces alterar la descripción de la forma de vida y escribir “¡Ancha es la puerta y amplio el camino que lleva al cielo!”

Sin embargo, de acuerdo a los estándares de la Biblia, cuesta “algo” ser realmente un cristiano. Hay enemigos que vencer, batallas que pelear, sacrificios que hacer, un Egipto que abandonar, un desierto por el cual atravesar, una cruz que cargar, una carrera que correr. La conversión no es poner a un hombre en una silla de ruedas y conducirlo fácilmente al cielo. Es el comienzo de un conflicto poderoso, en el cual cuesta mucho ganar la victoria. De ahí que nace la importancia indescriptible de “saber el costo”.

Déjenme intentar mostrarles en forma precisa y particular cuánto cuesta ser un verdadero cristiano. Supongamos que un hombre está dispuesto a enrolarse con Cristo y se siente impelido e inclinado a seguirlo. Supongamos que algunas aflicciones, una muerte inesperada o un sermón iluminador han removido su consciencia y le hace sentir el valor de su alma y desea ser un verdadero cristiano. Todo lo alienta, sus pecados pueden ser perdonados gratis, no importa cuán grandes o muchos sean; su corazón puede ser completamente cambiado, sin importar cuán frio y duro sea. Cristo y el Espíritu Santo, misericordia y gracia, están ahí preparados para el… aun así debe considerar los costos. Veamos en detalle, una por una, las cosas que su religión le costará.

1. Ser verdadero cristiano costará dejar el propio concepto de justicia y rectitud. Se debe dejar todo el orgullo y buenos pensamientos y conceptos de la propia bondad. Se debe estar contento de ir al cielo como pobres pecadores salvados por la gracia gratuita y debiendo todo el mérito y rectitud a otro. Se debe sentir realmente como lo dice el libro de oraciones que señala que ha “errado y se ha descarriado como una oveja perdida”, que ha “dejado sin hacer las cosas que debió haber hecho y que no hay sanidad en él”. El debe estar deseoso de abandonar toda su confianza en su propia moralidad, respetabilidad, oración, lectura bíblica, concurrencia al templo, la recepción de sacramentos, y confiar en nada más que en Jesucristo.

2. Ser verdadero cristiano le costará al hombre sus pecados. Debe estar deseoso de abandonar cada hábito y práctica que es mala a los ojos de Dios. Debe encararlos, reñir contra ellos, romper con ellos, pelear con ellos, crucificarlos y trabajar para controlarlos, sin importar lo que el mundo alrededor suyo pueda decir o pensar. Debe hacerlo de manera honesta y equitativa. No puede dar ninguna tregua a cualquier pecado especial que ame. Debe contabilizar todos los pecados como sus enemigos de muerte y aborrecer cualquier camino falso. Sea pequeño o grande, sea público o secreto; debe renunciar por completo a todos sus pecados. Estos podrán contender diariamente con él y algunas veces casi se enseñorean, sin embargo, nunca debe dar espacio a ellos. Debe mantener una perpetua batalla con sus pecados. Está escrito: “Se llevó todas sus transgresiones”. “Apártense de sus pecados… e iniquidades”. “Dejen de hacer el mal” (Eze. 18:31, Dan 4:27, Isa 1:16).

Esto suena difícil, no lo dudo. Nuestros pecados son, a menudo, tan queridos para nosotros como lo son nuestros hijos: los amamos, los abrazamos, somos fieles a ellos y nos complacemos en ellos. Apartarse de ellos es tan difícil como cortarse la mano derecha o arrancarse el ojo derecho, pero debe hacerse. El abandono debe producirse. “Aunque el mal sea dulce en la boca del pecador, aunque lo oculte debajo de su lengua, aunque no prescinda de él y no lo abandone”, aun así debe ser abandonado si desea ser salvo (Job 20:12,13). El y el pecado deben pelar si él y Dios van a ser amigos. Cristo está ansioso de recibir a cualquier pecador, pero no lo recibirá si pegan a sus pecados.

El cristianismo le cuesta al hombre su amor por lo cómodo. Debe tomar los dolores y problemas si quiere correr una carrera exitosa al cielo. Diariamente debe vigilar y mantenerse en guardia, como un soldado en territorio del enemigo. Debe prestar atención a su comportamiento en cada hora del día, en cualquier compañía y lugar, en público como en privado, tanto entre extraños como en su propia casa. Debe ser cuidadoso con su tiempo, su lengua, su temperamento, sus pensamientos, su imaginación, sus motivos, su conducta en cada relación de vida. Debe ser diligente en sus oraciones, en la lectura de su Biblia, en el uso del domingo, con todos sus medios de gracia. Al considerar estas cosas, logrará pronto alcanzar perfección pero no debe descuidarse ni confiarse. “El alma del holgazán desea y no tiene nada, mas el alma del diligente será prosperada” (Prov. 13:4)

Esto también es difícil. Naturalmente, no existe nada que nos disguste tanto como “los problemas” de nuestra religión. Odiamos los problemas. Secretamente deseamos que pudiéramos tener una cristianidad indirecta y pudiéramos ser buenos por poder y que todo estuviera hecho para nosotros. Cualquiera cosa que requiera esfuerzo y trabajo es contra los principios de nuestros corazones. No obstante, el alma no puede tener “ganancias sin dolores”.

4. Finalmente, la verdadera cristianidad le costará al hombre el favor del mundo. Debe estar contento de ser considerado insano si agrada a Dios. No debe extrañarse si se mofan, si es ridiculizado, calumniado, perseguido y aún odiado. No debe sorprenderse que sus opiniones y prácticas religiosas sean despreciadas y desdeñadas. Debe rendirse a ser llamado un tonto, un entusiasta y un fanático; a que sus palabras sean malinterpretadas y sus acciones tergiversadas. De hecho no debe maravillarse si alguien lo llama loco. El Maestro dice: “Recuerden la palabra que les dije: ´El sirviente no es mayor que su Señor´. Si ellos me han perseguido, también los perseguirán a ustedes. Si ellos guardan Mi palabra, también guardarán la de ustedes” (Jn 15:20)

Me atrevo a decir que esto es también duro. En forma natural nos disgusta el trato injusto y las falsas acusaciones, y pensamos que es muy difícil ser imputado sin causa. No seríamos de carne y sangre si no deseáramos que nuestros vecinos tuvieran buena opinión de nosotros. Siempre es desagradable que se hable contra nosotros, nos abandonen y se nos mienta y que nos deje solos. Nada se puede hacer contra esto. La copa que nuestro Maestro bebió debe ser bebida por Sus discípulos. Ellos deben ser “despreciados y desechados entre los hombres” (Isa 53:3). Pongamos este ítem en el último lugar de nuestra cuenta. Ser un cristiano, le costará a un hombre el favor del mundo.

¡Considerando el peso de este gran costo, descarado en realidad es el hombre que se atreve a decir que podemos mantener nuestra propia justicia, nuestros pecados, nuestra flojera y nuestro amor por el mundo y aún así ser salvos!

Más aún, concedo que cuesta mucho ser un cristiano verdadero. Sin embargo ¿puede un hombre o mujer sano dudar si vale tal costo salvar su alma? Cuando el barco está en peligro de naufragar, la tripulación no duda en tirar por la borda la preciosa carga. Cuando un miembro es mortificado, un hombre se somete a cualquier operación severa, incluso una amputación, para salvar su vida. Es seguro que un cristiano estará gustoso de dejar cualquier cosa que se interponga entre él y el cielo. Una religión que nada cuesta, nada vale. Una cristianidad barata, sin una cruz, probará en el final ser inútil, sin una corona.

2. LA IMPORTANCIA DE HACER LA CUENTA

Sería fácil establecer este tema indicando el principio que ningún deber impuesto por Cristo puede alguna vez ser rechazado sin daño. Podría mostrar cuántos, a lo largo de su vida, cierran sus ojos a la naturaleza de la religión salvadora y rechazan considerar lo que realmente cuesta ser un cristiano. Podría describir como, al final, cuando la vida se desvanece, despiertan y hacen unos pocos esfuerzos espasmódicos para volverse a Dios. Podría decir como ellos encuentran, con asombro, que el arrepentimiento y la conversión no son asuntos fáciles como supusieron y que cuesta “una gran suma” ser un cristiano verdadero. Ellos descubren que los hábitos de orgullo, indulgencia pecaminosa y el amor por lo cómodo y la mundanería no son fáciles de poner a un lado como soñaron que sería. Y así, después de una débil batalla, ¡ellos abandonan con desesperación, y dejan el mundo sin esperanza, sin gracia y no aptos para encontrarse con Dios! Todos los días, se habían ilusionado a sí mismos con que la religión sería un trabajo llevadero desde el momento en que la asumieron seriamente la primera vez. Sin embargo, abren sus ojos demasiado tarde y descubren por primera vez que ellos están arruinados porque nunca contabilizaron el costo.

Hay, sin embargo, un cierto grupo de personas para quienes deseo especialmente dirigirme en esta parte del tema. Forman una clase grande, que crece y una que, particularmente estos días, está en riesgo especial. Déjenme en unas pocas palabras directas describir esta clase. Merece nuestra mejor atención.

Las personas a las que me refiero no están despreocupadas acerca de la religión; ellos piensan mucho en ella. No son ignorantes; ellos conocen muy bien el perfil de ella, pero su gran defecto es que ellos no están “enraizados y plantados” en su fe. Muy a menudo ellos han tomado su conocimiento de segunda mano, son parte de familias religiosas, tienen entrenamiento en los usos religiosos pero nunca han trabajado en ella por medio de su propia experiencia interior. Demasiado a menudo ellos han hecho apresuradamente una profesión religiosa bajo presión de las circunstancias, de los sentimientos, de la excitación animal o de un vago deseo de hacer lo que otros hacen a su alrededor, pero sin un trabajo sólido de la gracia en sus corazones Personas como estas están en una posición de inmenso peligro. Ello son precisamente aquellos, si los ejemplos bíblicos valen en algo, que necesitan ser exhortados a considerar el costo.

Por no considerar el costo, millares de hijos de Israel perecieron miserablemente en el desierto entre Egipto y Canaán. Ellos dejaron Egipto llenos del celo y fervor, como si nada pudiera detenerlos. Sin embargo cuando se enfrentaron a los peligros y dificultades del camino, su coraje pronto se enfrió. Nunca consideraron los problemas. Ellos habían pensado que la tierra prometida estaría ante ellos en unos pocos días. Y cuando su enemigos, las privaciones, el hambre y la sed comenzaron a apoderase de ellos, murmuraron contra Moisés y Dios y sinceramente habrían vuelto de regreso a Egipto. En una palabra, ellos no habían considerado el costo y así perdieron todo y murieron en sus pecados.

Por no considerar el costo, muchos de los oyentes de nuestro Señor Jesucristo se devolvieron luego de un tiempo, y “no caminaron con El” (Jn. 6:66). Al principio, cuando vieron Sus milagros y escucharon Su prédica, pensaron “que el reino de Dios se establecería de inmediato”. Ellos se unieron con Sus apóstoles y Lo siguieron sin pensar en las consecuencias. Pero cuando descubrieron que había doctrinas difíciles de creer y trabajo duro que hacer y maltrato que soportar, su fe se esfumó enteramente probando no ser nada en absoluto. En una palabra, ellos no habían considerado el costo e hicieron que su profesión naufragara.

Por no considerar el costo, el Rey Herodes volvió a sus antiguos pecados y destruyó su alma. Le gustaba escuchar a Juan El Bautista. Lo observaba y lo honraba como un hombre justo y santo. Incluso “hizo muchas cosas” que eran correctas y buenas, pero cuando vio que debía dejar a su querida Herodías, su religión sucumbió por completo. No había considerado esto. No había considerado el costo (Mar. 6:20).

Por no considerar el costo, Demas abandonó la compañía de Pablo, abandonó el evangelio, abandonó a Cristo, abandonó el cielo. Por un largo tiempo viajó junto al gran apóstol de los gentiles y fue realmente su “colaborador”, pero cuando se dio cuenta que no podía tener la amistad del mundo como la de Dios, abandonó su cristianidad y partió al mundo. “Demas me ha abandonado”, dice Pablo, “por amor el mundo” (2 Tim 4:10). No “había considerado el costo”

Por no considerar el costo, los oyentes de los predicadores evangélicos llenos de poder a menudo van a finales miserables. Ellos se conmocionan y excitan y hacen profesión de lo que no experimentan en realidad. Reciben la Palabra con una “alegría” tan extravagante que casi sobresalta a los viejos cristianos. Por un tiempo, corren con tal celo y fervor que parecen probablemente sobrepasar a todos los otros. Hablan y trabajan por objetivos espirituales con tal entusiasmo que hacen que los creyentes antiguos se sientan avergonzados. Sin embargo, cuando la novedad y la frescura de sus sentimientos se han ido, les sobreviene un cambio. Ellos prueban no haber sido más que oidores de pedregales. La descripción que el gran Maestro da en la parábola del sembrador es exactamente ejemplificadora. “Tentación o persecución por causa de la Palabra, los ofende” (Mat 13:21). Poco a poco su celo se derrite y su amor se vuelve frío. Uno a uno sus asientos en la asamblea del pueblo de Dios se van vaciando y no son escuchados nunca más entre los cristianos. ¿Y por qué? Nunca habían considerado el costo.

Por la falta de considerar el costo, cientos de convertidos profesantes, bajo reavivamientos religiosos, vuelven al mundo después de un tiempo y traen desgracia a la religión. Ellos comienzan con una noción tristemente equivocada de lo que es la verdadera cristianidad. Ellos fantasean que ella consiste sólo y nada más que la tan llamada “venida de Cristo” y tienen fuertes sentimientos interiores de alegría y paz, y cuando encuentran, después de un tiempo, que hay una cruz que cargar, que nuestros corazones son embusteros, y que hay un demonio ocupado siempre cerca nuestro, se enfrían en disgusto y regresan a sus viejos pecados. ¿Y por qué? Porque nunca supieron realmente lo que es la cristianidad bíblica. Nunca aprendieron que debemos considerar el costo.

Por no considerar el costo, los hijos de padres religiosos a menudo se vuelcan en lo malo y traen desgracia a la cristianidad. Son familiarizados desde pequeños con las forma y la teoría del evangelio, se les enseña desde pequeños a repetir los textos claves, cada semana son instruidos en ella o instruyen a otros en las escuelas dominicales, crecen a menudo profesando una religión sin saber por qué o sin haber nunca pensado seriamente acerca de ella. Y luego cuando las realidades de la vida de un adulto los presionan, a menudo asombran a otros alejándose de su religión y sumergiéndose derecho en el mundo. ¿Y por qué? Nunca entendiendo completamente los sacrificios que involucra ser cristiano. Nunca se les enseñó a considerar el costo de ello.

Estas son verdades solemnes y dolorosas, pero son verdades. Ellas ayudan a mostrar la inmensa importancia del tema que estoy considerando. Ellas puntualizan la absoluta necesidad de machacar el tema de este mensaje en todos aquellos que tienen el deseo de ser santos y de exclamar alto en todas las iglesias “CONSIDEREN EL COSTO”.

Soy atrevido al decir que sería bueno que el deber de considerar el costo se enseñara más frecuentemente. Urgencia impaciente es la orden del Qué día en muchos religiosos. Conversiones instantáneas y una paz sensible inmediata son los únicos resultados de los cuales ellos se preocupan al comunicar el evangelio. Comparadas con ellas todas las otras cosas quedan destinadas a las sombras. Aparentemente, producirlas es el gran fin y objeto de sus trabajos. Digo sin vacilación que una enseñanza desnuda, de un modo parcial es en extremo maliciosa.

Que ninguno se equivoque con esto. Apruebo a conciencia que se ofrezca a los hombres una salvación en Cristo Jesus completa, libre, en el momento e inmediata. Apruebo a conciencia urgir en un hombre la posibilidad y el deber de una conversión inmediata. En estas materias no le doy orden a nadie, sin embargo, digo que estas verdades no deben ser puestas delante de los hombres desnudas, en forma simple y por sí mismas. Deben exponerse en forma honesta, indicando a lo que ellos se están enfrentando al profesar su deseo de salir del mundo y servir a Cristo. No puede ofrecérseles ser parte del ejercito de Cristo, en cualquiera de sus rangos, sin indicarles las batallas que ello involucra. En una palabra, se les debe decir honestamente que deben considerar el costo.

Si alguna persona se pregunta cuál fue la práctica del Señor Jesucristo en este tema, que lea el evangelio de Lucas. El nos dice que, en una cierta ocasión: “Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. (Luc 14:25-27). Debo decir abiertamente que no puedo reconciliar este pasaje con las conductas de muchos maestros religiosos modernos. Y aún más, en mi opinión, la doctrina de esta es clara como la luz del mediodía. Nos muestra que no debemos apresurar a los hombres a un discipulado de profesión sin advertirles claramente sobre considerar el costo.

Si alguno se pregunta cuál fue la práctica de los eminentes y mejores predicadores del evangelio en el pasado, soy preciso en decirles que todos ellos tenían en sus bocas el testimonio de la sabiduría de nuestro Señor en manejar multitudes de la forma en que me he referido anteriormente. Luther, Latimer, Baxter, Wesley, Whitefield, Berridge y Rowland Hill estaban de modo penetrante apercibidos del engaño que habita en el corazón del hombre. Ellos sabían muy bien que todo lo que brilla no es oro; que la convicción no es conversión, que el sentimiento no es fe, que el sentimiento no es gracia, que no todos los retoños vienen con fruto. “No se engañen” era su constante grito. “Consideren bien lo que hacen. No corran antes de ser llamados. Consideren el costo”.

Si deseamos hacer bien, nunca tengamos vergüenza de caminar los pasos de nuestro Señor Jesucristo. Trabaje duro si usted desea, y tiene la oportunidad, de cuidar las almas de los otros. Presiónelos a considerar sus caminos. Compélalos con violencia santa a venir, bajar sus armas y someterse a Dios. Ofrézcales salvación, lista, libre, completa e inmediata. Hágales que acepten a Cristo y Sus beneficios, pero en todo su trabajo dígales la verdad y toda la verdad. Avergüéncese de usar las artes vulgares para reclutar contingente. No hable sólo del uniforme, la paga y la gloria, hable también de los enemigos, la batalla, la armadura, la vigilia, la marcha y el ejercicio. No presente tan solo un lado de la cristianidad. No guarde la cruz de la abnegación que debe ser llevada cuando usted hable de la cruz en la cual Cristo murió por nuestra redención. Explique en su todo lo que la cristianidad involucra. Ruegue a los hombres para que se arrepientan y vengan a Cristo pero decláreles al mismo tiempo que deben considerar el costo.

3. ALGUNOS CONSEJOS

Apenado de verdad debiera estar si no dijera algo en esta etapa del tema. No tengo deseos de desanimar a ninguno o que alguno se desista del servicio a Cristo. Es el deseo de mi corazón impeler a todos de continuar adelante y tomar la cruz. Consideremos el costo por todos los medios y considerémoslo cuidadosamente. Recordemos que si lo consideramos correctamente y miramos todas las aristas no habrá nada que nos provoque temor.

Déjenme mencionar algunas cosas de que deben estar siempre dentro de nuestros cálculos al considerar el costo de la verdadera cristianidad. Pongamos honesta y justamente lo que usted deberá dejar y pasar si usted se convierte en un discípulo de Cristo. No omitamos nada. Pongamoslo todo. Pongamos de lado a lado las sumas que le voy a dar. Hago esto limpia y correctamente y no tengo miedo de los resultados.

a. Cuente y compare las ganancias y las perdidas, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. Usted posiblemente puede perder algo en este mundo pero usted ganará la salvación de su alma inmortal. Esta escrito: “¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mar 8:36).

b. Cuente y compare la alabanza y la culpa, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. Usted posiblemente puede ser culpado por el hombre pero tendrá la alabanza de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Su culpa vendrá de los labios de unos pocos hombres y mujeres pecaminosas, ciegas y falibles. Su alabanza vendrá del Rey de reyes y el Juez de toda la tierra. Es sólo aquellos que El bendice los que serán realmente bendecidos. Esta escrito “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mat. 5:11,12).

c. Cuente y compare los amigos y los enemigos, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. A un lado suyo están la enemistad del demonio y de los perversos. Al otro, usted tiene el favor y la amistad del Señor Jesucristo. Sus enemigos, a lo sumo, pueden magullarle el talón. Ellos pueden expresar su rabia voz en cuello y acompasar el mar y la tierra para trabajar por su ruina pero no pueden destruirlo. Su Amigo es capaz de salvar hasta lo máximo a todos aquellos que vienen a Dios a través de Él. Ninguno podrá jamás arrebatar a Su oveja de Su mano. Esta escrito: “No tengan miedo de aquellos que pueden matar el cuerpo y que después de eso no pueden nada mas, pero les advierto de aquel a quien deben temer, temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed” (Lucas 12:5).

d. Cuente y compare la vida que ahora es y la vida que vendrá, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. El tiempo actual, sin ninguna duda, es un tiempo difícil. Es un tiempo de vigilia y oración, pelea y lucha, de creer y trabajar. Pero es sólo por unos pocos años. El tiempo futuro es un tiempo de descanso y estimulando. El pecado será eliminado. Satanás será atado. Y, lo mejor de todo, será un descanso eterno. Esta escrito: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Cor. 4:17,18).

e. Cuente y compare los placeres del pecado y la felicidad del Servicio a Dios, si usted es un cristiano de corazón verdadero y santo. Los placeres que el hombre mundano se da a sí mismo por sus propios medios son vanos, irreales e insatisfactorios. Ellos son como fuego de espinas, chispeantes y crujientes por unos pocos minutos pero que luego se sofocan para siempre. La felicidad que Cristo da a su Pueblo es algo sólido, duradero y sustancial. No depende de la salud o las circunstancias. Nunca abandona al hombre, ni aún en su muerte. Concluye en la corona de gloria que no se desvanece. Está escrito: “Que la alegría de los hipócritas es breve.” “Porque la risa del necio es como el estrépito de los espinos debajo de la olla” (Job 20:5, Ecl 7:6). También está escrito: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn 14:27).

f. Cuente y compare los problemas que la verdadera cristianidad conlleva y los problemas que se almacenan para los malvados más allá de la tumba. Conceda por un momento que la lectura de la Biblia, orar, arrepentirse, creer y vivir santamente requiere dolor y abnegación. Todo esto es nada comparado a la ira que vendrá que está almacenada por los impenitentes y no creyentes. Un solo día en el infierno será peor que una vida entera llevando la cruz. El “gusano que nunca muere y el fuego que no se sofoca” son cosas que sobrepasan el poder humano de concebir o describir completamente. Esta escrito: “Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes a lo largo de tu vida, y de la misma forma Lázaro, males; pero ahora él es consolado y tú atormentado”. (Luc 16:25).

g. Cuente y compare el número de aquellos quienes se vuelven de sus pecados y del mundo y que sirven a Cristo, y el número de aquellos que abandonan a Cristo y retornan al mundo. En un lado usted encontrará miles; en el otro, ninguno. Multitudes están cada año saliendo del camino ancho y entrando al angosto. Ninguno que realmente entra al camino angosto se cansa de él y retorna al ancho. Las huellas en el camino de bajada se ven menudo saliéndose de éste. Las huellas en el camino al cielo son de una vía. Está escrito: “El camino de los impíos es como la oscuridad”. “El camino de los transgresores es duro” (Prov. 4:19, 13:15). Pero está también escrito: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”. (Prov. 4:18)

Sumas como estas, sin duda, no se hacen regularmente en forma correcta. Estoy bien apercibido de que no pocos están siempre “vacilando entre dos opiniones”. No pueden decidirse de cuan valioso es servir a Cristo. Las pérdidas y ganancias, las ventajas y desventajas, las penas y las alegrías, las ayudas y los obstáculos a ellos les parece que están balanceadas y no pueden decidirse por Dios. Ellos no pueden hacer esta gran suma correctamente. Ellos no pueden obtener el resultado tan claro como debe ser. Ellos no cuentan bien.

¿Pero por qué ellos yerran tan grandemente? No tienen fe. Pablo nos aconseja de cómo llegar a la conclusión correcta en lo que se refiere a nuestras almas en Hebreros 11, revelando el poderoso principio que opera en los negocios cuando hacemos la cuenta. Ese es el mismo principio que Noé entendió y que yo aclararé ahora.

¿Cómo fue que Noé perseveró en construir el arca? Permaneció solo en medio de un mundo de pecadores y no creyentes. Tuvo que soportar el desdeño, que lo ridiculizaran y las mofas. ¿Qué era lo que mantenía su brazo y lo hizo trabajar pacientemente y encararlo todo? Fue su fe. El creyó en la ira por venir. El creyó que no había seguridad alguna, excepto en el arca que él estaba preparando. Creyendo, no dio crédito a la opinión del mundo. El consideró el costo por la fe y no tuvo dudas que construir el arca era ganancia.

¿Cómo fue que Moisés abandonó los placeres de la casa de Faraón y rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón? ¿Cómo fue que dejó su todo por gente despreciada como los Hebreos y arriesgó todo en este mundo por llevar adelante el gran trabajo de su liberación de la esclavitud? En el sentido práctico “estaba perdiendo todo a cambio de nada”. ¿Qué lo movió? Fue su fe. Creyó que la “compensación del premio” era mayor que todos los honores en Egipto. Consideró el costo por fe, viendo a “Aquel es invisible”, y fue persuadido que abandonar Egipto e ir hacia el desierto era ganancia.

¿Cómo fue que Saulo, el fariseo, pudo decidirse a ser un cristiano? El costo y el sacrificio del cambio eran temerosamente grandes. El abandonó todas sus brillantes posibilidades entre su propia gente. Se puso a sí mismo, en lugar de obtener el favor de los hombres, en ser un hombre odiado, considerado enemigo y perseguido aún hasta la muerte. ¿Qué fue lo que lo posibilitó a enfrentar todo esto? Fue su fe. El creyó que Jesús, quien lo encontró en el camino a Damasco, podría darle cien veces más de lo que debía abandonar y, en el mundo por venir, una vida eterna. Por fe consideró el costo y vio claramente el lado en que la balanza se inclinaba. El creyó firmemente que llevar la cruz de Cristo era ganancia.

Señalemos bien estas cosas. La fe que hizo a Noé, Moisés y Pablo hacer lo que ellos hicieron, esa fe es el gran secreto de llegar a la conclusión correcta cuando hablamos de nuestras almas. Esa misma fe debe ser nuestra ayudadora y rápida calculadora cuando nos sentemos a considerar el costo de ser un verdadero cristiano, es la misma fe con que pedimos “Danos más gracia”. Armados con esa fe pondremos las cosas en su verdadero lugar. Llenos de fe, ni agregaremos nada a la cruz ni sacaremos nada de la corona. Nuestras conclusiones serán todas correctas. Nuestra suma final no tendrá errores.

1. Hagamos ahora una pregunta seria: ¿Cuánto le cuesta a usted su cristianidad? Es muy probable que no le cueste nada. Es probable que no le cueste problemas, tiempo, pensamientos, cuidado, dolor, lectura, oraciones, abnegación, conflictos, trabajo, ninguna obra. Ahora note lo que digo: Tal religión nunca salvará su alma. Nunca le dará paz mientras viva ni esperanza mientras muera. No lo sustentará en el día de la aflicción, no lo alegrará en la hora de la muerte. Una religión que no cuesta nada no vale nada. Despierte antes de que sea demasiado tarde. Despierte y arrepiéntase. Despierte y conviertase. Despierte y crea. Despierte y ore. No descanse hasta que pueda dar una respuesta satisfactoria a mi pregunta: ¿Cuánto le cuesta?

Piense, si usted desea motivos conmovedores para servir a Dios, en lo que cuesta entregarle salvación a su alma. Piense como el Hijo de Dios dejó el cielo y se volvió Hombre, sufrió en la cruz y permaneció en la tumba para pagar su deuda con Dios y trabajar por su completa redención. Piense en todo esto y aprenda que no es materia simple poseer un alma inmortal. Vale la pena hacerse problemas por el alma de uno.

Ah, hombre y mujer floja, hemos llegado realmente a esto. ¿Usted se perderá el cielo por no hacerse problemas? ¿Está realmente determinado a un naufragio sólo por el simple disgusto del esfuerzo? Fuera con el pensamiento vano y cobarde. Levántese sea un hombre / mujer. Dígase a usted mismo “Cualquiera sea el costo, yo, me esforzaré por entrar por la puerta estrecha”. Mire a la cruz de Cristo y tome nuevo coraje. Mire la muerte, el juicio y la eternidad y sea serio. Ser un cristiano puede costar mucho pero puede estar seguro que paga.

Si algún lector de este mensaje realmente siente que ha considerado el costo y ha tomado su cruz, lo conmino a perseverar y continuar. Me atrevo a decirles que aun cuando a menudo sientan su corazón débil y sean profundamente tentados a abandonar en desesperación; cuando sus enemigos parecen ser muchos, sus pecados arremetan fuerte; sus amigos sean tan pocos, el camino tan empinado y angosto, y ustedes puedan saber apenas qué hacer, les digo, perseveren y continúen.

El tiempo es breve. Unos pocos años más vigilando y orando, unos pocos más zarandeos en el mar de este mundo, un poco de muertes y cambios, un poco más de inviernos y veranos y todo acabará. Habremos peleado nuestra última batalla y no necesitaremos pelear más.

La presencia y compañía de Cristo nos compensará por todo lo que sufrimos aquí abajo. Cuando veamos cómo hemos sido vistos y miremos atrás el viaje de la vida, nos asombraremos de nuestra propia debilidad de corazón. Nos maravillaremos de cuánto hicimos por nuestra cruz y de lo poco que pensamos en nuestra corona. Nos maravillaremos que al considerar el costo no podríamos haber dudado de cual lado la balanza ganadora se inclina. Tomemos coraje. No estamos lejos de casa. Puede costar mucho ser un verdadero cristiano y un hombre consistentemente santo, pero paga.

Fuente original

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31 mayo 2011

Tu Dios es Soberano

I.- INTRODUCCIÓN: En los versículos del 20 hasta el 24 Jesús ha estado reconviniendo, amonestando y profetizando contra varias ciudades. Tales ciudades, siendo parte de la nación de Israel, no se arrepintieron de sus pecados a pesar de las señales y obras de poder que Dios hizo en ellas; sin embargo, ciudades gentiles Dios las usó de ejemplo para hacerles ver que las tales eran más receptivas a las cosas divinas.

Luego de estas amonestaciones, Jesús entra a una parte más refrescante pero llena de una gran enseñanza, de una gran riqueza doctrinal. Veamos los versículos del 25 hasta el 30. Aquí podemos ver la soberanía de Dios actuando en la revelación del evangelio, en la revelación de Sí mismo y en el descanso del cristiano.

El término Soberanía de Dios significa: su absoluta independencia para hacer lo que le satisface y su total control sobre las acciones de todas sus criaturas.

II.- DESARROLLO

1.- En la revelación del evangelio: (vs. 25,26) El evangelio es de una naturaleza tal, que aun su comprensión depende de Dios.

i. No depende del nivel intelectual: (v. 25) El sabio y el entendido, de manera natural no lo pueden entender. No importa que sea rabino, teólogo, seminarista, físico, químico, etc., el evangelio escapa a su entendimiento y por eso hacen películas, libros, canciones, predicaciones, etc. con torceduras, burlas y un total desvío del sentido real del texto bíblico.

Note que Dios es quien ha obrado para que el sabio y el entendido no entiendan: porque escondiste estas cosas...

ii. No depende de la edad: (v. 25) El niño, por su corto conocimiento y su corta experiencia de vida, no está impedido de entender el plan de salvación. No importa el grado de inmadurez de la persona.

Así como la comprensión del evangelio no depende del nivel de estudios de la persona, tampoco depende de la edad. Dios en su soberanía es quien decide revelar, dar a conocer el significado del evangelio: ...y las revelaste a los niños. (Mateo 21:15,16)

No se pueden esgrimir excusas por la edad, pero tampoco vanagloriarse del nivel intelectual.

El versículo 26 sella la idea que hemos desarrollado: Sí, Padre, porque así te agradó. A Dios le pareció bien y le agradó, le satisfizo que no hubiera desequilibrio ni ventajas injustas a la hora de alguien comprender y entender las buenas nuevas de salvación.

2.- En la revelación de Sí mismo: (v. 27)

No sólo es imposible para el ser humano entender el plan de salvación apelando a su intelectualidad y/o desarrollo cronológico, también le es imposible de manera natural conocer y entender a Dios mismo, su persona.

Sólo el hijo, por compartir su misma naturaleza, conoce al Padre de manera íntima y profunda. (Juan 10:30;

Cualquier persona que deseé conocer al Padre de manera personal e íntima, debe hacerlo por medio del Hijo. Pero es el Hijo quien decide: “a quien el Hijo lo quiera revelar.” Todo esto lo hace por medio del Espíritu Santo (Juan 15:26).

3.- En el descanso del cristiano: (vs. 28-30)

a. La invitación: (v. 28) Cristo en su soberanía hace un llamado que se extiende a todos, Venid a mí; esto nos recuerda el amoroso llamado de un Padre cuando el hijo comienza a caminar o cuando el hijo necesita de su amoroso contacto. Es una fuerte súplica sobre la voluntad de los otros. Expresa el deseo y el compasivo corazón del Salvador y su súplica para que la gente venga a Él como un descanso de su opresión. Es una llamada a volverse de cualquier cosa de la que al presente este dependiendo y depender de Él.

Pero este llamado sólo lo apreciarán y aceptarán los que cumplen dos condiciones:

i. Trabajados: (kopiao) Significa “trabajar, agotarse, gastar gran esfuerzo en un trabajo duro y desagradable,” “cansarse, exhausto; trabajar al punto de quedar exhausto” Esta en el tiempo presente continuo, e indudablemente describe los esfuerzos sin fruto del hombre de tratar con su pecado, su culpa, y su miseria personal por medio de alguna forma de legalismo religioso, o por cualquier método o estrategia humana con la que él trata de tratar con el vació y las frustraciones de su alma (Col. 2:16-23)

ii. Cargados: (phortizo) Significa “colocar una carga sobre; cargar como cuando se coloca una carga en el lomo de un buey. Entonces vino a significar “oprimidos por cargas legales.” Compare los siguientes versículos de Lucas 11:46.

El tiempo de la oración llama nuestra atención al hecho de que tenemos resultados permanentes, la opresiva carga sobre las espaldas de los hombres. El Salvador nos muestra a todos bajo el pecado, su culpa, y su muerte, y de este modo también, la carga y la frustración de cualquier solución por medio de la cual los hombres buscan negociar con su pecado y su vacío sin Cristo.

b. El resultado: Cristo promete que Él los hará descansar. (anapauo) Significa “refrescar, descansar,” pero también “dejar de trabajar.”

Esto sólo es posible viniendo a Cristo y reconociendo la persona su real condición espiritual y moral. Sin Cristo y ocultando o negando la propia miseria en que se vive no es posible el descanso. Únicamente una persona agotada y agobiada busca el descanso.

c. La paradoja: (v. 29) La última parte de este versículo ratifica y reafirma lo que ya se ha dicho sobre el descanso en el versículo anterior.

Pero aquí aparece la paradoja. Una paradoja es: Idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas. / Figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción.

El verdadero descanso del cristiano está en llevar el yugo de Cristo: “Llevad mi yugo sobre vosotros...” Cristo te quita el trabajo y las cargas del pecado, pero pone en ti su yugo. La expresión hace referencia al artilugio de madera colocado en el cuello de los bueyes para guiarlos o para amarrar en ellos las cargas.

El yugo da la idea de sometimiento, de dependencia, de dejarse guiar por Cristo. Así lo podemos comparar con la cruz (Mateo 10:38).

Note la expresión “aprended de mí” que da la idea de “discípulo”. Significa “aprender por investigación, pero también por el uso y por la practica, para adquirir el hábito de, estar acostumbrado a, apropiarse por uno mismo menos por instrucción que por la experiencia y la practica.” La idea clave es adquirir una costumbre o un habito a través de la practica.

Todo eso lo contiene la idea de tomar el yugo y la cruz. Cristo no dijo que la vida cristiana sería una vida de vivir a las anchas, echándose fresco.

d. El amo: (v. 29) Cristo nos dice aquí que podemos tomar su yugo con toda confianza porque “soy manso y humilde de corazón.” Él nos dice: No teman mi yugo porque no soy como sus anteriores amos. Soy apacible y humilde, compasivo y preocupado por ustedes. Ustedes sufren ahora porque sus amos presentes (los sistemas del mundo, Satanás, y su propia naturaleza pecadora) son arrogantes, orgullosos y dominantes.

A diferencia de Satanás, el mundo y la carne, Cristo nos da un yugo fácil y una carga ligera (v. 30). Muchos amos maltratan a sus bueyes, les ponen pesados yugos que les raspan el cuello y producen llagas, los lastiman; pero también les colocan pesadas cargas que los fatigan y les hacen doblar las rodillas y caer.

i. Fácil (chrestos) Viene de un verbo que significa “provechoso, manejable, útil, aquel que llena una necesidad y lo hace bien.” En otras palabras, Cristo nos da un yugo hecho a la medida, que no nos lastima y que nos permite llevar su carga de manera ligera.

ii. Ligero (elaphros) “ligero de peso, ágil, no gravoso, o dominante.”

III.- CONCLUSIÓN: Estos versículos nos hablan de la soberanía de Dios, que Él es quien controla y decide a quién le da entendimiento de su evangelio, de su plan de salvación; también en su soberanía Dios decide a quién le da el poder de conocerlo como persona por medio de Cristo.

Su soberanía también hace posible que podamos ir a Él con todas nuestras cargas, Él nos llama por medio de Cristo, nos da descanso de la opresión de Satanás, el pecado, el mundo y nuestra naturaleza pecaminosa y miserable.

Pero en su soberanía Dios ha decidido que debemos tomar el yugo de Cristo para que verdaderamente estemos descargados, frescos y con vitalidad espiritual. En Cristo, el Padre nos quita el yugo que nos lleva a la condenación eterna y nos da el yugo de Cristo que nos dirige, es fácil y ligero.

IV.- APLICACIÓN:

Crees que Dios es soberano y que lo controla todo?

Te ha dado Dios entendimiento y comprensión de su evangelio?

Conoces a Dios personalmente por medio de Cristo?

Cristo ha quitado el yugo del pecado de sobre ti?

Estás descansando en Cristo?

Has venido a Cristo y tomado su yugo fácil y ligero?

Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es No, entonces tienes que arrepentirte y convertirte. Debes entregar tu vida a Cristo Jesús en este momento.

Predicador: José Amado Silvestre M.

Bibliografía:

La Biblia de Estudio MacArthur

La Llamada al Discipulado: Una Invitación a Descansar (Mateo 11:28-30) por J. Hampton Keathley III

Texto Bíblico de amen-amen.net

Texto Bíblico de biblegateway.com

Diccionario de la Real Academia Española

Confiando en Dios aunque la vida duela (Jerry Bridges, Editorial CLC)

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¡No demos por sentado el evangelio!

Aquellos que están familiarizados con las epístolas de Pablo, se habrán dado cuenta que normalmente comienzan con el remitente, los destinatarios y unas palabras de salutación; para luego expresar  su gratitud a Dios por lo que Él está haciendo en las distintas iglesias.

Pero eso no es lo que encontramos en la carta escrita a los Gálatas. En vez de expresar encomio y gratitud, Pablo inicia esta epístola con una fuerte reprensión:

“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema” (Gal. 1:6-9).

Estos creyentes de Galacia se estaban colocando a sí mismos en una situación en extremo por peligrosa, al prestar oídos a diferentes doctrinas que tergiversaban el corazón del evangelio.

Exponiendo este pasaje, dice Calvino: “Hay un solo evangelio puro, como hay también un solo Jesucristo sobre el cual ese evangelio ha sido fundado… Si procuramos añadir cualquier cosa a esa simiente pura que hemos recibido de nuestro Señor Jesucristo, estamos destruyendo aquello que Dios ha establecido”.

Y más adelante añade: “Hay tesoros inestimables contenidos en el evangelio. Dios es reconciliado con el hombre; las puertas de los cielos son abiertas para nosotros; nuestro Señor Jesucristo nos es dado como nuestra herencia; somos hechos partícipes de todos los buenos dones que Él ha derramado sobre nosotros; y somos asegurados de nuestra salvación eterna”.

Todo eso, únicamente por medio del evangelio. Por eso Calvino continúa diciendo: “Sería mejor que todo el mundo pereciera y fuera consumido, (y no) que este evangelio sea pervertido”.

Al igual que el apóstol Pablo en el primer siglo, Calvino está plenamente consciente del peligro que encierra cualquier distorsión del evangelio.

Hace algunos años alguien provocó un daño enorme al adulterar con cianuro algunas cápsulas de un calmante. Pero el peligro de abrazar un evangelio adulterado es infinitamente mayor, porque lo que está juego aquí es la gloria de Cristo y el destino eterno de nuestras almas.

No se puede ser demasiado enfático cuando lo que está en juego es la pureza del evangelio; de ahí las palabras tan duras que Pablo pronuncia en los vers. 8-9: “Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”.

Ni el arcángel Gabriel en persona tendría derecho a predicar un evangelio diferente de aquel que Cristo nos entregó por medio de Sus apóstoles.

Y ¿cuál es la esencia de ese mensaje que debemos proclamar y defender? En Gal. 2:15-16 el mismo Pablo nos da la respuesta: “Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado”.

Algo es evidente en esto que Pablo dice aquí, y es que el mensaje del evangelio gira en torno a la doctrina de la justificación por la fe. Si nos extraviamos en ese punto del camino, inevitablemente perderemos el rumbo.

Por eso no es extraño que el diablo arremeta con tanta saña contra ese aspecto del evangelio. Así fue en el primer siglo de la era cristiana, y así continúa haciéndolo en el día de hoy. No son pocos los púlpitos que han sustituido el mensaje del evangelio por una especie de religión de auto ayuda que tiene más de terapia sicológica que de cristianismo.

Y eso no es algo que ocurre de la noche a la mañana. Alguien decía que el proceso a través del cual las iglesias pierden el evangelio usualmente ocurre en cuatro generaciones: La primera generación recibe y acepta el mensaje; la segunda generación lo da por sentado; la tercera generación lo confunde; y la cuarta generación lo pierde.

De manera que el punto crítico ocurre con esa segunda generación que da por sentado el evangelio, tal vez porque piensan que el evangelio es el ABC de la vida cristiana, el cual debemos dejar atrás luego de la conversión, para avanzar hacia doctrinas más profundas.

Pero como bien señala Tim Keller, el evangelio no es el ABC del cristianismo, sino su A hasta la Z. No podremos crecer y madurar en nuestras vidas cristianas a menos que tengamos un claro entendimiento del evangelio y nos apropiemos de él cada día por medio de la fe.

© Por Sugel Michelén. Todo Pensamiento Cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

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Huye de la carne

I.- INTRODUCCIÓN: La epístola a los Gálatas se dirige a una iglesia que se había apartado del verdadero evangelio de Jesús a un evangelio inventado por los hombres (1:6,7).

Los gálatas habían dejado de confiar en la obra que hace internamente el Espíritu Santo para confiar en las obras de la Ley (3:1-5).

Habían sido libertados de la esclavitud del pecado, de la Ley y del querer salvarse por obras, pero habían regresado a la esclavitud espiritual de la que habían huido (4:4-7).

Al parecer la iglesia en Galacia había mal interpretado lo que es la libertad cristiana y la usaban para vivir como bien les parecía y además, parece que habían entrado en conflictos personales producto de tal situación (5:13-15).

En los versículos a partir del 5:16 el apóstol Pablo, inspirado por Dios, inicia un análisis comparativo de lo que es vivir en la carne (el viejo hombre, la naturaleza caída, depravada y malvada) y lo que es vivir por el Espíritu Santo. Veamos tal comparación:

II.- DESARROLLO:

1.- Andar en el Espíritu y no en la Carne: (5:16) El cristiano verdadero tiene el Espíritu Santo morando en su interior y da la capacidad para vivir de manera agradable a Dios, en obediencia a Él.

La palabra andad indica un estilo de vida habitual, progreso y crecimiento (Romanos 8:14; Efesios 5:18)

El versículo 16 también dice que no debemos satisfacer, complacer, dar gusto a los deseos de la carne, no debemos dar gusto a los deseos de la carne. Carne aquí se refiere a la naturaleza pecaminosa y abarca el cuerpo, la mente, la voluntad y las emociones porque están sujetas por igual al pecado (Romanos 8:1,12,13).

2.- Existe una batalla interna en el creyente: (5:17) Hay una batalla constante entre lo que desea la Carne y lo que desea el Espíritu Santo (Romanos 7:14-24).

Nunca habrá acuerdo y concesiones entre uno y otro, son totalmente contrarios. No debemos engañarnos pensando que podemos sacar bandera blanca y que la carne la aceptará, no creen en treguas y amnistías; cada uno busca destruir al otro.

La oposición es necesaria porque de lo contrario el cristiano, motivado por la carne, se vería empujado y movido a conductas y actitudes pecaminosas: “para que no hagáis lo que quisiéreis”. Uno produce muerte y el otro la vida (Romanos 8:13).

3.- Condición excluyente: (5:18) Todo el que es guiado, conducido por el Espíritu Santo no está bajo la ley, está bajo la gracia de Dios (Gálatas 3:10-13).

Por deducción, los que guardan la ley y quieren vivir conforme a ella, aun están bajo su maldición y por lo tanto no son salvos. Confían en lo que la carne puede lograr y no en el poder de Dios, no entienden el propósito de la Ley (Gálatas 3:23-27). Quizás usted sea uno de ellos sin pensar que sigue la Ley, pero al querer obrar para conseguir el favor de Dios se convierte de hecho en un seguidor de la Ley.

Un ayo era un sirviente que se encargaba de llevar el hijo del amo, mientras era niño, a la escuela y asegurarse que llegara a salvo y lo esperaba para regresarlo a la casa. No permitía que el niño se desviara hacia otro lugar. Eso hace la ley, llevarnos a Cristo al reconocer nuestra imposibilidad de cumplirla y salvarnos por nuestras fuerzas y medios.

4.- Lo que obra la carne: (5:19-21) Lo primero es que dice “manifiestas” que significa que son evidentes, palpables. Se manifiesta de maneras obvias y definidas.

Aquellos que quieren confiar en la Ley y en sus esfuerzos propios, creyendo un evangelio hedonista y humanista, deben darse cuenta que la carne siempre producirá lo mismo. No toda persona presenta los mismos pecados, no todos estos pecados estarán en una sola persona y la lista que presenta Pablo aquí no es la única (Romanos 1:24-32; 1 Corintios 6:9,10). Note que hay pecados que se repiten en las diferentes listas.

Las obras de la Ley que se presentan en 6:19-21 se pueden dividir en tres áreas: sexuales, espirituales y relaciones humanas.

i.- Lo sexual:

a. Adulterio: Relación sexual con una persona que no es su esposo o esposa.

b. Fornicación: Toda actividad sexual ilícita y contraria a la moral divina. Incluye adulterio, sexo fuera del matrimonio, homosexualidad, bestialidad, incesto, prostitución, pedofilia, etc. (Hebreos 13:4)

c. Inmundicia: Suciedad física o espiritual. Impureza. (Efesios 4:19; Col. 3:5; 1 Tes. 4:7)

d. Lascivia: Toda conducta excesiva o falta de moderación, dar rienda suelta a las pasiones sexuales más bajas.

Hermanos, los pecados sexuales están carcomiendo las iglesias evangélicas: matrimonios que aun permanecen juntos por la vergüenza o por los hijos pero que el adulterio hace tiempo que los tiene desechos; fornicación entre los jóvenes y los adultos de manera descarada sin que las iglesias resuelvan el problema; lascivia de tal manera que algunos sólo están esperando que una niña crezca para desgraciarla, viejos en las iglesias molestando a las jovencitas con reclamos hasta ridículos, falta de moderación al vestir y al hablar. Hay problemas aun en la forma como algunos miran a las hermanas y viceversa.

La mayoría de las iglesias están improductivas, sin crecimiento y en proceso de destrucción que sólo pasa por desapercibido a los que están envueltos en tales prácticas sexuales o son incrédulos. Falta discernimiento.

ii.- Lo espiritual:

a. Idolatría: (5:20) Poner algo en el lugar que le corresponde a Dios. Dar a una persona, animal o cosa la adoración, alabanza, servicio o gloria que sólo pertenece a Dios. Los ídolos pueden ser materiales o en el corazón.

b. Hechicerías: Viene de la palabra griega pharmakeia de la que se deriva la palabra farmacia. Su uso se refiere a drogas que alteran la mente, la práctica del ocultismo, la brujería y la magia. Los que usaban tales drogas hacían invocaciones para impresionar al paciente y supuestamente protegerlo de los demonios. Muchas iglesias hoy usan prácticas que rondan el ocultismo y la brujería.

c. Disensiones: (5:20up) Discordia. Es como poner un dique para dividir, una pared. Es la inclinación a crear grupos que dividen la iglesia. El propósito no es el crecimiento, sino apoyarse unos a otros en sus ideas personales. Dios las permite con un gran propósito (1 Corintios 11:19).

d. Herejías: Que toma el lugar del sometimiento al poder de la verdad y crea sectas. Mentiras religiosas de fabricación humana y demoníaca que conducen a divisiones y partidismos (2 Pedro 2:1). Destructoras se usa para referirse a la condenación eterna y definitiva. Es trágico cuando una iglesia trata como virtud la tolerancia de enseñanzas e idea ajenas a la Biblia en nombre “del amor y la verdad” (2 Tesalonicenses 3:14; Tito 3:9-11).

iii.- Las Relaciones Humanas:

a. Enemistades: (5:20) Hostilidad hacia alguien. Los que quieren agradar a la carne, los que quieren vivir según la Ley y los que se apoyan en su propia opinión tienden a enemistarse con los que les amonestan y corrigen.

b. Pleitos: Es un ánimo inclinado a la guerra, belicosidad. Rivalidad, riña. Provienen de la condición interna del corazón (Santiago 4:1).

c. Celos: Resentimiento odioso hacia los demás. Deseo de poseer lo de otro. Es un compañero del egoísmo (1 Cor. 3:3; Stgo. 3:14)

d. Iras: Explosiones súbitas e incontroladas de hostilidad. Respirar fuerte indignado interiormente. Resentimiento y rechazo profundos en el interior contra algo o alguien (Santiago 1:20).

e. Contiendas: Ambición egoísta. Intriga. Actitud que produce divisiones, rivalidades y sectarismos. Es el orgullo que lleva a las personas a coaccionar y hacer las cosas a su manera. (Filipenses 2:3)

f. Envidias: (5:21) La envidia es celo y codicia del bien ajeno, no para poseerlo, sino para que el otro no lo tenga. El envidioso se siente mal cuando ve el progreso de los demás. Desea el bienestar del otro pero no en base a la disciplina del otro.

g. Homicidios: Asesinatos, muertes. El odio es la semilla que conduce al homicidio. Para Dios la actitud es igual al acto con respecto al homicidio, por lo tanto el que odia o aborrece es un homicida (1 Juan 3:15).

h. Borracheras: Desenfreno en el consumo de bebidas embriagantes de manera continua. Intoxicación. (Romanos 13:13)

i. Orgías: Conducta revoltosa, escandalosa y desenfrenada. En ocasiones se relaciona con cultos paganos. Puede ser un derivado de la embriaguez y borrachera. Muchas veces implica actos sexuales en grupo.

Note la expresión cosas “semejantes a estas”. La lista no es exhaustiva, existen otros pecados de la misma calaña que estos y que son también producto del andar en la carne.

También es interesante que noten que dice la Biblia “que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”. Los que de manera continua y habitual y cuyo carácter básico se define por la práctica de estos pecados sin interrupción ni arrepentimiento, no pueden pertenecer a Dios.

No pertenecen al reino y señorío de Cristo en el corazón de los que creen en Él, sino que tampoco tendrán herencia en el reino eterno de Dios cuando sea establecido de manera visible.

III.- CONCLUSIÓN: Vimos hasta que punto descendió la condición espiritual de la iglesia en Galacia, que regresó a la Ley, a los rudimentos del mundo confiando en las obras; también vimos que Dios quiere que andemos en el Espíritu y no en la carne, que haya crecimiento y progreso espiritual en cada creyente; aprendimos que hay una batalla interna en el cristiano: carne vs. Espíritu; aprendimos que la carne y la Ley se excluyen mutuamente, o se es de uno o de otro y que si se es de la Ley la persona está bajo maldición; también aprendimos que el querer vivir en la carne, no apoyados en el Espíritu lo que produce son obras pecaminosas que impiden que la persona herede el reino de Dios.

IV.- APLICACIÓN: Quiero dejarte algunas interrogantes:

- Estás bajo la ley o bajo la Gracia?

- Andas en el Espíritu y se nota tu avance y crecimiento?

- Quién está ganando cada día la batalla en tu corazón?

- Eres de los que están viviendo por el Espíritu o bajo la maldición de la ley?

- Cuáles de las obras de la carne se ven en tu vida?

- Qué harás con el conocimiento que Dios te ha dado sobre estos hechos y verdades?

Predicador: José Amado Silvestre M.

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Las 7 copas de la ira de Dios

I.- INTRODUCCIÓN: En Apocalipsis aparecen varios grupos de 7 cosas que Dios usa para anunciar la ira que viene sobre la tierra: 7 Sellos, 7 Trompetas, 7 Copas (tazones). Lo que se describe con cada una de estas cosas son hechos que suceden al mismo tiempo, pero que al leer parecería que se suceden uno luego del otro; lo que sucede con un sello es al mismo tiempo que la trompeta y la copa, pero nosotros leemos en una dimensión, no podríamos entender si Dios lo describe al mismo tiempo.

En Apocalipsis 15:1 leemos de siete ángeles que tienen siete plagas postreras que son la consumación de la ira de Dios. Esta será la expresión final de su ira, todas estas siete cosas serán el cumplimiento de la ira de Dios; no inicia su ira aquí, inicia en el capítulo 6, aquí la expresa en grado sumo.

Hay que aclarar que la Iglesia ya no estará, habrá sido llevada por el Señor antes de lo narrado a partir del capítulo 6.

En 15:7 un ser viviente entrega a los siete ángeles los tazones o copas conteniendo la ira de Dios. Observe que Juan escribe inspirado por el Espíritu Santo en tiempo presente porque él estaba viendo todo como que estaba sucediendo, pero recuerde que esto es futuro para nosotros, aunque creo que no muy lejano ya.

II.- DESARROLLO:

1.- Úlcera maligna: (6:1,2) Dios hizo una advertencia en 14:9,10. No sólo sufrirán esta úlcera, luego les seguirá fuego y azufre.

2.- Destruida la vida marina: (6:3) El mar ya había sido afectado y quedaba muy poco de él, ahora lo poco que quedaba será destruido.

Hermano esto habla de una contaminación ambiental en grado mayúsculo; imagine morir toda la vida marina, la pestilencia, hambre, comercio y transporte marítimo detenido, etc.

3.- Agua dulce convertida en sangre: (6:4-7) Ya las aguas dulces habían sido afectadas en 8:11 y se habían convertido en amargas, no se podían beber. Ahora son convertidas en sangre lo que hace imposible la vida en ellas y el consumo por parte de los seres vivos, no sirven ni para reguío. La sangre tiene un olor que produce una reacción física en algunos, imagine todas las aguas convertidas en sangre.

Dios está juzgando la sangre de sus santos que los impíos derramaron (vs. 6,7; 6:9,10). Sus juicios son verdaderos y justos, Dios les da lo que se merecen.

4.- El Sol quema a los hombres: (6:8,9) Esto podrá ser con una explosión solar que lance enorme radiación sobre la tierra, enormes lenguas de fuego que calienten de manera mayor que la usual.

Podría ser que la capa de ozono termine por ser destruida por Dios. No se cuál método usará Dios, lo cierto es que el calor abrazador será tal que las personas literalmente se quemarán al exponerse directamente al Sol. Imagine el calor sofocante que habrá aun a la sombra, aun de noche. Lo cierto es hermanos que cada año hace más calor y aumentará hasta llegar a Apocalipsis 16.

Observe la maldad humana que en lugar de buscar al que tiene poder sobre las plagas, lo que hace es blasfemar, maldecir, hablar mal y no se arrepienten para darle gloria.

Imagine ese gran calor evaporando el agua convertida en sangre y todo ese olor subiendo a las narices de los seres humanos y los animales.

5.- Oscuridad en el dominio de la bestia: (6:10,11) El ataque ahora es personal contra la bestia, contra uno de los miembros de la trilogía maligna. La bestia, el anticristo y el falso profeta traen oscuridad espiritual, Dios les trae oscuridad física.

La oscuridad será tan densa que ningún artículo que ilumine servirá contra ella. Imagine dolor, llagas, sed y pestilencia en medio de la oscuridad más densa que pueda existir. Recuerden lo sucedido en Egipto cuando no quiso dejar salir a Israel (Éxodo 10:21).

Las personas tienen tanto dolor que muerden sus lenguas y aun así encuentran tiempo para blasfemar el nombre de Dios. Se mantienen fieles a la trilogía diabólica.

6.- Dios seca el río Eufrates: (6:12-16)

Desciende desde el Monte Ararat hasta el Golfo Pérsico. Es la frontera oriental de la tierra prometida por Dios a Israel. Se supone que por el calor intenso del Sol los hielos del mundo se derretirán y que el caudal de los rios aumentará, aunque a su vez el mismo calor evaporará una gran cantidad de agua; sin embargo de manera sobrenatural Dios secará el Eufrates.

Al estar seco, será utilizado por unos reyes del oriente que, inclinados por demonios enviados por la trilogía diabólica (vs. 13,14), cruzan el cauce seco y se reunen todos en Armagedón (v. 16) (Har Meguido=Monte de Meguido). Napoleón dijo que ese era el campo de batalla por excelencia debido a su ubicación y tamaño.

Será allí la reunión para la batalla final por el planeta y contra Israel, pero en verdad es el gran día del Dios Todopoderoso. Absortos en pelear contra otros seres humanos, estos reyes del oriente no se dan cuenta de que el verdadero guerrero desciende contra ellos (v. 15)

En el versículo 15 se exhorta a los creyentes durante la Tribulación a mantenerse vigilantes y firmes para no ser avergonzados. Recuerde que todo lo dicho en estos capítulos no se aplica a la Iglesia.

7.- El gran terremoto y el granizo: (6:17-21)

Aquí se escucha una voz desde el trono que dice: Hecho está (v. 17up) Dios hace unos juicios como nunca se han visto, sólo su poder evitó la destrucción total del planeta.

Dios envía un terremoto cual nunca se ha visto, enorme, mundial y no limitado a una área geográfica determinada. Nunca la humanidad ha visto un terremoto de tal magnitud (v. 18).

Este terremoto afecta a todas las ciudades de las naciones, no quedará nación y ciudad sin tocar (v. 19). No quedará monumento en pie, ni Las Vegas, ni Venecia, ni cataratas, ni el parque de Hato Mayor, ni Faro a Colón, nada quedará sin tocar.

Para mí es triste lo que dice el versículo 20: Y toda isla huyó... La Isla de Santo Domingo no aparecerá en su lugar, me imagino que ni las Antillas Mayores. Lloré cuando leí esto y al preparar esta predicación al pensar en mi país y mi pueblo.

Imagino el gran tsunami que arrasará las islas y costas de todo el planeta. Si el de Japón penetró 9 kilómetros tierra adentro y llegaron inundaciones hasta la costa oeste de los EE.UU.A, imagine con un terremoto que mueva el globo terráqueo.

Habrá un inmenso cambio geográfico, las capas tectónicas que componen la tierra se moverán de tal manera que los montes desaparecerán. No habrá el Cañón del Colorado, el Everest, etc. “...y los montes no fueron hallados” (v. 20)

Pero además de todas las plagas y de la gran destrucción geográfica, vendrá algo final: un enorme granizo de unos 34 a 40 kilogramos de peso. Imagine la destrucción de casas, seres humanos aplastados, cubiertos por el granizo. El castigo bíblico por la blasfemia es la muerte a pedradas (Levítico 24:10-16). El anticristo y los moradores de la tierra han estado blasfemando el Nombre de Dios desde el comienzo. Y ahora viene la fase del castigo. En lugar de piedras Dios envía granizo de manera sobrenatural, el enorme calor del Sol evapora las aguas y Dios las solidifica para convertirlas en granizo. ¡Oh la sabiduría de Dios!

III.- CONCLUSIÓN: Hemos visto lo que Dios tiene preparado para la humanidad al final de los tiempos en la época de la Tribulación, todo el dolor que habrá en la tierra luego de la partida de la Iglesia, toda la destrucción. Lo que describe Apocalipsis 16 no se ha visto nunca ni se verá después. Pienso que es importante que medites en lo que describe Dios allí por medio de Juan.

IV.- APLICACIÓN:

- ¿Estás seguro o segura de tu salvación?

- ¿Tienes plena seguridad de que no pasarás por la Tribulación?

- Si Cristo viene hoy por los suyos: ¿Te llevará también con Él?

- ¿Estás predicando el evangelio para que más gente se vaya con el Señor?

- Si no eres cristiano debes arrepentirte y convertirte en este momento, hoy. Debes tener plena seguridad de que tienes vida eterna. Si Cristo viene hoy y te encuentra sin arrepentir, siendo simple religioso te quedarás y pasarás por todo lo descrito en Apocalipsis.

Predicador: José Amado Silvestre Marte.

Fecha: 22 de mayo de 2011

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Verdaderos o Falsos cristianos

I.- INTRODUCCIÓN: Dios siempre ha querido que tengamos el conocimiento correcto, que sepamos distinguir entre lo bueno y lo malo, lo santo y lo profano, lo falso de lo verdadero, entre lo limpio y lo no limpio. Algo por lo que Él recriminó a los sacerdotes de Israel (Ezequiel 22:26).

En el Nuevo Testamento Jesús hizo advertencias claras sobre los falsos profetas y encontramos en las epístolas advertencias contra los falsos maestros. Antes de la Iglesia se conocía el término falsos profetas pero ya en la Iglesia encontramos la frase falsos maestros. Vamos a ver las advertencias de Jesús sobre los falsos profetas:

II.- DESARROLLO:

Al hablar de los falsos profetas debemos tomar en cuenta varias cosas: (vs. 15-20; Lucas 6:43,44)

1.- Son falsos: (v. 15) Falso es algo que no es original, no auténtico, engañoso, simulado, contrario a la verdad. No importa lo que digan o hagan, Dios no los envía ni les da mensaje. Son el producto de sus propios deseos e instrumentos de Satanás.

2.- Debemos guardarnos de ellos: (v. 15) La idea es “cuidarse del mal que nos pueden hacer, recelar y precaverse del riesgo, advertir y avisar a alguien para que se guarde del peligro que amenaza.”

El cristiano debe cuidarse, recelar, precaverse y estar advertido y avisado sobre los falsos profetas para no caer en sus trampas. Nunca debemos pensar que son inofensivos, son perjudiciales.

La expresión “lobos rapaces” nos indica que son inclinados o dados al robo, hurto o rapiña, animal de presa.

Exactamente así son los falsos profetas: inclinados al robo de almas y posesiones materiales, son aves de presa que viven de atacar a los indefensos y fáciles de atrapar, se alimentan de muertos.

3.- Se reconocen por sus frutos: (v. 16,20; Lucas 6:44) Note que son frutos, el resultado de un trabajo interno de la savia en un vegetal y que da resultados visibles. El fruto del que Dios habla es interno, el carácter (Gálatas 5:22,23).

La gente confunde fruto con obra; la obra es algo externo que hace el hombre producto de su ingenio, habilidad y capacidad natural o adquirida tratando de influenciar en lo interno.

En la creación no hay confusiones, cada planta da fruto según su especie (Génesis 1:24). El Higo produce un fruto comestible blando y dulce, pero el Abrojo es una planta que produce un fruto casi redondo con fuertes púas y que es perjudicial para los sembrados.

Las personas se dejan influenciar por lo que ven hacer a los demás y no se fijan en el carácter, en sus cualidades morales y espirituales, que se manifiestan por las actitudes que asumen al enfrentar diversas situaciones. Sin importar lo que alguien haga, su carácter indica quien es, no hay confusiones. Debemos observar el resultado de la vida de una persona, si nos muestra que el Espíritu Santo está trabajando en ella o no; es lo que sucede de adentro hacia afuera (7:17,18; Lucas 6:43).

Si la savia está dañada el fruto resultante será malo y si la savia está buena el fruto resultante será bueno. Si el Espíritu Santo no está en una persona, la persona será mala, si el Espíritu Santo está trabajando en un cristiano, el resultado será santidad, sujeción y obediencia. Si el corazón es malo todo el hombre será malo; si el corazón es bueno todo el hombre será bueno (Lucas 6:45).

4.- No son cristianos: (vs. 21-23; Lucas 13:25-27)

Sabemos que no entrarán al Reino de los Cielos por ser falsos y por lo que dice el versículo 21. La expresión Señor da la idea de que la persona a la que se dirige la palabra es el dueño, que tiene dominio, amo, que tiene potestad sobre la vida, el superior, el que tiene el control y toma las decisiones.

La idea está aclarada en Lucas 6:46 con la pregunta que el Señor hace allí: Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

Note que en ambos versículos está destacada la obediencia como una característica propia de los que verdaderamente son herederos del Reino de los Cielos (v. 21, Lucas 6:46) Note que dice que sólo entrará “el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” y en Lucas pregunta “y no hacéis lo que yo digo?”

Si no hay obediencia a Dios no importa todo lo que la persona pueda hacer o decir: (v. 22)

a.- Profetizar: Note que ellos decían hablar en el nombre de Dios y en especial lo dicen de Cristo.

b.- Echar demonios: Aun aparentarán luchar contra Satanás y sus demonios.

c.- Hacer milagros: El versículo dice muchos milagros, obras de poder. Aun los harán mencionando a Cristo, supuestamente para su honra y gloria.

d.- Asistir a cultos: (Lucas 13:26) No importa cuantos mensajes hayan escuchado, si estuvieron en una cena ofrecida a Cristo, si estuvieron en la multiplicación de los panes y los peces. Hoy diríamos que no importa a cuantos cultos hayan asistido, a cuantas conferencias o retiros, cuantas vigilias o sociales.

Ninguna de esas cosas es requisito o garantía de que la persona que las hace sea cristiana. Ellos alegarán aun que estuvieron compartiendo con Cristo; le reclamarán en el día del juicio mencionando las cosas que hicieron y dijeron (v. 22; Lucas 13:25)

Lo triste es la respuesta de Cristo:

a.- Nunca os conocí: (v. 23) No importa lo que les digan en la iglesia, lo que les prediquen algunos, Cristo no los identificará como parte de los suyos (Lucas 13:25up, 27).

b.- Serán apartados: (v. 23) Serán separados eternamente de Cristo, estarán eternamente destituidos de la presencia de Dios sin esperanza (Lucas 13:25,27)

Lo triste también es la expresión: “hacedores de maldad” y en Lucas 13:27up agrega “todos vosotros.” Dios no hace distinción, no importa quién sea, lo que haga o lo que diga, el que no vive en obediencia a Él es un hacedor de maldad.

Una persona puede hacer la cosa más grande que el ser humano considere como muestra de cristianismo: profetizar, echar fuera demonios, hacer milagros y asistir a actividades cristianas y aun así ser falso, engañoso, mentiroso, dañino.

No nos dejemos engañar por lo externo, miremos al carácter, al resultado de su vida, la vida propia cambiada, como bendice a otros, como los motiva a la obediencia a Dios y como él o ella obedecen.

III.- CONCLUSIÓN:

No te dejes engañar por la apariencia y ten mucho cuidado de tu propia vida y de las personas a quienes sigues, de quienes te llevas, de lo que ves y escuchas. Desde los inicios mismos de la Iglesia de Cristo han entrado en ella lobos rapaces, carroñeros, que quieren hacer presa de ti y robarte.

No importa cuanto predique alguien, si asiste a los cultos, si va a retiros y conferencias, si memoriza mucho, si hace obras grandes y de poder, si tiene ministerios maravillosos, si ora mucho o lo que sea que diga y haga.

Dios quiere personas que le obedezcan y hagan su voluntad sin discutir, sin rebeldía, que no vivan de las apariencias mientras ellos mismos van al infierno.

IV.- APLICACIÓN:

De verdad eres cristiano o cristiana?

Es Dios tu Señor o vives según tu voluntad y capricho?

Cuando debes tomar una decisión: cuál es tu guía?

Lo que haces está de acuerdo con el carácter de un verdadero cristiano?

Cuando tienes un conflicto con otra persona: muestras que haces la voluntad de Dios o la tuya?

Cuando ves u oyes un predicador: lo evalúas a la luz de la verdad o no te importa?

Predicador: José Amado Silvestre Marte

08 de Mayo de 2011

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11 abril 2011

Trayectoria de un pueblo necio y rebelde

I.- INTRODUCCIÓN:

Los judíos habían sido conquistados por los caldeos o babilonios al mando del rey Nabucodonosor, quien había dejado a algunos para que gobernaran la tierra y rindieran cuentas al rey babilonio. En el capítulo 41 vemos un enfrentamiento entre los fieles a Babilonia y un grupo que era contrario; al final el grupo fiel a Babilonia es asesinado y los conspiradores, por temor, desean pasarse a Egipto y buscar refugio allí. Egipto es símbolo del mundo y de la falsa seguridad, de la falta de confianza en Dios.

Antes de tomar una decisión, ese grupo conspirador hace algo que parece bueno, pero que al examinarlo en las escrituras notamos que no es lo que parece:

II.- DESARROLLO:

1.- El pueblo busca al profeta por dirección de Dios: (42:1-6)

a.- Piden oración: v. 2

b.- Buscan dirección divina: v. 3

c.- El profeta les promete orar por ellos y hablar todo el consejo de Dios: v. 4

d.- Se comprometen a obedecer sin reservas: vs. 5,6

2.- Dios les da dirección: (vs. 7-18)

Jeremías no habló lo que quiso o le pareció bien, él esperó Palabra de Dios (v. 7)

a.- Dios les dice que se queden en su tierra y no teman al rey de Babilonia pues Jehová los protegerá.

b.- Ellos no entendían que el mal les había venido precisamente por poner su seguridad fuera de Jehová, la buscaban en las cosas materiales y del mundo (v. 14).

c.- Dios les dice que si le desobedecen y van a Egipto perecerán por la espada que temen, serán castigados. El mal siempre alcanza a los que desobedecen a Dios.

3.- La omnisciencia de Dios y la actitud del pueblo: (vs. 19-22)

a.- El mandato reafirmado: v. 19

b.- La hipocresía señalada: v. 20,21

Por su omnisciencia Dios conoce lo que hay en el corazón de ellos, sabe que no le obedecerán, harán lo que sus corazones le dicten.

Note la expresión “hicisteis errar vuestras almas” la cual denota que a Dios no lo estaban engañando, se engañaban a sí mismos.

c.- El castigo anunciado: v. 22

4.- Rebeldía de los judíos: (43:1-4)

a.- Se rebelan contra el varón de Dios: vs. 1,2

Vea la expresión “soberbios” que denota el orgullo que habita en los desobedientes.

Ahora Jeremías para ellos ya no habla enviado por Dios y ya no es un hombre íntegro, diferente a la actitud mostrada en 42:2,6.

b.- Comienzan a acusar a otros de querer el mal para el pueblo: v. 3

Lamentable que no ven que el mal les viene precisamente por su soberbia y ceguera, lo cual es una característica del que no quiere escuchar la voz de Dios.

c.- No obedecen a la voz de Jehová: v. 4

Hacen exactamente lo que Dios en su omnisciencia había adelantado en 42:21.

5.- Consuman el pecado: (vs. 5-7)

No sólo los conspiradores y jefes del pueblo desobedecieron, sino que obligaron al mismo Jeremías y a su escribiente a ir con ellos a Egipto (v. 7up)

Además de ir a Egipto (símbolo del mundo), avanzaron dentro de él.

6.- Jehová da profecía a Jeremías: (vs. 8-13)

Dios les anuncia que ese del que huyen buscando seguridad en Egipto, no sólo los alcanzará allí, también conquistará a Egipto, pondrá su trono en él y lo destruirá.

Los judíos no habían entendido que Nabucodonosor es instrumento en las manos de Dios para castigarles por sus desobediencias (v. 10)

7.- Jehová recuerda por qué destruyó Judá: (44:1-6)

Es bueno notar como ya los judíos habían avanzado más adentro de Egipto: v. 1

a.- Destruyó su tierra natal por su idolatría: vs. 2,3

b.- Les advirtió con los profetas pero no obedecieron y fueron destruidos: vs. 4-6

8.- El remanente que huyó a Egipto hace las mismas maldades que sus padres: (vs. 7-14)

a.- Hacen mal contra ellos mismos para ser destruidos por sus idolatrías: vs. 7,8

Dios les advierte que serán destruidos y serían por maldición y oprobio a todas las naciones de la tierra. Al parecer habían olvidado el pecado de sus reyes y sus mujeres (v.9).

b.- No cambiaban de actitud: No se han humillado, no tienen temor, no han caminado en la Palabra de Dios (v. 10)

c.- Dios dice todo el castigo que vendrá sobre ellos: vs. 11-14

9.- El pueblo vuelve a rebelarse contra Dios: (vs. 15-19)

a.- Se niegan a oír la Palabra de Dios dada por el profeta: vs. 15,16

b.- Afirman que seguirán en sus idolatrías por el favor de parte del ídolo: vs. 17, 18

De manera impía atribuyen las bendiciones de Dios al ídolo. No ven que sus calamidades les vienen como castigo de Dios para que se vuelvan a Él. En su ignorancia pecaminosa el ser humano atribuye al ídolo ciego, sordo, mudo y muerto lo que Dios en su misericordia provee.

c.- Las mujeres acusan de complicidad a sus maridos, quienes como cabeza debieron haber detenido la práctica pecaminosa: v. 19

10.- Dios les habla de su paciencia frente a su pecado: (vs. 20-23)

Fue por su paciencia que Él no los destruyó antes, sino que esperó y les habló para que abandonarán su idolatría, pero su santidad exige castigo frente a sus abominaciones (v. 22).

11.- Por sus palabras y hechos serán castigados: (vs. 24-30)

Las palabras que hablaron sus propias mujeres y sus hechos muestran lo que hay en sus corazones (vs. 24,25)

Por lo anterior, todo el remanente que habita en Egipto no regresará vivo, sólo unos pocos regresarán (vs. 26-30)

III.- CONCLUSIÓN:

Dios advierte en su Palabra que el que le escucha debe asumir la actitud correcta (Hebreos 3:7-9); no endurezcáis el corazón. Quien tal hace será el único que descansará y reposará en Dios. (vs. 10,11).

Debemos mantenernos creyendo en Dios y creyendo a Dios y mantenernos exhortándonos unos a otros (vs. 12,13)

Debemos mantener hasta el fin la misma confianza que desde el principio y no estar fluctuando, ello demuestra que realmente somos participantes de Cristo (vs. 14,15)

IV.- APLICACIÓN:

¿Cuándo oras buscas a Dios con corazón sincero?

¿Te acercas a la Biblia para obedecer todo lo que ella dice o ya tienes tu conclusión tomada?

¿Eres de los rebeldes o de los que se someten a Dios?

¿Das gracias por el siervo que Dios usa para enseñarte su Palabra o eres de los que les discutes?

¿Eres nacido de nuevo?

¿Eres de los que aun están en los ídolos o sigues sólo al Dios vivo?

José Amado Silvestre Mar

27 marzo 2011

Esfuérzate en la Gracia

I.- INTRODUCCIÓN

El apóstol Pablo viene haciendo una serie de recomendaciones al joven pastor Timoteo sobre su vida espiritual, su devoción y su dedicación personal a Cristo y el trabajo en su obra. El versículo 1 del capítulo 2 es como el resultado de lo que viene ya diciéndose, es la conclusión lógica de los versos anteriores, la meta a la que se quería llegar. Vamos a ver los primeros 7 versículos de este capítulo en detalle.

Pablo allí le hace varios llamados a Timoteo:

II.- DESARROLLO

1.- Esforzarse: (v.1) La expresión esfuérzate lo que implica es hacerse más fuerte de alma y de propósito (Romanos 4:20; Efesios 6:10; 1 Timoteo 1:12)

Pero el versículo dice en la gracia que es en Cristo Jesús. La palabra gracia viene de caris e implica favor proveniente de un dador y gratitud de quien recibe el favor.

Lo que se le dice a Timoteo es que se haga más fuerte en ese favor, donativo o regalo que Dios nos ha dado sólo en la persona de Cristo Jesús. Que sólo hay fortaleza interna real al creer y confiar plenamente en la obra que Cristo ha hecho por nosotros en la cruz del calvario. Pero también conlleva el hecho de ser agradecidos por ello y no tomarlo como que Dios nos está pagando una deuda.

2.- Encargar: (v. 2) Pablo y Timoteo tenían una relación tan estrecha, que la palabra oído indica que Timoteo estaba al lado de Pablo. Mientras Pablo enseñaba en frente de muchos a quienes tenía por testigos, Timoteo estaba pegado de él.

Pablo le dice a Timoteo que aquellas cosas que había escuchado cada día, las debía encargar, confiar, exponer, pon delante de hombres que debían llenar dos características.

a.- Fieles: Dignos de confianza, fiables, creyentes (Mateo 24:45; 1 Corintios 4:2; Efesios 6:21). Es una característica que debe tener todo siervo de Cristo.

b.- Idóneos para enseñar: Competente, apropiado en carácter, adecuado. Tal característica procede de Dios (2 Corintios 3:5). Pero la competencia es para enseñar, para instruir a otros (Hch. 15:35)

El contenido de la enseñanza debía ser lo que Timoteo había escuchado en su cercanía e intimidad con Pablo, no otra cosa.

3.- Sufrir penalidades: (v. 3) Timoteo debía estar dispuesto a atravesar adversidades, soportar aflicciones, sufre trabajo (2 Timoteo 4:5; 1 Timoteo 4:10).

La idea es que todo buen soldado de Jesucristo debe estar dispuesto a sufrir, no estar incomodado por ello. La expresión buen significa propiamente hermoso, pero principalmente (figurativamente) bueno (literalmente o moralmente), i.e. valioso o virtuoso (por apariencia o uso).

4.- Militar: (v. 4) Esta palabra significa hacer guerra, batallar, combatir. El cristiano está en una guerra, en una campaña militar contra Satanás, los demonios y los deseos que batallan contra el alma. (2 Corintios 10:3; 1 Timoteo 1:18; Santiago 4:1; 1 Pedro 2:11) Pablo le dice a Timoteo que nadie que es un militar en guerra se involucra en transacciones o negocios del diario vivir (2 Pedro 2:20).

¿Cuál es la razón de abstenerse de participar en las cosas de la vida, del mundo? Agradar al que lo tomó por soldado, al que lo alistó para la batalla, ser aceptable a sus ojos (1 Timoteo 2:4). Fíjese que el soldado fue alistado, no se alistó por sí mismo.

5.- Luchar como atleta: (v. 5) Estar empeñado en una competición, contender en los juegos competitivos.

Pablo expresa que el que es un atleta, si desea verse adornado por la corona de honor, debe concursar, contender, debe luchar de acuerdo a las reglas, legalmente, someterse a las normas (1 Corintios 9:27)

El violar las normas nunca dará como resultado un verdadero triunfo. Violar los principios bíblicos nunca es una opción, no está permitido; hay que seguir las normas y reglas de Dios.

6.- Trabajar como labrador: (v. 6) Agricultor, peón, obrero. Todo el que cultiva la tierra sabe que para comer, recibir o tener los frutos debe trabajar primero. Para recibir los beneficios de la tierra debe trabajar duro, con fatiga y arduamente (Santiago 5:7).

Si queremos ser cristianos maduros, ver convertidos, ver discípulos de Cristo, ver gente siendo salvada pues tenemos que trabajar, coger sol, estar dispuestos hasta el cansancio.

III.- CONCLUSIÓN

Pablo le dice a Timoteo que captara lo que él le estaba diciendo, que le prestara atención, que lo comprendiera (v. 7). Hermanos prestemos atención a estas cosas, pongamos el entendimiento en ello para obedecerlo, para hacerlo. Cada uno aprópiese de estas verdades.

El deseo de Pablo era que Dios le diera inteligencia y conocimiento en todo (radicalmente). Mi deseo es que Dios les de la sabiduría para entender y practicar lo que Él le dijo a Timoteo por medio de Pablo.

IV.- APLICACIÓN

¿Tu vida muestra que te esfuerzas en la gracia?

¿Eres alguien fiel y confiable a quien se le puede encargar el enseñar a otros?

¿Cómo sufres penalidades en la lucha espiritual?

¿Cómo muestra tu vida que no estás enredado en los negocios de la vida?

¿Eres un atleta y luchas legítimamente?

¿Estás labrando o comiendo lo que otro siembra en la iglesia?

José Amado Silvestre M.

21 marzo 2011

Evita que blasfemen la Palabra de Dios

Texto: Tito 2:4,5

I.- INTRODUCCIÓN:

El apóstol Pablo culmina el tema de las ancianas, diciendo que ellas deben ocuparse de enseñar a las mujeres jóvenes y este término significa: devolver a alguien sus sentidos, a ser de mente sobria, instruir en el cultivo de un juicio prudente y reflexivo. Por su propia vida tienen la autoridad para hacerlo, dan el ejemplo.

Hoy en día, aun entre muchos que dicen creer una sana doctrina, se menosprecia el papel de la mujer casada y se acusa de machista al hombre que predica el consejo de Dios en este sentido. Pero o creemos que toda la Biblia es inspirada por Dios y la obedecemos, o no creemos ninguna parte de ella y por lo tanto la debemos desechar completa.

Dios es nuestro diseñador, creador y sustentador y por lo tanto el único que debe decir cuál debe ser el carácter y el comportamiento apropiado. Dios es el diseñador y creador del matrimonio y la familia y es el único que puede, y debe opinar, sobre la manera correcta en que debe comportarse cada miembro de tales instituciones.

Dios, por medio de Pablo, le dice a Tito como debe comportarse una mujer joven casada, una mujer menor que la anciana, jovencita, nueva; el término es neas, que viene del término nuevo. Veamos el comportamiento deseado por Dios:

II.- DESARROLLO

A.- TEMAS A ENSEÑAR: (v. 4,5)

1.- Amar a sus maridos: (v. 4) El término significa amadoras de sus maridos, amantes de sus maridos. Es algo incondicional y se basa en la voluntad de Dios y no en la dignidad del marido. Debe ser una mujer afectuosa. En Efesios 5 habla de que ella respete al marido, pero aquí habla de afecto, de amar.

Observe que dice a su marido, al de ella y no al de otra; no ser adúltera en ningún sentido. Hoy con el trabajo fuera de casa, la llegada de los hijos y los muchos compromisos, la mujer está perdiendo esas características que siempre la han distinguido en el cuidado y atención de sus esposos. Esa no es la voluntad clara y expresa de Dios.

2.- Amar a sus hijos: (v. 4) Amante de los hijos de uno mismo. Parecería que está demás decir eso porque para las mujeres eso es tarea fácil. Realmente sí se hace necesario decirlo y hoy más que nunca vemos la falta de tal expresión. Muchos hijos sin afecto, descuidados, deambulando por las calles, frustrados, etc. (1 Timoteo 5:14)

El término no significa ser consentidora de los hijos y permisivas, ocultando o queriendo esconder la cabeza ante sus pecados y carácter desobediente. El amar a los hijos incluye disciplinarlos cuando es necesario, para formarles el carácter y sean hombres de bien.

3.- Prudentes: (v. 5) Mente sana, sobria, dominio propio, mente juiciosa, estar libre de la influencia de productos embriagantes. (1 Timoteo 2:9-11)

La mujer cristiana debe tener la conducta propia de una mujer que profesa piedad y haberse arrepentido y convertido. Debe tener la conducta de una nueva criatura (2 Cor. 5:17) Es una mujer que cuida su andar, evita los escándalos.

4.- Castas: (v. 5) Limpia, pura de carnalidad, sin contaminación. Filip. 4:8; 1Tim. 5:22

La mujer cristiana casada debe vivir una vida de santidad en todo el sentido de la palabra. No permite que su mente, su corazón, se contamine con cosas que no son propias de una mujer cristiana casada.

5.- Cuidadosas de su casa: (v. 5) Guardiana, cuidadora, que se queda en casa, domésticamente inclinada, buena ama de casa. Debe ser una mujer que gobierne, controle lo que sucede en el hogar (1 Timoteo 5:14)

Hoy esto parece una maldición, es como Drácula ver la cruz o un ajo. Dios hizo un diseño y el ser humano lo ha cambiado, por lo que la familia, la sociedad y el mundo están sufriendo las consecuencias. La mujer misma está sufriendo las consecuencias con enfermedades de las que nunca padecían y un carácter que luce cansado, agotado. Han creído la mentira del Diablo.

6.- Buenas: En todo el sentido de la palabra. Describe aquello que, siendo bueno en su carácter o constitución, es beneficioso en sus efectos. Siendo moralmente honorable, que agrada a Dios, y por tanto beneficioso. (Romanos 12:9)

7.- Sujetas a sus maridos: Sometida, es termino militar que indica estar bajo las órdenes, (Efesios 5:22, 1 Corintios 14:34) El feminismo era parte de la mitología de los babilonios y asirios y del gnosticismo griego, no es algo moderno, pero sí un peligro constante en la iglesia cristiana.

La idea no es que el hombre sea mejor o mayor, es un asunto de autoridad establecida por Dios en el hogar y debe ser respetada.

Observe que es sujeta a su marido, no al marido de otra u otro hombre, es al que Dios le dio o que usted dijo que Dios le dio.

B.- LA RAZÓN DE LOS TEMAS:

1.- Para que la Palabra de Dios no sea blasfemada: (v. 5up) Hablar impíamente, hablar profanamente, calumniada, injuriada.

La idea es eliminar cualquier posibilidad de oprobio a las Escrituras. El impío debe ver el cristianismo ejemplificado en una vida para creer que realmente Dios cambia.

Cuando un cristiano dice creer la Palabra de Dios pero no la obedece, provoca que el impío la deshonre. Muchos escarnecen, maldicen y vituperan a Dios y su Palabra por la conducta pecaminosa de los que se dicen ser cristianos. (Mateo 5:16)

En el caso que nos ocupa, la mujer joven cristiana con su vida debe anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:9)

III.- CONCLUSIÓN:

- Recapitular (leer la porción)

IV.- APLICACIÓN:

1.- ¿Qué tipo de mujer cristiana eres?

2.- ¿Vives en una relación de amor con tu marido y tus hijos?

3.- ¿Eres prudente o alocada?

4.- ¿Hay carnalidad en ti o eres casta?

5.- ¿Cómo anda el cuidado de tu casa? ¿La vigilas y gobiernas?

6.- ¿Hasta dónde te sujetas a tu marido?

José Amado Silvestre M.

El mandato misionero de Jesús

Texto: Mateo 28:16-20 Tema: La gran comisión de Jesús a los once I.- INTRODUCCIÓN El texto que estudiaremos en esta ocasió...